El lobezno herido en Burgos se recupera para ser reintroducido en su manada

Imagen del animal/. Ascel
Imagen del animal / . Ascel

La cría se encuentra en el Centro de Recuperación de Animales Salvajes de la capital burgalesa después de que fuese encontrado al borde de la carretera

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

Desnutrido, herido y maltratado. Así se encontraron los técnicos de la Junta de Castilla y León, el pasado 4 de agosto, a un cachorro de lobo en Oña. Un vecino de la zona se lo encontró junto a la carretera y dio aviso a Emergencias Sanitarias 112, que a su vez comunicó los hechos al Servicio Territorial de Medio Ambiente de Burgos, según explica la Junta de Castilla y León ante la denuncia realizada el viernes por Ascel.

La Asociación para la Conservación y el Estudio del Lobo Ibérico, en nota de prensa, solicitaba la liberación «urgente» del lobezno. Al mismo tiempo que reclama información a la Junta y le recordaba la importancia de proteger esta especie en Burgos, que adolece de subpoblación, para garantizar su presencia en la zona norte de la provincia.

Una vez recibido el aviso, se personaron en el lugar un técnico de la Sección de Caza del Servicio Territorial y una veterinaria del Centro de Recuperación de Animales Silvestres de Burgos, señala la Dirección General de Patrimonio Natural de la Consejería de Fomento y Medio Ambiente. Se reconoció al animal e, in situ, se valoró su estado para una liberación inmediata.

Sin embargo, no fue posible pues se encontraba en un estado precario. En lobezno estaba desnutrido, presentaba abundantes ectoparásitos y, a través de una palpación, se detectó un enfisema subcutáneo en la región costal dorsal (una hinchazón). Con todo, la veterinaria optó por trasladarlo al Centro de Recuperación de Burgos para realizarle radiografías y curarlo.

En estos momentos, el cachorro está siendo atendido en Burgos. «Ha permanecido aislado del contacto humano todo lo posible«, explican desde la Dirección General. Y sólo se ha interactuado lo imprescindible para darle de comer, realizarle curas y tratarlo sanitariamente. Serán los veterinarios los que decidan en qué momento se puede dar por recuperado y cuál es su mejor destino.

La prioridad, insisten desde la Consejería, es reintroducirlo en su manada, siempre que sea viable. De producirse así, insisten, se llevaría a cabo una vigilancia continua para garantizar que la manada lo acoge y permanece a su lado, y en caso de que se le rechazase, tomar las decisiones oportunas. El lobo no es una especie protegida al norte del Duero, recuerdan desde la Junta, pero eso no quiere decir que no se proteja y que, en este caso, se trate de recuperar al animal y reintroducirlo en su hábital natural.

En regresión

Por su parte, la asociación Ascel insistía el viernes en denunciar la subpoblación de lobo en la zona norte de Burgos, donde no se ha consolidado su presencia y, además, se está produciendo una reducción paulatina de los ejemplares. Durante los últimos 25 años se ha registrado un descenso del 39% en el número de grupos reproductores y camadas en la provincia, con una pérdida anual del 1,6%.

La subpoblación de lobos de Burgos es especialmente relevante por su potencial papel de conectividad entre territorios de la cordillera Cantábrica, el Sistema Ibérico y el Sistema Central. Y, pese a lo que recoge, en el Plan de Gestión del Lobo, la presencia del animal al norte de la provincia no está consolidada en zonas limítrofes con La Rioja y el País Vasco.