'Génesis': el vértigo del amor juvenil

Los hermanastros protagonistas de 'Génesis'.

El canadiense Philippe Lesage obtuvo la Espiga de Oro en la Seminci y los premios al mejor director y actor con la historia de dos hermanos que se inician en el amor y en el sexo

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

La Espiga de Oro de la Seminci, además del premio al mejor director y actor (Théodore Pellerin), avalan el tercer largometraje del canadiense Philippe Lesage ('Los demonios'). Su título, 'Génesis', alude al nacimiento del amor experimentado por sus dos protagonistas, hermanastros cuyas historias se narran de manera paralela. Guillaume, de 16 años, estudia interno en un colegio. Brillante y extrovertido, conocerá lo que se sufre por un amor no correspondido cuando exprese sus sentimientos a un compañero de clase.

Y si Guillaume no puede iniciarse en el sexo, su hermanastra veinteañera, Charlotte, lo experimenta de manera natural con su novio, al que deja cuando sienta que es un cretino y se enrolle con un hombre mayor que ella. Lesage se toma su tiempo en desarrollar las personalidades de los protagonistas –pesan las dos horas diez minutos– e introduce canciones en la banda sonora que alargan en demasía el metraje. El tono es melodramático pero ligero, con curiosos apuntes a cuenta de la educación en la Canadá francófona. Hasta que el drama irrumpe en la vida de los hermanastros, en el caso de ella en forma de una violación de la que se repone al instante, lo que causa cierta perplejidad al espectador.

«Lo propio de la adolescencia es enamorarse de personas equivocadas, cometer errores, hacer demasiado o no lo suficiente», reflexiona Lesage, que sitúa la acción en los años 90 o 2000, cuando los jóvenes todavía no vivían pendientes del móvil. En una sorprendente decisión, 'Génesis' parece concluir cuando une el destino de sus protagonistas, pero entonces el director introduce una tercera historia a modo de coda o epílogo.

De la adolescencia pasamos a la niñez, con la historia de dos chavales en un campamento de verano que viven la inocencia del primer amor. Es como si Lesage quisiera dejar un buen sabor de boca con un mensaje de esperanza y futuro. «El título, 'Genesis', va en la dirección de una cita de Leonard Cohen: 'El amor es el único motor para la supervivencia'», defiende su autor.