Inversores extranjeros irrumpen con fuerza en las bodegas de Ribera del Duero

Instalaciones de la bodega Dominio de Cair, de la que un tercio del capital es chino. /
Instalaciones de la bodega Dominio de Cair, de la que un tercio del capital es chino.

Chinos, mexicanos y rusos, principales interesados en inyectar capital en el sector del vino

SUSANA GUTIÉRREZ

La malos momentos económicos que están viviendo algunas de las bodegas de la Denominación de Origen Ribera del Duero con motivo de la crisis, junto al atractivo que suscitan sus vinos de calidad en determinadas partes del mundo, han llevado a inversores extranjeros a poner su ojos en esta zona vitivinícola. La mayor parte de ellos: chinos, rusos y mexicanos que han inyectado capital en bodegas ribereñas o que están en proceso de negociación para invertir en las empresas de elaboración y venta de vinos. Tres cuartas partes de las inversiones que se realizan en la bodegas parten de capital extranjero, más llamados por el producto que por la ley del emprendedor puesta en marcha por el Gobierno para intentar atraer capitales extranjeros que propicia por cada medio millón de euros una tarjeta de residencia por dos años.

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Los chinos fueron los pioneros en poner sus ojos en Ribera del Duero, y la primera inversión en transcender públicamente llegó por parte de un ciudadano asiático que se hizo con un tercio de la bodega Dominio de Cair de La Aguilera, una pedanía de Aranda de Duero. Inversión con la que, en ningún caso, ha pretendido hacerse con el control de la empresa que sigue al frente de la familia Cañas, históricamente relacionada con la elaboración de vinos, primero en Rioja y luego en Ribera.

«Es un ejemplo de que a los chinos les interesa el posicionamiento en la industria agroalimentaria española más que la ley del emprendedor, pretenden tener su propio vino, elaborado en Ribera del Duero para venderlo en su país», explica del director del Centro de Negocios Hispano Chino de San Gabriel, Enrique García Agüera. Un organismo que, desde hace un año, funciona en Aranda de Duero y en Guangzhou para propiciar las relaciones empresariales entre ambas ciudades y países. La iniciativa está impulsada por un holding de empresarios del país asiático y el Centro de Estudios de los Hermanos de San Gabriel de Aranda de Duero. García Agüera insiste en que desde China se sienten muy atraídos por las industrias agroalimentarias en general y en este caso particular han puesto su ojos en el mundo del vino de Ribera del Duero con un gran prestigio y fama en el país. «Se hablaba de que los chinos iban a fabricar vino y nos iban a expulsar del mercado, nada más lejos de la realidad, lo que sí que van a hacer los chinos es comprar bodegas, ya que es un productos muy vinculados al territorio, o el vino de Ribera se hace en Ribera o es otra cosa» indica. En este sentido, incide en que cómo la intención no es fabricar en su país lo que se está haciendo es ingresar capital «que se está produciendo de forma muy elevada».

Al respecto apunta a que a través del Centro de Negocios hay tres proyectos de inversión por parte de empresarios chinos relacionados con tres bodegas ribereñas que están muy avanzados y se podrían concretar en cualquier momento. «A parte, hemos puesto en manos de empresarios chinos el nombre de otras seis bodegas que bien directamente o a través de una entidad financiera, se han dirigido a nosotros pidiendo ayuda, porque están al borde del cierre». El director del Centro de Negocios explica que desde el organismo no se entra en las operaciones de inversión, sino que se actúa como intermediario de bodegas que buscan un accionista chino que refresque la situación económica. Inyección económica que considera es positiva, «que entre el capital entre es bueno, pero que no asuma el control sino que garantice el flujo comercial a China sin suponer la pérdida del control porque, entonces, nos quedamos sin un factor de desarrollo fundamental».

Entre todos los casos detectados, solo hay uno, también en una bodega de La Aguilera, Páramo de Fresneda, cuya propiedad ha pasado íntegramente a manos chinas. «Es un caso atípico, pero se trata de un propietario que llevaba años elaborando en otra bodega de Ribera del Duero y cuando ha podido comprar, ha comprado», detalla Rubén Madrigal, propietario de Hunter Propertis S.L, empresa dedicada a la venta y búsqueda de inversores para bodegas. En este sentido, apunta que en el último año ha vendido cinco bodegas, dos de ellas a ciudadanos mexicanos y otra a un empresario chino. Añade que en la actualidad tiene en cartera una quincena de bodegas, con algunas operaciones bastante avanzadas con inversores rusos, que se cerraran antes de finales de año. «En estos momentos buscamos, sobretodo, capital extranjero, las tres cuartas partes de las operaciones se cierran con inversores de fuera del país, primando los chinos, rusos y mexicanos en la zona de Ribera».

Llevar el lechazo a China

Desde el Centro de Negocios Hispano Chino de San Gabriel se persigue, desde hace tiempo, el reto de introducir en el mercado chino el lechazo de Aranda, un producto que ha cautivado a los empresarios del país asiático que se han mostrado muy interesados en poder distribuir el mismo en tiendas y restaurantes. El producto, según el director del centro, de momento, se está testando. El primer envío se realizó en junio con un centenar de lechazos precocinados y envasados al vacío, posteriormente, también se han realizado traslados del producto crudo y congelado. «Estamos probando de momento, le vemos con unas posibilidades inmensas, porque es el producto estrella de nuestra zona, que gusta mucho en China».

La mayor parte de las iniciativas, también en este caso, responden al interés de entrar como accionistas en las bodegas para luego tener la posibilidad de la distribución del vino en sus países de origen, más que por lograr la tarjeta de residencia que se consigue prácticamente con la compra de un inmueble. «Por eso les interesa tener una bodega aquí, ellos no saben gestionar este tipo de trabajo, ni tienen experiencia; meten dinero, entran como socios, pero luego los gestores son de aquí», determina.

La realidad es que algunas bodegas, se dice que medio centenar, de Ribera del Duero están pasando apuros económicos y una de sus mayores bazas de salvación se encuentra en buscar inyecciones de capital extranjero.

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