La campaña de montanera avanza con preocupación ante la escasez de bellota

Cerdos ibéricos de una dehesa salmantina, en una imagen de archivo./Silvia G. Rojo
Cerdos ibéricos de una dehesa salmantina, en una imagen de archivo. / Silvia G. Rojo

Algunos ganaderos optan por la categoría de cebo de campo y otros por la bellota pero con menos carga ganadera

S. G.

A mediados del mes de septiembre, los ganaderos de ibérico ya intuían que la campaña de bellota que llegaba con unas tres semanas de retraso iba a ser «desigual», pero a estas alturas ya se puede confirmar que está resultando escasa en lo que a la bellota se refiere, en general, porque como siempre, habrá quien tenga mucho y quien no tenga nada.

Esta circunstancia está provocando que muchos ganaderos opten directamente por incluir a sus animales en la categoría de cebo de campo y aquellos que siguen apostando por el aprovechamiento de la bellota en montaneras, lo hagan con producciones menores.

Javier Holgado, director de Calidad de la certificadora Insecal, confirma lo que observan en montaneras de España y de Portugal: «El año es muy escaso en muchas zonas y hay ganaderos que directamente optan por el cebo de campo pero dentro de la casuística, también te encuentras con ganaderos que están intentando hacer bellota y donde otros años han metido 100 cerdos esta campaña meten 30 para no cargar tanto las montaneras». Aclara que su función es la de «aplicar la norma, es igual cómo venga el año, nosotros lo que tenemos que hacer es nuestro trabajo: evaluar la cantidad de bellota». Y concreta que «las diferencias entre las montaneras con tan solo 30 kilómetros de distancia pueden ser muy importantes».

Los ganaderos de la comarca de Ciudad Rodrigo reconocen esa escasez de fruto. «A partir del 20 de septiembre se empezó a caer», recuerda Ramón Herraez. «Hacía mucho calor y no llovía y el problema está en la que se cayó verde, luego hay otra que se ha melado». Esa situación de 'mela' se produce cuando llueve mucho pero las temperaturas siguen siendo muy elevadas para que se 'goce' el fruto. Este ganadero introduce el matiz de que «lo único que se libra un poco son los alcornoques», al tiempo que asume que la situación es similar por cualquier punto de España.Nicolás Galán, ganadero de Ituero de Azaba, comenta que en esa zona del Azaba, identificada siempre con buenas montaneras, «se salvan las zonas arenosas; en el resto, no hay».

La explicación que da de manera mucho más ilustrativa es que «esas zonas arenosas actúan como esponjas y la encina tiene mucho fondo y come y bebe muy bien; en zonas más altas o rocosas no funciona igual». Es verdad que pese al retraso de la otoñada la hierba es mucha y buena, pero como dicen los ganaderos, «de la hierba el cerdo no engorda».

Categorías

El próximo mes de enero se cumplirán cinco años de la aprobación de la Norma de Calidad del Ibérico, lo que provocó que este sector se rigiera por precintos de colores: negro, rojo, verde y blanco. El negro y el rojo están reservados para animales cuya base fundamental de alimentación ha sido la bellota y uno u otro color no depende de la alimentación porque es la misma, sino del factor racial, el grado de pureza ibérico. De ahí se da un salto importante al cebo con un precinto verde para los cochinos criados con pienso de manera extensiva y el blanco para los ibéricos de pienso intensivo. «Al no haber una categoría intermedia la gente intenta salvar el mayor número de primales», manifiesta Pedro Díaz, presidente de Asacriber (Asociación de Criadores de Ganado Porcino Selecto de Tronco Ibérico). Esa categoría intermedia a la que hace referencia es la denominada de 'recebo' que existía antes de la norma y que servía para años como este, en el que los cerdos habían estado comiendo bellota hasta casi el momento de entrar en el matadero, pero a los que había que rematar con pienso ante el fin del fruto.

«Sería interesante y necesaria una categoría intermedia, y no habría tanto problema de pérdida porque así el salto es muy grande, la merma del valor es brutal, pero sobre todo, no hay tanta diferencia de precio entre un cebo de campo y uno intensivo y el mercado no es capaz de diferenciar», lamenta. De precinto verde, según las estadísticas, se colocaron en 2014 en Castilla y León 430.665 precintos, mientras que en 2017 fueron 854.297, alrededor de un 98% más. En el primer trimestre de este año, ese cebo de campo se traduce en 190.199 jamones con esa designación, mientras que en el primer trimestre de 2014 fueron 28.763. La cuestión está en que de una manera u otra, este año van a salir menos animales de bellota por lo que habrá que esperar para ver cómo cotiza su venta y cómo se traduce al cabo de tres años con los jamones en el mercado.Previsiblemente, la primera cotización del cerdo ibérico de bellota se hará en Ciudad Rodrigo en la Feria de San Andrés, el próximo 30 de noviembre.

 

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