El 64% del alumnado gitano de la comunidad de entre 16 y 24 años deja los estudios

Jóvenes gitanos participan en un curso de formación. /El Norte
Jóvenes gitanos participan en un curso de formación. / El Norte

El grupo de trabajo sobre la población romaní en Castilla y León incide en la necesidad de reforzar los programas de formación y empleo para reducir la brecha social

M. J. Pascual
M. J. PASCUALValladolid

Un tercio de los 27.000 gitanos que residen en Castilla y León tiene menos de 16 años y, aunque la Junta corrobora que las tasas de escolarización han aumentado significativamente en Infantil y Primaria en el último lustro, reconoce que la frecuencia del absentismo escolar y el abandono prematuro siguen siendo la nota discordante. Según se recoge en el diagnóstico realizado por el grupo de trabajo sobre la situación de la población gitana de Castilla y León –que ya es el 1% del total de habitantes de la comunidad, la quinta autonomía con mayor presencia de esta etnia–, el fenómeno «se intensifica en el primer ciclo obligatorio de Educación Secundaria, en el que la situación se agrava en el caso de las niñas». Por ello considera que deben intensificarse los recursos educativos para estos jóvenes «así como abordar la segregación del alumnado gitano en determinados centros públicos» .

El grupo de trabajo, que se constituyó el pasado mes de enero y que está integrado por una docena de entidades, entre representantes de asociaciones gitanas, empresas de inserción, trabajadores sociales, sociólogos, educadores e instituciones públicas, ha valorado la situación de la población de esta etnia en todos los planos (educación, empleo, vivienda y salud) para identificar la problemática y necesidades específicas y así mejorar la inclusión social y laboral. De todos los indicadores que afianzan la desigualdad, los observadores alertan especialmente del fracaso escolar. La brecha entre los alumnos gitanos y el resto es de 51 puntos y este fracaso escolar se ceba especialmente en Secundaria: el 64% del alumnado gitano entre los 16 y los 24 años abandona los estudios, frente al 13% del conjunto de estudiantes en ese grupo de edad que cuelga los libros.

'Ninis'

El índice de abandono escolar temprano de la juventud perteneciente a esta etnia se sitúa en el 63,7%, según refiere este estudio, en el que se detalla que, según la trayectoria educativa del alumnado gitano, a los 12 años ya ha repetido, por lo menos, un curso escolar, y a los 16 años, «abandona». Ello significa que más de uno de cada diez 'ninis' (ni estudia ni trabaja) de edades comprendidas entre los 16 y los 26 años es gitano, «una proporción que multiplica su peso demográfico», apunta el estudio, que echa mano del Informe FOESSA sobre exclusión y desarrollo social 2014.

Profesionales de la educación consultados, que trabajan a diario con este alumnado, lamentan que todavía está arraigada en las generaciones anteriores la idea de que «es suficiente con las cuatro reglas para manejarse en el mercadillo» y por ello «les sacan pronto del colegio para trabajar». En el caso de las niñas, «a pesar de que suelen ser quienes más se interesan por aprender, rara vez encuentran el respaldo familiar para continuar. Aunque quieren ir al colegio, cuando llegan a los 14 o 15 años son' pedidas' y por eso los padres prefieren que abandonen y se casen». Por otro lado, muchos padres jóvenes quienes, a su vez, dejaron los estudios obligatorios, tampoco son «disciplinados» a la hora de llevar a los niños más pequeños al cole. «Creen que con tres años es pronto y no pasa nada si no va algún día», además de que «se implican más bien poco en las tareas».

Universitarias

Pero la tendencia de familias que quieren dar un vuelco a esta situación va en aumento, aunque todavía son la excepción quienes realizan estudios postobligatorios, si bien hay ejemplos de universitarias y licenciadas muy influyentes –como Carmen Jiménez Borja, primera licenciada universitaria de la comunidad que se prepara para ser jueza– que están participando activamente en campañas de empoderamiento femenino a través de la formación, como se puso de manifiesto el pasado mes de octubre en la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades durante la presentación de la campaña 'Partir de cero'.

Las mujeres son la palanca del cambio en las familias gitanas y sobre ellas, que además sufren doble discriminación por sexo y raza, inciden los programas trasversales de la Junta, que se llevan a cabo principalmente en colaboración con la Fundación Secretariado Gitano, que esá implantada en varias provincias de Castilla y León. Para estos programas, la Junta tiene previsto destinar este año unos 530.000 euros y calcula que beneficiarán a unas 15.000 personas.

Alto grado de ocupación y deterioro de viviendas

Valladolid es la quinta provincia con más población gitana de España, seguida de Burgos, Salamanca y León. Aunque la mayoría se concentra en las capitales, hay una importante presencia en Aranda, Medina del Campo o Peñafiel. Si bien las condiciones residenciales de las familias han mejorado en las últimas décadas, todavía hay familias que residen en infraviviendas, el 8,41% del total y, dentro de ellas, habría un 0,85% de chabolas. Se sitúan en El Encuentro (Burgos) y Los Altos del Duero y Graveras (León). Pero, más allá de erradicar el chabolismo (hay un compromiso de la Junta para 2020), los autores del informe anotan otros problemas, como «el alto grado de ocupación de las viviendas, así como precariedad de equipamiento y deterioro, tanto de los pisos como de los entornos urbanos». Un ejemplo palmario son los muy degradados 130 bloques de Las Viudas, en la capital vallisoletana, el mayor foco de marginación social de la ciudad, donde se hacinan cerca de 4.000 personas, en su mayoría de etnia gitana. El Ayuntamiento ha anunciado un proyecto de rehabilitación integral que tendrá una duración de cinco años y un presupuesto de 26,6 millones de euros.

 

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