Condenan a 25 años de prisión al exmarido de Benita Núñez por un delito de asesinato con alevosía

El juicio, con jurado popular, se celebró en abril/PCR
El juicio, con jurado popular, se celebró en abril / PCR

Se incluyen los agravantes de género y parentesco, así como un delito de allanamiento de morada, con 6 meses de prisión

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

La Audiencia Provincial condena a José Tomás Villalibre a 25 años de prisión por el asesinato de su exmujer, Benita Núñez, ocurrido en la madrugada del 17 de julio de 2016. La sentencia, con fecha de 11 de mayo, reconoce los agravantes de género y parentesco, así como un delito de allanamiento de morada, por el que se suman 6 meses más de prisión.

Igualmente, José Tomas Villalibre tendrá prohibición de residir en Aranda de Duero, localidad en la que sucedieron los hechos, y de comunicarse o acercarse a menos de 500 metros a los hijos de la pareja y a la madre y a las hermanas de la víctima durante 35 años. La condena se completa con 10 años de libertad vigilada una vez concluya la pena de prisión.

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El juez ha optado por la pena mayor solicitada por las acusaciones particular y popular, que reclamaban 25 años de prisión por el delito de asesinato con alevosía, frente a los 20 años que pedía la Fiscalía. La defensa insistía en la libre absolución o, en su defecto, una pena de 4 años de prisión por un homicidio imprudente. Sin embargo, ha quedado probado que la muerte de Benita Núñez fue un asesinato, pues existió «ánimo de matar» por parte del ahora condenado.

Los fundamentos de la sentencia se basan en el veredicto del jurado popular, encargado de enjuiciar el caso el pasado abril. La versión ofrecida por José Tomás Villalibre no resultó «creíble» y fue considerada «endeble». Benita Núñez recibió dos puñaladas en el tórax, una de ellas mortal de necesidad, que fueron asestadas «con voluntad» de causar la muerte, recoge el escrito del veredicto.

El exmarido sabía en todo momento lo que estaba haciendo, la muerte de la arandina no fue una casualidad y, en ningún caso, José Tomás Villalibre actuó en legítima defensa. Su actitud no fue defensiva sino agresiva, llegando incluso a tapar la boca a la víctima para que no pidiese auxilio, según registran los informes de los forenses. José Tomás Villalibre le asestó dos puñaladas «con fuerza y voluntad de matar».

La víctima era la única que presentaba heridas defensivas en las manos, mientras que las tres heridas del agresor fueron consideradas por los forenses como autolesiones, como explicación más probable a las mismas. A todo ello se sumó, para el veredicto final como culpaba de la muerte de Benita Núñez, el estado de tranquilidad y serenidad que presentaba el exmarido ante la llegada de la policía al domicilio familiar.

Como hechos probados está también una relación de sumisión o obediencia, en la que Benita Núñez estaba sometida a José Tomás Villalibre, y no al contrario como él declaró en la vista oral. Con todo, se ha condenado al exmarido a 25 años de prisión por un delito de asesinato con alevosía, con los agravantes de parentesco y género.

Igualmente, se le condena a 6 meses de prisión por allanamiento de morada, pues los hechos tuvieron lugar en el que fuera domicilio familiar, tras haberse dictado la sentencia de separación, por la que se entregaba el mismo a la mujer, quien además le había pedido al exmariado expresamente que no entrase en el domicilio sin su consentimiento, como hizo en la noche de autos.

Indemnización

La sentencia recoge también indemnizaciones por responsabilidad civil para los hijos de la pareja, que ascienden a 112.080 y 94.350 euros, para el hijo y la hija, respectivamente. Así como una indemnización de 63.125 euros para la madre de la víctima y otra de 23.100 euros para cada una de sus cuatro hermanas.

 

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