Una embajadora de Ciudad Rodrigo para inaugurar con su pregón las casetas

Pilar Borrego durante su intervención. /
Pilar Borrego durante su intervención.

La actriz Pilar Borrego, natural de la localidad, valoró la aportación de estas peñas a la fiesta y a la tradición

SILVIA G. ROJO

Es una habitual de la Feria de Teatro de Castilla y León, de los cuenta cuentos que en cualquier época se organizan en Ciudad Rodrigo y ayer, sumó un dato más a su currículo, el de ser pregonera de las casetas de la plaza del Buen Alcalde. Uno de los pregones más desenfadados del pre carnaval y que se ha ido manteniendo a lo largo de los años con la misma teoría con la que se inició: que la pregonera sea una mujer. Hasta hace unos años, se cumplía que fuera mujer y que trabajara en los medios de comunicación pero con ese recurso ya agotado, las peñas que se instalan en este céntrico enclave han seguido apostando por las féminas, en este caso, una actriz.

Aella lo de hablar la viene de oficio pero el reto era hablar sobre Ciudad Rodrigo, las peñas o el Carnaval, «un encargo mayor», dijo.

Tras leer y documentarse y conocer un poco más la historia local, llegó a la conclusión de que «hablar de la historia de Ciudad Rodrigo no sería quizás mi fuerte». Pero la inspiración llegó en un viaje que realizó recientemente por motivos de trabajo y desde la distancia decidió qué era lo que quería contar.

«Durante los años que llevo dedicándome a esta profesión del cuento y del teatro he viajado a muchos lugares de España, he visitado muchos pueblos y ciudades. Cuando en mi trabajo me presento digo: Buenos días, buenas tardes. Soy Pilar y vivo en Salamanca, aunque no soy de Salamanca, soy de un pueblecito más allá de Salamanca, tirando hacia el oeste, por donde se pone el sol. Un poquito antes de la frontera entre España y Portugal hay un pueblecito que se llama Ciudad Rodrigo. ¿Conocéis Ciudad Rodrigo?»

La respuesta no se hizo esperar: «Os puedo asegurar que en todos los pueblos y ciudades que he visitado siempre hay alguien que conoce Ciudad Rodrigo. Porque tiene muralla, porque pasas por Ciudad Rodrigo para ir a Portugal, porque tiene carnavales con toros que corren por las calles, y mucha fiesta (añaden otros), y Semana Santa, la Feria de Teatro, la Feria Medieval, ¡y ruedan películas!» Por todos esos motivos y seguro que muchos más, Pilar Borrego quiso hablar «de nuestro pueblo».

Plazas

En primer lugar se identificó como mirobrigense, «he crecido entre juegos y risas en una plazuela, mis recuerdos de infancia están asociados a una plaza. Las plazas son lugares de encuentro. Las plazas guardan la memoria de los pueblos».

Y sobre la plaza donde se produjo esta reunión añadió que era un lugar «para festejar, para mantener viva la tradición y la fiesta popular» porque «en las plazas perdura la memoria de los pueblos» y recordó a los peñista la suerte de gozar de « un lugar privilegiado para rememorar la tradición y el carnaval».

En opinión de la pregonera es en esa plaza donde durante los días del antruejo «hay un ambiente especial» y «sois las peñas de las casetas las que año tras año, generosa y gratuitamente, nos regaláis vuestro esfuerzo y alegría para que en esta plaza podamos vivir y sentir el carnaval con vosotros».

A la mente trajo todos esos productos con los que las peñas obsequian a aquellos que se acercan a visitarlos: «Los altramuces, las aceitunas negras y verdes, las cebolletas y pepinillos y el vino, que si es en porrón mucho mejor. La compañía, los encuentros, los abrazos y besos, las charlas, las risas, el baile, la música y los músicos, las bandas, las charangas, las coplas, las murgas y murguistas, los disfraces y los puestos. Todos en torno a esta plaza» por lo que su visión y el mensaje dirigido a los peñistas fue que «el esfuerzo que hacéis para que esta plaza cobre este ambiente no sólo se ve, es mucho más importante, se siente».

Por todo lo expuesto, su percepción es que ese esfuerzo colectivo en la celebración es el que «genera la tradición» y así «se mantiene la memoria de los pueblos».

Su pregón terminó con una copla de ciego que tituló Copla de Carnaval.

Apartir de ahí y con esa inauguración oficial arrancó la segunda parte de la fiesta en la que se dieron por inauguradas estas casetas de la plaza del Buen Alcalde que ya han cumplido más de 25 años.

Lo habitual es que después de los desencierros de la mañana y de la tarde se abran al público y se obsequie con un trago de vino y algún producto a los asistentes. Muchas de las peñas o asociaciones han mantenido su espacio desde que se comenzaran a instalar y en otros casos, se ha ido dando paso a nuevas entidades.

Las casetas están de moda y si no que se lo digan a todos aquellos que se empeñaron en hacerse con un espacio en el paseo Fernando Arrabal y que, finalmente, lo consiguieron a pesar del encaje de bolillos que tuvieron que hacer desde el Ayuntamiento para instalar más número del previsto en un principio. En los últimos días surgió una polémica inesperada porque la empresa encargada no trajo las casetas esperadas. Solventado el contratiempo, comienza la diversión.

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