No son nubes, es polvo

No son nubes, es polvo

El viento del sur ha provocado un fin de semana agradable, pero también un fenómeno poco habitual en invierno

ELOY DE LA PISA

Que este invierno es muy atípico no es una afirmación muy original. Cuando queda un mes de estación fría, los termómetros han reflejado esa cualidad en contados días desde que el 21 de diciembre llegara el invierno oficialmente. Pero quizá lo más curioso se esté produciendo ahora, en este domingo que tan soleado amaneció y que poco a poco se ha ido tornando en un día cálido, pero como nublado y con una extraña luz. Tiene su explicación, claro.

El invierno está siendo tan anormalmente frío por la sencilla razón de que esta vez lo que están predominando son los vientos que llegan desde el sur. Si llegan muy del sur, son cálidos; si llegan del suroeste, son cálidos y húmedos. Por eso ha llovido, pero apenas ha habido heladas y las nevadas solo han asomado con la entrada de aire desde el norte o del noroeste, más frío.

El caso es que, este fin de semana, de nuevo el viento sur ha hecho acto de presencia, pero lo ha hecho llegando no desde el Atlántico, sino directamente desde el desierto del Sáhara, desde el norte de África. Y con él ha venido una temperatura muy agradable y... polvo en suspensión. Si miras hacia el horizonte ves una masa grisácea en el cielo, pero si miras en vertical, aprecias perfectamente el azul del cielo. Es técnicamente calima, que consiste en la presencia en la atmósfera de partículas muy pequeñas de polvo, cenizas, arcilla o arena en suspensión. Esta arena suele tener origen en tormentas en el Sáhara, pero en esta ocasión no proviene de ese fenómeno, sino simplemente de que el aire se ha cargado en las capas medias de pequeñas partículas a su paso por el norte de África.

Lo curioso es que la calima es muy rara en invierno en la meseta norte. Extrañísima. Pero se ve que este año toca vivir cosas poco habituales. Al menos no parece que vaya a mezclarse esta situación con una entrada de aire húmedo atlántico. Porque si sucediera eso no llovería agua, llovería.... barro