Desde Castilla y León para Nicaragua

Varios alumnos en el colegio Enrique del Ossó. /
Varios alumnos en el colegio Enrique del Ossó.

La Federación de Salud Mental busca ayuda para los niños de un colegio de Nicaragua

ANA SANTIAGO

Cuando el miedo vive en el propio hogar. Cuando la infancia se levanta cada mañana entre la violencia callejera o los abusos de la propia familia. Cuando la taza de cacao o las galletas no han llegado a la mesa y son los gritos o las amenazas los que ocupan el desayuno del más pequeño. Allá donde una agresiva realidad ha robado la niñez a tantos menores, el apoyo emocional, el entendimiento de los temores, las ansiedades o la tristeza gana todavía mucho más sentido. Y es para esto, para que no falte un profesional, un psicólogo que afronte en cada jornada las inquietudes, las depresiones, las frustraciones de los escolares, para lo que la Federación de Salud Mental de Castilla y León colabora con la Asociación Educo en una campaña de recaudación a través de la plataforma de crowfunding www.migranodearena.org .

La asociación Educo, sin ánimo de lucro, trabaja en cualquier faceta que favorezca la formación, los estudios de los más pequeños, y ahora ha recalado en Nicaragua para garantizar que la psicóloga que trabaja en un colegio concertado, el Enrique del Ossó de las teresianas, en el difícil barrio de Schick de Managua, pueda seguir dando este apoyo, este amparo a los más pequeños. Seis mil euros es lo que precisa esta organización para costear el salario de un año de esta profesional. Una ayuda a la estabilidad de los pequeños, desde tercero de preescolar hasta los 17 años, edad en la que en Nicaragua terminan los estudios antes de pasar a la Universidad.

Explica Mar Sarmentero, responsable de la Asociación Educo, que «estos niños viven rodeados de violencia, muchas veces proviene de sus propios familiares. Padres o tíos que abusan de ellos sexualmente, la participación en las maras (pandillas) que los rodean. Ellos juegan a ello en el recreo, forma parte de su existencia, el dominio de un líder. Hay situaciones de ansiedad, problemas de aprendizaje, mucha, mucha violencia, grandes problemas de drogas y hogares muy desestructurados. Además, la mayoría no tienen dinero, deben. Tienen que llevar uniforme, es algo habitual en todo tipo de colegio, público o pri vado, en Nicaragua, deben pagar los derechos de examen, los libros, que a veces alquilan, y el material escolar. Cuando damos becas vemos que casi todos las necesitan. No tienen, y en sus casas el ambiente suele ser malo, de amenazas y malos tratos de su entorno más cercano».

Por ello, ambas organizaciones han puesto en marcha este proyecto de colaboración internacional que llegará a los 1.344 alumnos que tiene este colegio. Las donaciones de la sociedad harán posible que los jóvenes y adolescentes de esta escuela puedan contar con la asistencia y apoyos psicológicos necesarios.

Por su parte, la federación castellana y leonesa destaca que «defender los derechos de las personas con problemas de salud mental no es una cuestión que se circunscriba a un territorio concreto y sobre una población específica. El interés y el motor que impulsa a nuestro movimiento asociativo a seguir avanzando en los logros y las metas no es otro que el facilitar la vida a aquellas personas que se ven afectadas en su salud mental así como a su entorno».

Así, el conocimiento «del buen trabajo que una entidad amiga como la Asociación Educo hace en otros países fue una de las excusas que nos motivó para participar, de forma conjunta, en un proyecto que quiere atravesar las aguas del océano atlántico para ir directamente hasta la capital de Nicaragua».

Según destaca Diana Gutiérrez Arranz, portavoz del proyecto desde esta ONG, «nuestra federación defiende los derechos de las personas con problemas de salud mental desde 1993 y su calidad de vida. Llevamos muchos años trabajando para detectar de forma precoz estos problemas».