ARANDA

Un profesor de Aranda acepta una pena de siete años y medio de cárcel por abusos sexuales

Un profesor de Aranda acepta una pena de siete años y medio de cárcel por abusos sexuales

Mantenía contacto con alumnos a través de perfiles falsos solicitando fotos y vídeos

Susana Gutiérrez
SUSANA GUTIÉRREZ

Engañó a dos alumnos a través de perfiles falsos en las redes sociales para que le mandaran fotos y vídeos de contenido sexual explícito, según los hechos probados por la sentencia de la Audiencia Provincial de Burgos. Un ex profesor del Colegio Público Santa Catalina de Aranda de Duero aceptó de conformidad una pena de siete años y medio de cárcel por corrupción de menores y abusos sexuales a menor de 13 años. Asimismo, la sentencia le inhabilita durante diez años para el ejercicio de cualquier profesión o cargo relacionado con la educación de menores pública o privada, además de la prohibición de acercamiento a las víctimas a una distancia menor de 1.000 metros.

El exprofesor de 52 años permanece en prisión preventiva en el centro penitenciario de Burgos desde el 11 de noviembre de 2.015, cuando fue detenido en el colegio público, como resultado de las investigaciones emprendidas por la Policía Nacional tras la denuncia presentada el mes de mayo de ese año por parte de la madre de un alumno del centro. La denunciante, según la sentencia condenatoria, puso en conocimiento de los investigadores que había sorprendido a su hijo manteniendo conversaciones a través de Facebook con personas que le exigían que enviara fotos desnudo y «en posiciones obscenas», bajo la amenaza de publicar las que ya había enviado el menor con anterioridad, «al haberse ganado la confianza mediante conversaciones mantenidas en la red». Al investigar las direcciones de acceso a esas cuentas, los agentes policiales constataron que se realizaban desde el domicilio del acusado en Burgos y desde el propio centro escolar arandino, donde el profesor impartía clases desde 2010.

Durante el registro del domicilio, indica la sentencia, se encontró una gran cantidad de material y archivos de contenido pedófilo, además de dispositivos con material fotográfico y audiovisual de menores en actitudes sexuales explícitas. Dentro de esas imágenes, se pudo identificar a otro menor del que también había sido profesor en el centro arandino. Los hechos probados de la resolución judicial constatan que el condenado «mantenía una estrecha relación con su familia, llegando a pernoctar varias veces en el propio domicilio del acusado».  Para alcanzar la conformidad para la condena, el acusado aceptó los hechos, además de pedir perdón a las víctimas, e indemnizarlas con la cantidad económica solicitada. Una vez llegado a este acuerdo, las acusaciones particulares se retiraron, según fuentes cercanas al caso.

La detención del profesor hace dos años y medio en el colegio Santa Catalina generó la conmoción entre el claustro educativo y entre los alumnos y sus familiares. Para sus compañeros, el condenado nunca generó sospecha alguna durante sus de cinco años en el centro educativo, al contrario. «Parecía un profesional modélico, siempre dispuesto a ayudar y a participar en todo», afirmó una de las docentes del centro. La situación supuso un varapalo grande para el colegio que quiso defender el trabajo del mismo más allá de esta situación concreta.

 

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