La Barriada San Juan recupera la normalidad tras la explosión en Modesto Ciruelos

La explosión es el tema de conversación en la barriada este miércoles/Andrea Ibáñez
La explosión es el tema de conversación en la barriada este miércoles / Andrea Ibáñez

La zona está muy tranquila, aunque los vecinos continúan comentando lo sucedido en bares y en corrillos en la calle | Los usuarios de Aspanias han pasado la noche en sus viviendas

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

Tranquilidad. Es la palabra que define la situación en la calle Modesto Ciruelos, tras la explosión de gas en la que ayer fallecía Roberto G.P. El joven de 29 años era paciente del Hospital Psiquiátrico Fuente Bermeja y residía junto con tres compañeros en uno de los pisos tutelados del edificio propiedad de la Junta de Castilla y León.

Los vecinos de la Barriada San Juan Bautista tratan de volver a la normalidad, si bien el susto todavía no se les ha ido del cuerpo. Y el suceso está en boca de todos, siendo el tema de conversación a la puerta del colegio Aurelio Gómez Escolar, en la farmacia, en los bares y en corrillos en la calle.

La zona del siniestro ya no está acordonada, se ha limpiado y el único rastro que queda de lo ocurrido es el boquete en la fachada del número 4 de Modesto Ciruelos, que saltó por los aires dejando la vivienda abierta a la calle, un espectáculo que impresiona a los que pasan por allí en este 'día de después' del trágico suceso.

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La jornada de ayer fue más caótica, reconoce Montserrat Sánchez, presidenta de la Asociación de Vecinos San Juan Bautista, pues al susto de la explosión se unió todo el trabajo de los Bomberos, Policía Local, Policía Nacional y Emergencias Sanitarias, con multitud de calles cortadas hasta bien entrada la tarde.

De hecho, se registró «algo de barullo» a mediodía, cuando los padres fueron a recoger a sus hijos al Aurelio Gómez Escolar. Los niños, tras ser desalojodos minutos después de la explosión, habían vuelto ya a las aulas y estaban dando clase con normalidad. La llegada de los progenitores alteró esa calma, aunque esta mañana a la hora de la entrada solo quedaban los comentarios a pie de colegio.

«Valientes» usuarios de Aspanias

Sánchez explica que ni la asociación ni los vecinos han tenido que echar una mano para el realojo de los residentes del edificio siniestrado, pues al tratase de pisos tutelados cedidos a Aspanias, Prosame y Apace, han sido las asociaciones las encargadas de la gestión.

Los usuarios de Aspanias optaron finalmente por quedarse, y solo un par de ellos pasaron la noche realojados. Así lo explica el gerente de Aspanias, José María Ibáñez, quien destaca ambas decisiones por «maduras y loables», y especialmente «valientes» las tomadas por aquellos que han preferido quedarse. Y es que el sentimiento de pertenencia a una vivienda ha sido más fuerte que el susto, aunque todavía están todos muy impactados por lo sucedido.

La entidad les ofreció diferentes alternativas, pero tras visitar el edificio, ver 'in situ' lo ocurrido y valorar las opciones, los usuarios prefirieron mayoritariamente quedarse. «Han dormido bien», asegura Ibáñez, y los dos compañeros que han pasado la noche fuera han estado desayunando en las viviendas. Así, en Aspanias consideran que la situación se ha normalizado y todos ellos acudirán a despedir a Roberto, en la misa funeral que tendrá lugar esta tarde.

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En cambio, los tres usuarios de Prosame, que residen en el segundo piso, una planta por encima del inmueble donde se produjo la explosión, fueron realojados tras el suceso y continuarán, al menos durante esta noche, durmiendo en otro lugar. Dos de ellos seguirán en casas de familiares mientras que el tercero volverá a pernoctar en otra vivienda tutelada de la entidad.

Por último, Carmen Romero, gerente de Apace, ha confirmado que los usuarios de la asociación residentes en dos pisos del edificio se encuentran «más tranquilos». A una de las viviendas sus residentes ya han regresado pero al otro todavía no. El usuario sigue realojado. La asociación sigue esperando el informe de los técnicos que están revisando el edificio aunque ya se les ha dicho que no hay daños estructurales.