La Junta prevé que la producción láctea regional se doble en 2020

El ganadero Adolfo Galván, en sus instalaciones de Pollos (Valladolid). /
El ganadero Adolfo Galván, en sus instalaciones de Pollos (Valladolid).

Los ganaderos se enfrentan a la desaparición de sistema de cuotas a partir del 1 de abril

SILVIA G. ROJOSALAMANCA

Corría el año 1984 cuando la Unión Europea implantaba el sistema de cuotas lácteas, es decir, las cantidades de leche que cada estado miembro podía producir anualmente para evitar financiar excedentes. Treinta años después, el próximo uno de abril, esas cuotas desaparecerán y se producirá una liberalización del sector, de forma que cada ganadero podrá producir lo que quiera, sin límites.

La repercusión de esta liberalización en Castilla y León es vista por el sector desde dos ángulos bien diferentes: están quienes ven en la liberalización una oportunidad para crecer, y quienes consideran que este será el fin de muchas explotaciones por su dificultad para adaptarse a las nuevas condiciones. En la comunidad, en el año 1984 existían alrededor de 40.000 explotaciones de vacuno de leche y en la actualidad son poco más de 2.000. En los tres últimos años, según los datos de la Alianza UPA-COAG, se ha pasado de las 2.327 del año 2010 a las 2.089 del año 2013. También ha cambiado la productividad y atrás quedaron los entre 40.000 y 50.000 kilos de las antiguas explotaciones, que han dado paso a una media de 351.000 kilos al año en la actualidad.

Sector estratégico

El director general de Producción Agropecuaria de la Consejería de Agricultura y Ganadería, Jesús María Gómez, reconoce que «el escenario que se plantea es de incertidumbres, pero también de oportunidades». De hecho, la estrategia denominada Agrohorizonte 2020, promovida por la Junta, incluye al vacuno de leche como uno de los siete sectores estratégicos para la comunidad. «Ha hecho los deberes y se ha dimensionado produciendo por encima de la media nacional explica Gómez y, a diferencia de las zonas productoras de la cornisa, Castilla y León tiene territorio para contar con una autonomía alimentaria», subraya.

Aunque la Administración regional ya tiene previsto celebrar encuentros con los agricultores para explicarles los detalles de la estrategia y construir con ellos el contenido, Gómez asegura que algunas medidas ya están en marcha. La Junta quiere establecer un seguro de rentas para el vacuno de leche con el que «las explotaciones tengan una garantía para mantener la viabilidad. Ese seguro actuará cuando haya una distorsión, un gran desequilibrio en los márgenes comerciales, tal y como se ha recogido en el Programa de Desarrollo Rural 2014-2020». En este sentido, el futuro es bastante prometedor. Según los estudios realizados por los grupos de trabajo dentro de Agrohorizonte 2020, las previsiones que baraja la Junta es que la comunidad llegue a producir 1,6 millones de toneladas en 2020 frente a las 819.000 toneladas que se producen en la actualidad, o lo que es lo mismo, Castilla y León produciría en cinco años, el doble de kilos de leche que en estos momentos.

Evidentemente, no todas las explotaciones crecerán de igual manera pero en palabras de Gómez, «el objetivo es que se mantengan todas las que hay e, incluso, pueda crecer el número ya que, al ser un sector estratégico, tendrá prioridad en las ayudas y puede ser importante para la incorporación de jóvenes».

Otro de los aspectos prioritarios y, a su juicio, pionero, es la creación de entidades asociativas. Una vez que se aprobó el denominado paquete lácteo, se incluía la posibilidad de invitar a los ganaderos a que se agruparan para que, entre otras medidas, pudieran negociar en igualdad de condiciones con la industria. En Castilla y León, se repartieron en dos entidades: La Asociación de Ganaderos Productores de Leche (Agrapol) en la que se agruparon productores individuales, y Lacteoscoop, que reúne a las cooperativas. Según el director general, «las dos han funcionado muy bien y pueden posicionarse ante la industria, de hecho, han negociado precios superiores a otras partes como Galicia».

Cambios

El presidente de Agrapol es un ganadero asentado en la localidad vallisoletana de Pollos, Adolfo Galván. A su juicio, ya hay mucha gente que está ampliando la explotación para que a partir del día 1 de abril pueda empezar a producir más leche. Está convencido de que todos se beneficiarán de la medida:«Creo que los grandes se van a multiplicar y los más pequeños subirán un poquito». Recuerda que hace dos años, cuando se creó la asociación, tuvieron que reunir 200.000 toneladas para ser reconocidos por la administración como una organización de productores de leche de bovino, pero esa cifra ya se ha quedado corta. A día de hoy, la entidad está formada por 378 ganaderos que entregan 254.000 toneladas de leche, con explotaciones de Castilla y León, Madrid, Talavera de la Reina, Galicia y Asturias. La asociación se gestó a través de la agrupación de defensa sanitaria Tierra de Pinares en una reunión celebrada en Tordesillas (Valladolid), donde se decidió seguir adelante. «Teníamos 40.000 toneladas y había que llegar a las 200.000, y poco a poco, hemos ido creciendo».

