Un banco de casas y tierras contra la despoblación en Castilla y León

Terreno de una finca./A. T.
Terreno de una finca. / A. T.

Seis centros de desarrollo rural de la comunidad elaboran un fichero de propiedades en desuso que puedan servir a nuevos pobladores

ALICIA PÉREZZAMORA

Seis centros de desarrollo rural de Castilla y León que pertenecen a la Confederación de Centros de Desarrollo Rural (Coceder) han puesto en marcha un Banco de casas y tierras, dentro de un programa estatal contra la despoblación. El objetivo es reunir en un fichero las viviendas sin habitar y los terrenos abandonados que hay en las seis zonas de cuatro provincias de la comunidad en las que trabajan y poder ofrecérselos a los posibles nuevos pobladores que quieran iniciar su vida en los pueblos.

«¿Eres propietario de algún terreno o casa en desuso? Participa en nuestro Banco de casas y tierras». Con este mensaje, los seis centros de desarrollo rural han hecho un llamamiento a los propietarios que quieran ceder, donar, vender o alquilar sus propiedades en los pueblos de las comarcas en las que llevan a cabo su actividad.

Este Banco de casas y tierras se enmarca dentro del 'Programa de sensibilización y concienciación sobre la despoblación y la necesidad de emprendimiento en el medio rural', que desarrolla Coceder con financiación del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social.

El programa de sensibilización y concienciación sobre la despoblación contempla la creación de un fichero de casas y de tierras y la celebración de un seminario sobre despoblación, que en el caso de Castilla y León tuvo lugar el pasado 28 de septiembre en Medina de Rioseco (Valladolid).

Los centros de desarrollo rural que pertenecen a Coceder y que participan en la creación del inventario de casas y tierras son Almanzor, que trabaja en la Sierra de Gredos (Ávila); El Villar, en Alto Órbigo (León); Carrión de los Condes, en Tierra de Campos-Carrión (Palencia); Carrión y Ucieza, también en la provincia de Palencia; Valdecea, en Tierra de Campos Norte de Valladolid, y El Sequillo, que trabaja en la zona de Tierra de Campos Sur de la provincia vallisoletana.

La iniciativa, bajo el lema 'Frenemos la despoblación de nuestros pueblos', consiste en la creación de un fichero de casas sin habitar y tierras abandonas, a través de la recogida de los datos de los propietarios que quieran cederlas, alquilarlas o venderlas.

En la primera fase que se ha desarrollado desde el pasado mes de julio, los seis centros de Castilla y León han registrado un total de 168 casas, 35 terrenos y algunos recursos como una tienda o una finca-granja. Concretamente, dos casas, una de ellas un molino, y cinco terrenos están en la zona de Barco de Ávila (Ávila); siete casas en la zona de Hospital de Órbigo (León), 100 casas, 30 terrenos, una tienda y una finca-granja en la zona de Carrión de los Condes (Palencia); 27 casas en el área de Monzón de Campos (Palencia), diez casas en la zona de Mayorga (Valladolid) y 22 viviendas en pueblos próximos a Tordehumos (Valladolid).

El objetivo del programa es despertar la conciencia de la situación actual del mundo rural y transmitir «la necesidad de un cambio político, económico y social que fomente el mundo rural como una oportunidad donde vivir sin exclusión».

Se quiere divulgar además la necesidad del emprendimiento en el medio rural como uno de los pilares básicos para frenar la despoblación de los pueblos.

«La idea es saber con qué recursos contamos de viviendas y de tierras que no estén en estos momentos utilizándose por los propietarios para tener inventariados esos recursos y poder ofrecérselos a los nuevos pobladores que quieran asentarse en el territorio», explica Esmeralda Martínez, presidenta de Coceder en Castilla y León y directora del CDR El Sequillo.

Este centro de desarrollo rural está ubicado en la localidad vallisoletana de Tordehumos y desarrolla su actividad en los 31 pueblos que conforman el Centro de Acción Social de Medina de Rioseco.

En el caso de El Sequillo, se han inventariado un total de 22 casas en ocho pueblos de la provincia de Valladolid en los que se ha iniciado el Banco de casas y tierras. Estos pueblos son Tordehumos, Barcial de la Loma, Villabrágima, Palazuelo de Vedija, Pozuelo de la Orden, San Pedro de Latarce, Castromonte y Urueña.

El proceso comenzó en julio con la colocación de carteles sobre el programa por estas localidades y la difusión en redes sociales y la página web.

Después, se contactó con los propietarios interesados en que sus propiedades aparecieran en este fichero, que recoge los datos de contacto del dueño, el estado de las propiedades y las condiciones que presentan.

«Hemos recogido las casas que están deshabitadas y las posibilidades que habría por parte de los propietarios de cederlas, venderlas o alquilarlas, así como el estado de las viviendas y si cuentan, por ejemplo, con baño o calefacción», explica la directora del CDR El Sequillo.

Además, este fichero registra los datos del propietario para que, en el caso de que alguna persona esté buscando una de estas propiedades, proporcionarle el contacto y ejercer de intermediario entre los dueños y las personas que quieran asentarse en el medio rural.

Se ha contactado también con los ayuntamientos de los pueblos por si tienen casas en propiedad sin utilizar y además, se quiere ampliar el trabajo del banco a negocios que hayan cerrado porque no contaban con relevo generacional para poder ofrecer esos recursos en un futuro a los posibles nuevos pobladores. En el caso del Centro de Desarrollo Rural Carrión de los Condes, en la provincia de Palencia, ya se han inventariado algunos recursos de este tipo como una tienda y una finca-granja.

«En 2019 vamos a continuar porque hemos empezado el proyecto y nos parece interesante y muy importante. Para las familias con las que trabajamos, sobre todo de población inmigrante que ha llegado al territorio, lo vemos muy necesario», explica Esmeralda Martínez, quien destaca que el objetivo es que lleguen nuevos pobladores al territorio y acogerlos porque «sería una forma de luchar contra el envejecimiento de la población y la falta de natalidad».