El nuevo Archivo Diocesano de Ávila alberga la primera partida de Bautismo del mundo

El obispo de Ávila, Jesús García Burillo (2i), acompañado por autoridades locales y técnicos responsables durante la visita al nuevo Archivo Diocesano, que se ha inaugurado hoy en Ávila. /Raúl Hernández
El obispo de Ávila, Jesús García Burillo (2i), acompañado por autoridades locales y técnicos responsables durante la visita al nuevo Archivo Diocesano, que se ha inaugurado hoy en Ávila. / Raúl Hernández

Este martes se han presentado las nuevas instalaciones, que son como un «cofre donde se guarda el tesoro de la ciudad»

PAULA VELASCOÁvila

«Soñábamos con él hace años», y este martes por fin es una realidad. Ávila ha estrenado el nuevo Archivo Diocesano, con el que se pretende «proteger el patrimonio histórico y documental» de la Diócesis. En él, se recogen, entre otros, documentos «extraordinarios» de finales del siglo XII que hablan de la repoblación de Ávila» o «la primera partida de Bautismo del mundo», del año 1482, de una mujer llamada Magdalena, en la localidad de Viñegra de Moraña, «setenta años antes del Concilio de Trento».

Con esta nueva localización también se «pone al servicio de la investigación» esta fuente documental en un centro «austero pero digno», ha asegurado José Antonio Calvo, director del Archivo Diocesano de Ávila. Con el fin de «proteger y apoyar la cultura» y ese patrimonio histórico y documental, el arquitecto ha diseñado «esa especie de búnker» de todos los fondos, ha afirmado.

Situado en la parte posterior del Seminario Diocesano, con unas vistas lejanas de la ciudad de Ávila, se encuentra este edificio de hormigón armado, construido «con material y personal abulense como apoyo a la situación económica de la ciudad», según pidió el obispo de Ávila, Jesús García Burillo, quien ha subrayado que el antiguo archivo «tenía la dignidad suficiente, pero no era lo que la sociedad y la técnica requiere, de un valor como en el nuevo se posee».

Estructura

Por su parte, el arquitecto del edificio, Luis García Palomo, ha explicado que este es un lugar donde se va a dar «con humildad, con materiales de no mucho lujo, un espacio agradable donde venir a consultar y donde guardar» la memoria de la ciudad. El edificio está configurado como un «cofre donde se va a guardar la historia de Ávila», por eso desde lejos quien lo vea sabrá que ahí «se guarda el tesoro de la ciudad, de la cultura, desde el siglo XI».

Al mismo tiempo, la zona de investigación y consulta «trata de incorporar la ciudad al edificio», ya que las vistas del lugar donde se sitúa es de lo más «bonito y relajante» que tiene. «Por eso hemos tratado de meter la luz en la zona del archivo, que se pueda estudiar con claridad», y prueba de ello es la multitud de paredes y puertas acristaladas que filtran la luminosidad del día hacia el interior. El edificio mira a la ciudad «para que la gente sepa que aquí esta su historia y que se les invita a participar y estar dentro y conocer su pasado», ha asegurado.

Detalle de »la primera partida de nacimiento del mundo«, que forma parte del nuevo Archivo Diocesano, que se ha inaugurado hoy en Ávila.
Detalle de »la primera partida de nacimiento del mundo«, que forma parte del nuevo Archivo Diocesano, que se ha inaugurado hoy en Ávila. / Raúl Hernández

El edificio cuenta con 1.200 metros cuadrados en planta: seiscientos destinados a los archivos, en tres salas protegidas e independientes, a los que solo tendrán acceso aquellos que puedan tratar con el material, el personal del archivo. Otra zona central, dentro de los cuatrocientos metros restantes, donde está el tratamiento para la digitalización, recepción de materia y limpieza de esos documentos para poder archivarlos y catalogarlos. Y una última parte, el acceso a los investigadores que puedan contactar para solicitar la documentación y tener un lugar de estudio adecuado.

Fondos

Además de la primera partida de Bautismo del mundo, el Archivo Diocesano abulense cuenta desde este momento con los fondos parroquiales históricos. «Trescientos cuarenta fondos de parroquias, de las que existen en la actualidad y de las que anteriormente lo eran, como San Andrés», repartidos en cuatro mil cajas.

Pero esto es solo es una parte. «Tenemos el segundo gran archivo, que es el de la catedral», cuenta José Antonio Calvo, «la cual gestionaba desde el siglo XII las tierras desde muy al sur del Tajo hasta encima de las tierras de Olmedo, por lo que hablamos de un territorio como dos veces y media la provincia de Ávila». Este constaría de alrededor de mil trescientas cajas.

Y un tercero, «que supera muy abundantemente a estos dos, y es el llamado Fondo de la Curia», donde constan todas las cuestiones que gestionaba el obispo correspondiente de Ávila, como hospitales, construcción de nuevas iglesias, nombramientos de párrocos, etc. «Todo ello pensamos que podemos llegar a veinte mil cajas», las cuales actualmente no están puestas en funcionamiento. Cuando esta documentación «se vaya inventariando va a ser una grandísima aportación porque casi cualquier pueblo tiene un reflejo en lo que el obispo disponía de él. Por ejemplo, cuando el obispo mandaba un párroco a un pueblo, este tenía que hacer inventario exhaustivo de todo lo que había en esa parroquia. No solo inventario, sino de personal, tierras, recursos, etc. Eso es un fondo de unas cuatrocientas cajas, del siglo XVI al XIX, que prácticamente nos da una foto de la evolución de cualquier pueblo de la provincia, incluso muchos desaparecidos».

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