'Chernobyl', cuando el terror es real

Un fotograma de la serie./
Un fotograma de la serie.

Compuesta por cinco episodios, la miniserie de HBO recrea con acierto una de las peores catástrofes provocadas por la mano del hombre

Iker Cortés
IKER CORTÉSMadrid

26 de abril del año 1988. En un pequeño apartamento de Moscú, con el único acompañamiento de su gato, Valery Legasov, un brillante físico nuclear soviético al que da vida Jared Harris, graba varias cintas explicando todo lo que sabe del mayor desastre nuclear ocurrido en la historia. Pone el foco en Anatoli Diátlov, ingeniero en jefe adjunto de la central, de quien dice que «merece morir» por lo sucedido. Son seis casetes que, una vez finalizada la tarea, envuelve cuidadosamente en papel de periódico. Echa un vistazo a la calle y detiene su mirada en el vehículo que desde hace días lo vigila. Baja a echar la basura y esconde las cintas en un ventanal de la calle. Acto seguido vuelve a su vivienda y se cuelga del techo.

De esta forma tan perturbadora comienza 'Chernobyl', la miniserie de HBO que recrea una de las peores catástrofes provocadas por la mano del hombre. Tras esta introducción, la acción se traslada dos años antes, al momento exacto en el que un fallo de la central nuclear iluminó la noche de Prípiat. Ya en ese instante uno adivina que Craig Mazin (ojo, que al creador de la serie le hemos podido ver como escritor detrás de las secuelas de 'Resacón en las vegas', 'Scary Movie' y el 'reboot' de 'Los ángeles de Charlie', ya en postproducción) ha tratado tan desgarradora historia con un mimo y una contención dignas de elogio. Lo que en otras manos podría haber acabado en un episodio piloto lleno de acción y espectacularidad, pero carente de alma, aquí se construye sobre los distintos personajes que no tienen otra opción que asomarse al abismo, a menudo sin siquiera saberlo.

Y es que la primera noticia que tiene el espectador de la explosión que va a cambiarlo todo es a decenas de kilómetros de la central, desde la ventana de la vivienda en la que viven Vasili (Adam Nagaitis), un bombero de la brigada militar, y su esposa Liudmila (Jessie Buckley). Ni siquiera se muestra el estruendo, solo la bella luz que arrojó el estallido, pero pronto el teléfono de la casa reclamará la presencia del joven en las inmediaciones. A partir de ahí, un montaje ágil recoge casi el minuto a minuto de la tragedia, desde distintos puntos de vista.

En las oficinas, todo parece en calma. Diátlov (Paul Ritter) no da crédito a las informaciones que llegan por parte de sus subordinados de que el núcleo ha estallado y envía a otros empleados de la central a comprobar las bombas de agua para refrigerar el núcleo, incluso a sabiendas de que que está enviando a sus operarios una muerte segura. En los pasillos de las instalaciones, en cambio, el caos es evidente. El espectador casi puede paladear el sabor a metal procedente de la explosión, mientras los vómitos y las quemaduras de los empleados se suceden. En cambio, a decenas de kilómetros de la central, la población vive el incidente casi como un espectáculo, observando el juego de luces que irradia la fábrica e incluso bailando con las cenizas que el viento mece, totalmente ajena al peligro que conlleva el fallo del reactor.

Y mientras el desasosiego en el espectador, inmerso en aquella noche fatídica, no deja de crecer. Porque en su mesura 'Chernobyl' funciona como una gran historia de terror. Un terror real a lo desconocido y a las consecuencias de una radiación que alcanza el máximo de roentgen -la unidad utilizada entonces para medir el efecto de las radiaciones ionizantes- posible cada vez que los ingenieros utilizan un nuevo aparato para medir sus efectos.

Dirigido magistralmente por Johan Renck (es el autor de 'Blackstar' y 'Lazarus', los dos últimos y fascinantes videoclips de David Bowie), el episodio piloto muestra también una tercera cara: la de una Unión Soviética que en aras de mantener en secreto su industria nuclear gestionó el desastre de la peor de las maneras posibles: acordonando la ciudad, desplegando a miles de efectivos de la policía militar y cortando las líneas telefónicas para evitar el pánico.

Lo cierto es que este episodio deja ganas de más. Habrá que estar atento a la evolución de la serie, pero podría ser una de las sorpresas de la temporada.

El primer episodio de los cinco que componen 'Chernobyl' ya está disponible en HBO. Cada martes, la plataforma ofrecerá uno nuevo.