Los mellizos de Mauricia ya se encuentran con una familia de acogida en Valladolid

Mauricia Ibáñez asisitió a la última vista el pasado mes de marzo/Rodrigo González Ortega
Mauricia Ibáñez asisitió a la última vista el pasado mes de marzo / Rodrigo González Ortega

A pesar de los esfuerzos de la madre sexagenaria, los niños han sido trasladados a Valladolid para crecer en un entorno familiar | El régimen de visitas pasa a ser de una hora cada 15 días

Ismael del Álamo
ISMAEL DEL ÁLAMOBurgos

Nuevo giro de tuerca al caso de Mauricia Ibáñez y sus mellizos. La Gerencia de Servicios Sociales ha dado luz verde para que los niños vivan con una familia de acogimiento de Valladolid, después de que haya superado un mes de acoplamiento. Este periodo permite que la adaptación sea progresiva y los niños, que en febrero cumplieron su primer año de vida, pasen a vivir en un ambiente familiar.

Desde el lunes, los niños se encuentran en Valladolid, según avanzó Antena 3, y ahora su régimen de visitas se ha visto perjudicado no sólo por la distancia, sino también porque pasará de disponer una hora semanal para ver a sus hijos a el mismo tiempo cada quince días.

Para Mauricia Ibáñez esto no es sino una derrota que no asume. La sexagenaria que dio a luz a sus mellizos con 64 años -con ayuda médica en Estados Unidos- critica esta decisión y no acepta que sus hijos pasen a ser cuidados por otra familia. Tal y como ha asegurado en declaraciones al programa Espejo Público, la madre considera que «les están estigmatizando».

No en vano, la sexagenaria tiene reciente la experiencia vivida con su hija mayor, de quien se la retiró la custodia con cuatro años. Entonces se le fue retirada «sin orden judicial», como reitera en diversas ocasiones, y ahora la niña, que vive con un familiar de Mauricia en Canadá, no quiere saber nada de ella.

A pesar de todas las dificultades a las que se enfrenta, Mauricia sigue aferrándose a los exámenes psicosociales a los que se ha sometido durante todo este tiempo y que han resultado favorables para ella. De hecho, la última vista judicial del pasado 20 de marzo se suspendió ante el requerimiento del juez de un nuevo informe psicosocial. Tal y como ha explicado la sexagenaria en televisión, realizó la prueba en Madrid con idéntico resultado. No se le detectan enfermedades psicológicas que puedan impedir el cuidado de los niños.

Sin embargo, desde Servicios Sociales recuerdan que este caso vivió con su hija mayor un precedente y que no se le retiró la custodia sin justificación. Ya entonces registraron motivos suficientes para tomar la decisión de retirarle la custodia, buscando defender los derechos de la menor, a pesar de tener que separarla de su madre.

En este caso, el protocolo de actuación marca que los niños sean asumidos por una familia de acogida lo antes posible para que puedan crecer en un ambiente familiar y no en un centro. Sin embargo, Servicios Sociales no ha encontrado una familia que quiera hacerse cargo de ellos hasta ahora y de ahí que los niños hayan pasado su primer año de vida en un centro.

«Ni olvido ni perdono»

Pero si algo ha demostrado Mauricia Ibáñez durante todos estos años de batalla legal por la custodia de sus hijos es persistencia. La sexagenaria defiende que no ha escatimado en recursos para demostrar que puede atender a sus hijos como se merecen y lleva invertido mucho dinero y tiempo en contratar un abogado y médicos que valoren su estado mental. De ahí que Mauricia asegure que «ni olvido ni perdono», refiriéndose a Servicios Sociales, y que demuestre unas incesantes ganas de defender hasta los últimos términos la custodia de sus pequeños. «Mis niños me están dando fuerzas», advertía en televisión para justificar esa capacidad para seguir confiando en que pronto o tarde conseguirá tener de vuelta a los mellizos en casa.

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