Castilla y León bate el récord del quinquenio en producción maderera durante 2013

Un autocargador de troncos en pleno funcionamiento en un bosque de Camposagrado (León). /
Un autocargador de troncos en pleno funcionamiento en un bosque de Camposagrado (León).

El valor de la transformación de estos productos forestales se sitúaen torno a los 150 millones de euros

M. J. PASCUAL

El enfoque de la gestión forestal de la Junta de Castilla y León dirigido a sacar mayor partido de los recursos de una manera sostenible en un sector estratégico para la comunidad ha comenzado tímidamente a dar fruto. El mejor indicador: el aumento de la corta de madera, que ha alcanzado en 2013 una cifra que no se repetía desde hace tres lustros. Por primera vez, en los montes de la comunidad se corta más de la mitad de lo que crece, de manera que, sobre todo en coníferas, Castilla y León se acerca al nivel europeo del 60%, mientas que la media española no supera el 25%. Según los últimos datos de las producciones forestales, se ha talado en Castilla y León aproximadamente 3,3 millones de metros cúbicos (2,2 millones de metros cúbicos de maderas y 1,1 millones de metros cúbicos de leñas y biomasa).

De las maderas, 1,85 millones de metros cúbicos corresponden a coníferas, 0,5 a chopos y 0,85 a otras frondosas. En cuanto a tipo de propiedad, 1,8 millones de metros cúbicos provienen de montes en régimen de gestión pública (por la Consejería de Fomento y Medio Ambiente) y 1,4 de gestión privada.

Los 2,2 millones de metros cúbicos de madera talados en 2013 suponen una producción un 50 % superior a la media del quinquenio. Es cierto, reconoce el jefe de servicio de Gestión Forestal de la Consejería de Medio Ambiente, Javier Ezquerra, que los datos se han disparado por el efecto de Castrocontrigo, que ha supuesto algo más de 0,4 millones de metros cúbicos. «Eso es mucha madera puesta de golpe en el mercado y es muy llamativo, pero la tendencia está consolidada y lo cierto es que la producción crece en todas las provincias de Castilla y León», puntualizó el técnico. De hecho, solo en lo que respecta a la corta de madera de coníferas, que en su 85 % es de montes de gestión pública, en 2013 se han cosechado 1,7 millones de metros cúbicos.

La cifra más alta de la historia reciente de la gestión forestal de Castilla y León se alcanzó el año 2010 y fue de 1,28 millones de metros cúbicos, un 25% menor que la de ahora. En estos momentos, el nivel de extracción medio en pinares de montes de utilidad pública supera el 60 % del crecimiento.

Los factores que han favorecido este despegue son muchos. Apunta primero el especialista de la Junta al equilibrio entre la oferta y la demanda. «En los últimos cinco años se había detenido el mercado de la madera por la crisis de la construcción». Un golpe muy duro al sector que ralentizó la demanda. «Pero ahora se está produciendo una cierta reactivación y las industrias han buscado un mercado internacional». Se aprecia en los últimos dos años que las empresas del sector han reorientado su producción. Del mueble de pino, al cajerío y los palés.

Mercado internacional

Ha sido decisivo, apunta Ezquerra, en este salto internacional de las industrias, es la certificación de la madera de Castilla y León, la garantía de que pertenece a producciones sostenibles con el medio ambiente. Sobre todo, este sello de control resulta imprescindible para vender en el este de Europa, Oriente Próximo y el norte de África. En la actualidad, la comunidad tiene 700.000 hectáreas certificadas, que es el 40 % de la superficie certificada nacional.

El desplome de la construcción se llevó por delante las industrias de desintegración de tableros. De las cuatro plantas existentes en la región, tres estaban detenidas. La compra de estas tres factorías por el grupo austríaco Kronospan, ubicadas en Salas de los Infantes, Burgos y Villabrázaro (Zamora) ha permitido reactivar la producción.

La biomasa para la fabricación de pellet como combustible es otro factor reimpulsor del sector que se está abriendo paso «de una manera lenta pero de forma sostenida en el tiempo». A partir de la primera de Garray (Soria), cada año se han ido abriendo pequeñas plantas de trituración.

En el diseño de lotes que se realiza por la Junta, dentro del Programa de Movilización de Recursos Forestales de Castilla y León (2014-2022), también se ha notado la mejoría, se hacen grandes aprovechamientos, por ejemplo, de 100.000 metros cúbicos en Segovia, «que es diez veces más del tamaño medio de antes». Está previsto sacar otros lotes de similar volumen en Zamora, Soria y León.

El valor directo que se calcula para esta producción maderera de 2013 ronda los 43 millones de euros. Se trata de valores en pie de los productos, es decir, antes de la recogida, por lo que no son directamente comparables con las valoraciones de otras producciones agrarias, que se suelen aplicar en almacén o cargadero. Tampoco se consideran en estas cifras el valor de la producción industrial ligada a la transformación de estos productos o a su servicio en el sector terciario. Teniendo en cuenta los costes de extracción de los productos maderables y leñosos, indican desde Medio Ambiente, el valor de la producción en cargadero equivalente sería como mínimo tres veces superior, en torno a 150 millones de euros. Pero, en municipios vinculados históricamente a la madera, donde los negocios familiares han experimentado un tremendo bajón por la crisis inmobiliaria, ¿se nota la mejoría? En la Junta se indica que en lugares donde hay más tradición «de madera buena, de pino», como el Sistema Ibérico o Urbión, con muchas industrias familiares y aserraderos, tienen más dificultades porque la mejor madera el chopo es la excepción, porque tiene su propio mercado, es la que peor salida tiene. «La madera buena, para vigas o muebles, y esa es la que ha caído». Ahora, el mercado demanda la madera mala, la de pequeñas dimensiones, para hacer chapa. En una estimación de precios, si hace un par de años se pagaba por debajo de los 10 euros la tonelada, hoy llega a alcanzar los 20 euros. Pocos pagan los hasta 60 euros por tonelada que llega a costar la madera de pino.

En Medio Ambiente se plantean varios retos para que el tirón de la madera dure: conseguir implicar a los propietarios privados (ahora, el 85% de la madera la pone en el mercado la Junta) y priorizar marcas de calidad que otorguen valor añadido al producto, como se está tramitando con la madera de Valsaín. También, para el próximo año, se pretende que en toda obra pública o vivienda que financie la Administración se utilice un porcentaje obligatorio de madera de aquí.