Visto para sentencia el juicio por abusos sexuales a una menor de siete años en Ávila

Fachada de la Audiencia Provincial de Ávila. /David Castro
Fachada de la Audiencia Provincial de Ávila. / David Castro

La acusación particular pide seis años de prisión para el acusado, frente a los cuatro de la Fiscalía

PAULA VELASCOÁvila

El juicio que durante tres sesiones se ha celebrado en Ávila en los últimos días ha quedado visto para sentencia tras la exposición de las conclusiones durante la mañana de este miércoles en la Audiencia provincial. Se trata de un caso de abuso sexual a una menor, en el que la acusación particular pide la pena máxima de seis años de prisión, además de que el acusado no se acerque a la víctima a menos de 500 metros, no se comunique con la víctima en diez años y un abono de sesenta mil euros.

La defensa, por su parte, ha solicitado una sentencia absolutoria, ya que considera que las pruebas aportadas en sesiones anteriores son «absolutamente circunstanciales», y «el testimonio de la niña está lleno de contradicciones importantísimas», además de no mantener en él «la coherencia argumentativa».

Los hechos sucedieron en la Nochevieja de 2016 cuando, tras pasar la celebración juntas las familias del acusado y de la víctima, la menor —de siete años por aquel entonces— se quedó a dormir en casa del acusado, junto con dos amigas; una de ellas la hija de éste.

La niña sostiene que durante la noche, mientras ella dormía en una cama y las otras dos niñas en la de al lado, el acusado entró en la habitación con una linterna y le realizó tocamientos varios e incluso le lamió sus partes íntimas mientras ella se hacía la dormida. Todo ello fue contado a sus padres al día siguiente, cuando fueron a recogerla.

Por su parte, la acusación particular, representada por el abogado Carlos Vaquero, ha señalado que «entendemos que en razón de la peculiaridad que tiene la relación del acusado con la víctima es elemento suficiente para entender la pena que debe ponerse en su grado superior», ya que podría existir prevalimiento , —es decir, que el acusado se pudo aprovechar de su situación de superioridad—, ya que tenía cincuenta años en aquel momento, contaba con la condición de «padre de su amiga íntima» y además, dado la amistad de las familias, se había responsabilizado de la menor en innumerables ocasiones.

Asimismo, Raúl Ochoa, abogado de la defensa, está «absolutamente convencido de su inocencia» y defiende que «no haya ninguna prueba que le incrimine», ya que ni siquiera la prueba biológica presentada por la Guardia Civil estaba «bien hecha». La niña tenía en su ropa restos de ADN del acusado, el cual podía haber llegado hasta allí debido a que la cambiaron de ropa, ya que las niñas se mojaron al jugar en una piscina, por lo que a la menor le pusieron unos leggins de su amiga.

El Fiscal del caso pide cuatro años de prisión y el juicio ha quedado visto para sentencia.

 

Fotos

Vídeos