El perfil del socio de este grupo es el de «ganaderos grandes», aunque la idea es que sigan creciendo. Adolfo Galván se muestra convencido de que «hay que subir el número de kilos, sobre todo porque vamos a hacer más rentable ya que, como el precio no lo podemos poner, habrá que intentar abaratar costes a través de la ampliación».

«No hay una receta»

De hecho, el principal trabajo de su asociación se orienta hacia esa medida. Pretenden mejorar los entre 31 y 35 céntimos que se pagan actualmente por litro de leche como precio base y de momento «lo que sí se ha conseguido es que todos los ganaderos que trabajan con la misma empresa tengan los mismos precios porque, por ejemplo, había diferencias de hasta cuatro céntimos entre los ganaderos de Ávila y Valladolid que entregaban la leche a la misma industria; ahora se ha unificado el precio base».

La cosa funciona, por eso Galván es de los que anima a unirse. «La gente se está dando cuenta de que por sí solos no vamos a llegar a ningún sitio, tenemos que unirnos porque, al final, las industrias son mucho más grandes que los ganaderos».

Aurelio Pérez es uno de los coordinadores de la Alianza UPA-COAG en Castilla y León, y además, productor de vacuno de leche. Sobre la liberalización de cuotas que se avecina dice que «no hay una receta», pero alerta de que «fijar como única salida producir más, no es la solución, tiene más posibilidades de sostenerse el que sea capaz de abaratar costes».

Tal y como están a día de hoy las explotaciones de la región, Pérez calcula qe «perfectamente se podría aumentar la producción en el 30% de cuota actual; las explotaciones están preparadas y no habría que hacer grandes inversiones» aunque matiza que no cree que «sea lo ideal, ni la salida, porque si todos van a producir más, se aumentará de golpe y habrá que tener en cuenta otros factores».

A pesar de que las cuotas desaparecerán el uno de abril, España tendrá que pagar por los kilos de más que va a producir este año, la conocida como supertasa, teniendo en cuenta que el año lechero se extiende hasta el 30 de marzo. No hay confirmación oficial, pero las noticias que llegan a la Consejería desde el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama) apuntan que a partir de mediados de este mes de enero se comenzarán a hacer las primeras retenciones, a 27,8 céntimos el litro de leche. Según lo establecido, son las industrias las que aplican esas retenciones, sanciones en definitiva, y las que luego tienen que embolsar el dinero al Ministerio.

A fecha 1 de octubre, Castilla y León excedía en el 3% su producción de kilos de leche y extrapolando el dato, se calcula que como máximo, se podría llegar al 3,20%, según las estimaciones de la Junta.

Es cierto que ha habido ganaderos que han hecho sus cálculos y han tomado decisiones como, por ejemplo, comprar cuota para esos kilos o llevar más vacas de desvieje al matadero. Desde La Alianza UPACOAG ya se ha anunciado que sus servicios jurídicos están estudiando la posibilidad de tomar medidas contra la administración porque entienden que «la cuota que vendió el Ministerio en 2006 son las preferentes del campo español, ya que por decreto ley, te quitan lo que ellos te vendieron». Precisamente en ese año se vendió el kilo por parte del Ministerio a 27 céntimos. Pérez afirma que «los ganaderos se sienten engañados, porque además se había hablado de que iba a ser un aterrizaje suave y les están amenazando de forma severa con una sanción».

En este sentido, desde Castilla y León se ha pedido que con la nueva PAC se de un giro a la medida en la que se plantea que en el vacuno de leche cobrarán el 100% de la ayuda las 75 primeras vacas y a partir de ahí, el 50%. La Junta recuerda el compromiso ministerial de revisar en un año esta media si está provocando un perjuicio y desde el Ministerio, por su parte, argumentan que «las ayudas al sector vacuno de leche con la nueva PAC se incrementan el 57%, pasando de 60 a 94 millones».

Importes

Con este planteamiento, «todas la comunidades autónomas incrementarán el importe de ayudas que recibirán sus ganaderos de leche mientras que con el sistema actual, las 40 primera vacas cobran la ayuda completa y, a partir de ese censo y hasta 100, cobran la mitad». Su conclusión es que «de esta forma, comunidades como Castilla y León, salen más beneficiadas en la medida en que sus explotaciones son de mayor tamaño que la media».

Por otra parte, la consejera Silvia Clemente ha pedido un reconocimiento a las entidades asociativas en el que se trataba de aplicar el límite de 75 cabezas de ganado vacuno teniendo en cuenta el número de socios de cada entidad y según el Ministerio de Agricultura, «en la medida en que el número de socios puede ser muy variable y difícil de controlar, se ha preferido no aplicar este límite por igual a todas las explotaciones», justifican.