Regar con energía solar, la nueva alternativa

La balsa, con los pàneles que alimentan el motor que extrae el agua y lo impulsa hacia los pivots/
La balsa, con los pàneles que alimentan el motor que extrae el agua y lo impulsa hacia los pivots

Castilla y León es pionera en este sistema, que ha tenido un incremento del 1.400%

SILVIA G. ROJO

El objetivo es siempre el mismo: garantizar la rentabilidad de los cultivos en el futuro y ese es el punto de partida del riego solar, un sistema novedoso nacido en la comunidad.

Pero para comprender cómo se ha pasado de una única explotación regada por este sistema el año pasado, a las 12 actuales y que serán unas 20 antes de fin de año, hay que contextualizar la situación. Por otra parte, estos datos, trasladados a la superficie, suponen pasar de regar 70 hectáreas a unas 1.000, en tan solo un año un 1.400% más.

La empresa Riego Solar es la que ha patentado este sistema y Aimcra, Asociación para la Investigación y la Mejora del Cultivo de la Remolacha Azucarera, está colaborando activamente con el mismo por lo que, independientemente de que se pueda utilizar para cualquier cultivo, la remolacha es uno de los productos de referencia.

José Manuel Omaña, de Aimcra, recuerda que «en 2017 terminarán las cuotas de la remolacha y si el fin es seguir siendo competitivos, estas cosas nos van a ayudar mucho». El punto de partida de Castilla y León debería ser bueno si se atiende a que «sacamos más producción que los franceses o los alemanes», indica Omaña. Es verdad que Francia es el paradigma del cultivo de la remolacha, pero sus 93 toneladas por hectárea de media, están unas 20 toneladas por debajo de la media española. «Siendo países que dominan el cultivo a la perfección, nosotros tenemos el sol y nuestros cultivos producen más; ellos tienen la limitación de las horas de sol». Comenta Omaña que «en los últimos 25 años no se ha dado una producción como la de este, con 120 toneladas por hectárea en el caso de Toro y esta campaña nos vamos a pasar seguro».

Desde este planteamiento, «tenemos el cultivo muy bien», matiza, «vamos a seguir mejorando el rendimiento porque es ahí donde podemos ser muy competitivos, pero tenemos el problema del coste energético; ellos no riegan, no tienen ni el coste de la energía ni el trabajo de regar». Las medias que manejan desde Aimcra hablan de que producir una hectárea de remolacha cuesta unos 2.800 euros, de los cuales, alrededor de 1.000 euros son achacables a la energía. «El baremo puede ser amplio pero entre el 15 y el 40% del cultivo puede ser energía», asegura Omaña.

Elevados costes

No todas las zonas, evidentemente, tienen los mismos costes y algunas compensan los elevados costes con rendimientos más altos pero «con la liberalización total de las cuotas nos van a intentar inundar y si no somos capaces de competir lo vamos a tener muy complicado y aquí el tema energético será vital porque no se puede competir con el agua tan carísima».

Hace un par de años, la empresa Riego Solar comenzó a ver la utilidad del sistema fotovoltaico para regar, en parte también, porque durante los últimos cinco años el coste de las placas ha bajado un 90%. Es más, un vatio ha pasado de costar cinco euros a 0,60 euros. Los ingenieros de esta empresa han desarrollado un sistema de doble bombeo que permite mantener la presión constante en riegos por aspersión de cualquier tamaño, tanto coberturas como pivotes o cañones, sin recurrir al uso de energías convencionales ni al almacenamiento de energía en baterías o de agua en grandes balsas.

Vanguardia mundial

El nombre que se ha dado al proyecto es Maslowaten y se trata de un programa de I+D+I en el que Europa ha confiado para desarrollar e introducir en el mercado sistemas de bombeo fotovoltaico de alta potencia para comunidades de regantes, agroindustrias y agricultores individuales. El proyecto instalará cinco demostradores de sistemas fotovoltaicos de alta potencia en instalaciones productivas de riego a gran escala en Portugal, Italia, Marruecos y España, en concreto en Alicante y en Valladolid. Aimcra también participa en este proyecto europeo enclavado en el programa Horizonte 2020. En opinión de Omaña, «este sistema de riego ha surgido en Castilla y León, hemos sido pioneros a nivel mundial».

Estos emprendedores han sido capaces de regular la energía disponibles y aprovechar las horas de mayor incidencia y aunque la energía solar es muy fluctuante, su sistema ha servido para que la energía disponible sea la misma y para esto, también utilizan un depósito entre medias que hace de regulador.

Este nuevo sistema de bombeo, también mejora la eficiencia energética e hidráulica de la instalación y automatiza el manejo y la programación de los riegos en función de las necesidades del cultivo.

El coste de una instalación de estas características varía en función de la superficie que se quiera regar, pero los proyectos ejecutados hasta el momento oscilan entre los 100 y 170 mil euros. La amortización de la instalación puede ser de ocho años y la vida útil del sistema es de unos 25 o 30 años. Llevado al aspecto económico, Omaña calcula que «el agua que se bombea de un sondeo de 80 metros cuesta unos siete céntimos por metro cúbico, frente a los costes anteriores de luz o gasoil de 0,18 euros», teniendo en cuenta que, en el primer caso, se trata de un coste de amortización.

 

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