Vox apuesta por «unir fuerzas» en la oposición en Burgos frente a la «pataleta» de la moción de censura

Imagen del pleno de constitución del Ayuntamiento/Aythami Pérez Miguel
Imagen del pleno de constitución del Ayuntamiento / Aythami Pérez Miguel

Ángel Martín critica que PP y Cs vuelven a plantear de manera unilateral iniciativas que requieren de los votos de Vox | Los ediles de Burgos se reunirán con la dirección nacional, que valora su «lealtad»

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

La urgencia de la moción de censura se desinfla. Con demasiada premura salió Javier Maroto, vicesecretario de Organización del Partido Popular, cuando minutos después de producirse la investidura del socialista Daniel de la Rosa como alcalde de Burgos anunció una moción de censura. Ahora, los 'populares' reculan, pidiendo «serenidad» y «sensatez», miembros que Cs apuesta por la prudencia y en Vox insisten en que las decisiones no se pueden tomar de manera unilateral.

Ángel Martín, portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Burgos y uno de los dos concejales que rechazaron apoyar la investidura de Vicente Marañón (Cs), critica que PP y Cs sigan sin comprender por qué Vox Burgos se descolgó del acuerdo de centroderecha. «No han entendido que no pueden venir con imposiciones», ha asegurado, y que fue su actitud de menosprecio la que hundió el pacto tripartito.

«Una moción de censura no es como darse un paseo por El Espolón», ha afirmado Martín; «hay que pensarlo bien» antes de plantearlo y, además, «es difícilmente entendible por los ciudadanos si no hay una causa detrás», reconoce. Por ese motivo, Vox apuesta por el diálogo, por sentarse hablar PP, Cs y Vox como partidos de la oposición para «unir fuerzas» fiscalizar la acción de gobierno del PSOE.

Sin líneas rojas y dentro del gobierno

«En el Ayuntamiento no nos pone ni el PP ni Cs, nos ponen los ciudadanos que nos han votado y a ellos nos debemos». Ángel Martín continúa defendiendo la posición que le llevó, el pasado sábado, a votarse así mismo como candidato a la Alcaldía de Burgos, lo mismo que su compañero, Fernando Martínez-Acitores, en ambos casos respaldados por la ejecutiva provincial y la militancia. «Estamos tranquilos con la decisión adoptada porque sabemos las razones por las que la adoptamos».

Unas razones que ya han explicado a la dirección nacional de Vox, pero que deberán de ampliar en una futura reunión en Madrid, a ser posible esta misma semana. «El partido es muy consciente de la entrega a Vox, de nuestra lealtad», ha afirmado Martín, insistiendo en la confianza mutua que existe. Desde Burtgos se reivindica el acuerdo nacional, pero también recuerdan que no habrían hecho lo que hicieron si sus razones no fueran «poderosas» y no les quedó otro remedio.

«Los votantes de Vox se merecen el mismo respecto que el resto» y, en la negociación con Ciudadanos, no ha sido así. «No se puede imponer un pacto», sin negociación en igualdad de condiciones, marcando «líneas rojas» como hizo la formación naranja cuando se sentó a hablar con ellos el viernes por la tarde, ha recordado Martín. «

A nosotros nos sitúan en un hipotético gobierno de coalición, no PP o Cs dándonos dádivas, sino los burgaleses con sus votos«, por ese motivo, en caso de conformar un gobierno de centroderecha, »tendremos que tener el peso que nos han dado los ciudadanos«, matiza el portavoz.

Tanto Ángel Martín como Fernando Martínez-Acitores están tranquilos ante cualquier decisión que pueda tomar su partido. «En cualquier momento que el partido me hubiera pedido dar un paso atrás, lo habría hecho y no habría pedido ni una explicación», y no solo ahora, matiza. Sin embargo, «sabemos que no nos lo van a pedir» porque van a comprender la situación de Burgos.

«Las pataletas de yo no he podido ser alcalde y quiero serlo no es lo que hay que plantear ahora», opina Ángel Martín, que sigue insistiendo en que la prioridad es Burgos, frente a intereses personales o partidistas. «Nosotros vamos a estar en la oposición y planteamos trabajar desde la oposición», porque «estamos ahí», insiste, «no podemos cambiarlo de momento» y «el resto son castillos en el aire».

El portavoz de Vox está convencido de que el trabajo que se tiene que hacer ahora es desde la oposición, y la moción de censura «si ha de llegar, llegará». Eso sí, no se puede tomar la decisión de manera unilateral, sino que debe haber un diálogo a tres bandas, en igualdad de condiciones, pues eso mismo fue lo que falló para cerrar un acuerdo que permitiese la investidura de Marañón.

Sensatez y reflexión

Mientras, Partido Popular y Ciudadanos apuestan por tomarse las cosas con clama. Si bien Javier Lacalle ha asegurado esta mañana que la moción de censura acabará llegando, «cuando proceda», pues toca corregir lo que considera una «anomalía democráctica» (que gobierne el PSOE habiendo una mayoría de centroderecha), también ha apelado a la «serenidad», lo mismo que Alfonso Fernández Mañueco.

El presidente regional del PP apuesta por abrir una «profunda reflexión» y abordar el asunto con «responsabilidad, sensatez y madurez»; el Ayuntamiento de Burgos está en manos del PSOE porque «alguien no cumplió», ha recordado, y del mismo modo se necesita la unión de PP, Cs y Vox para sacar adelante la moción de censura. Una vez pasen los Sampedros, tocará «hablar entre todos», ha afirmado.

Desde Ciudadanos, la dirección nacional no ha tomado tampoco ninguna decisión. Inés Arrimadas, la portavoz de la formación naranja, también apunta a reflexionar por qué Vox rompió el pacto y favoreció un gobierno del PSOE, pero el caso concreto y la posibilidad de presentar una moción de censura se analizará «en los próximos días o semanas», ha indicado.

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Por su parte, Vicente Marañón ha recordado que «el primer paso es saber dónde está cada partido y ver qué propuestas hay sobre la mesa». Si bien el portavoz de Cs en el Ayuntamiento se sigue viendo como candidato a la Alcadía, con el acuerdo PP-Cs en vigor, y defiende los pactos como un instrumento «democrático», reitera que lo prioritario es saber «qué dice Vox».

También quiere sentarse con el Partido Popular, para lograr un acuerdo «sólido» y con «lealtad mutua». Y es que Marañón acusa a Javier Lacalle de «torpedear»el acuerdo PP-Cs, pues en el último momento propuso no entrar en el gobierno encabezado por Marañón. «Me parece paradógico; esa no es manera de cumplir un pacto», ha apuntado.

Así las cosas, Daniel de la Rosa continuará de momento como alcalde de Burgos, preparando un gobierno en minoría, pues si bien ha ofrecido a Cs sumares, la formación lo ha rechazado. Contará con el apoyo de Podemos, pero sus dos ediles son insuficientes y la mayoría seguirá en manos del bloque de centroderecha, donde tendrán que trabajar PP, Cs y Vox mientras la situación no cambien en Burgos.