Condenan a cuatro años y medio de cárcel a un doctor del Hospital de Burgos por sedaciones fuera de protocolo

Imagen del juicio/. César Ceinos
Imagen del juicio / . César Ceinos

La sentencia le considera responsable de un delito de homicio por imprudencia profesional y otro de lesiones

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El Juzgado de lo Penal 2 de Burgos ha condenado a cuatro años y medio de cárcel al doctor Juan Antonio Huidobro acusado de usar sedaciones en dos pacientes del Hospital de Burgos (HUBU) fuera del protocolo y lo ha considerado autor de un delito de homicidio por imprudencia profesional grave y de otro de lesiones, según el fallo conocido este miércoles.

En concreto, el fallo considera al médico, que era el jefe de Medicina Interna del Hospital de Burgos en el momento de los hechos, entre 2014 y 2015, responsable de un delito de homicidio por imprudencia profesional grave cometido sobre M.C., y de otro de lesiones por imprudencia profesional grave sobre I, informa EFE.

Por el primero de los delitos, el Juzgado le condena a cuatro años de prisión, inhabilitación profesional por cinco años e indemnización de 106.000 euros a los hijos de M. C., con una aseguradora como responsable civil directa, que además deberá hacerse cargo de los intereses, y a la Consejería de Sanidad de Castilla y León como responsable civil subsidiaria.

Por el otro delito probado, el de lesiones, se le condena a cinco meses de prisión y tres de inhabilitación, con 15.000 euros de indemnización a los sobrinos de I., con iguales responsables civil y subsidiario.

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La Fiscalía pidió 2,2 años de prisión y 8 de inhabilitación en el juicio celebrado el pasado noviembre, en el que se explicó que sólo en un trimestre el internista decidió más de 170 sedaciones, de las que 21 no se ajustaban al protocolo, aunque sólo se le juzgó por dos de ellas, ya que los familiares denunciaron que no se les pidió consentimiento.

Uno de los casos fue el de un hombre que ingresó en el hospital por urgencias con un tumor y una neumonía que impedían el funcionamiento de uno de sus pulmones, han expuesto las partes personadas.

Se trataba de un paciente de 95 años, sordo, ciego e inmovilizado, que se encontraba en una residencia como dependiente y no podía decidir sobre su sedación porque estaba desorientado en tiempo y espacio, según las acusaciones.

El doctor aseguró durante la vista oral que la familia le pidió que su tío no sufriera y que no se le practicaran más pruebas; aunque otro sobrino pidió que se le retirara la sedación que el doctor encausado había prescrito porque «tenía dificultad respiratoria severa» y el hombre recibió el alta hospitalaria días después.

Un mes más tarde, el paciente volvió a ingresar por las mismas dolencias y falleció -la acusación en este caso se formula por lesiones por imprudencia profesional grave-.

La otra paciente tenía una enfermedad neurológica degenerativa y una pancreatitis, además de varias patologías que habían provocado su ingreso hospitalario en siete ocasiones en un año.

El internista sostuvo que sus hijos le dieron consentimiento para sedarla porque la mujer, que falleció pocos días después en el hospital, padecía fuertes dolores abdominales.

El fallo es recurrible en diez días ante la Audiencia Provincial de Burgos, de acuerdo a las mismas fuentes.