Una mujer emprendedora busca superarse gracias a una beca del Observatorio Activo de Ávila

La cocina de calidad y en casa, con productos de la tierra de Ávila, ganadora de una de las becas de la Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno./Sonsoles Prieto
La cocina de calidad y en casa, con productos de la tierra de Ávila, ganadora de una de las becas de la Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno. / Sonsoles Prieto

Tras años de trabajo e investigación, Sonsoles Prieto apuesta por la comida tradicional, sana, en platos gourmet, al alcance de todos, en raciones y lista para hornear

PAULA VELASCO

Sonsoles Prieto tiene 39 años y forma parte de la cuarta generación de panaderos de su familia. Con 19 años, decidió emprender con su tío y con su abuelo su primera aventura empresarial con la creación de una empresa en un núcleo rural, Muñogalindo (Ávila), de precocinados de panadería tradicionales como hornazos y empanadas, «recuperando recetas» populares, cuenta Sonsoles.

Pero tras un tiempo allí, y otros tantos años dedicándose al trabajo por cuenta ajena, «decidí crear mi propia historia». Se casó con su actual marido, el cual es propietario de un matadero de cochinillos, corderos y cabritos, por lo que, «al tener a mano la carne», comenzó a experimentar con ella. «Ya poca gente quiere el cochinillo entero en su casa para cocinarlo, sino que quieren una ración lista para consumir».

Durante unos años, Sonsoles ha estado probando platos preparados y recetas,  y durante otros dos se ha dedicado a investigar en laboratorio lo cocinado. Todo, hasta dar con el resultado perfecto: raciones «de un cochinillo que se regenera tanto en horno como en microondas, con ciertos valores añadidos», cuenta. Además «del tiempo tan escaso con el que el usuario tiene un asado tradicional» en su hogar, el añadido «fundamental es el nutricional. Ser madre aporta otra visión y decidí sacar un cochinillo sin conservantes, aditivos ni grasas añadidas, libre de alérgenos y nutricionalmente por debajo de 200 calorías, poca grasa y un aporte proteico del 32 por ciento», explica.

En las navidades de 2016 – 2017 ella, avalada por el matadero de su marido, hicieron una prueba de mercado en la que lanzaron ocho mil unidades tanto de este producto de cochinillo asado, en raciones, como el entero, para tiendas gourmet a nivel nacional. Además un cochinillo listo para el horno, «en crudo, en su bolsa horneable, que no mancha y preparado ya con su receta», cuenta.

Y funcionó. Lo que hace que Sonsoles continúe trabajando por su sueño, que es lanzar bajo su propia marca, ya registrada, su línea de productos gourmet listos para hornear en casa. «En esta línea estoy trabajando con cerdo ibérico y carne de avileño, para que en doce o quince minutos el usuario tenga, por ejemplo, su ración de una receta de solomillo con setas en su casa, que se hace en lo que se descorcha el vino».

Sonsoles destaca la importancia de la parte de investigación en laboratorio en estos años. «Es fundamental, necesitamos saber cuánto dura nuestro producto en buenas condiciones, la pasteurización, los datos nutricionales… Cochinillos asados hay en el mercado, pero quiero que el mío se regenere antes, que sea más sano, saludable, con recetas nuestras, de Castilla, pero con el plus de darlo más salubridad, porque no imaginamos la cantidad de grasas, sales, azúcares y conservantes que se introducen en los platos preparados. Yo intento huir de eso. Para luchar desde Ávila, que estamos algo olvidados, mi opción es ofrecer algo distinto», defiende.

Éxito de antemano

Sonsoles se está formando para lanzar su línea de productos gourmet bajo su propia marca, en vez de estar amparada por la empresa familiar. Tras el éxito de ventas de las ocho mil piezas lanzadas aquellas navidades, actualmente sus productos se comercializan de forma continuada desde noviembre de 2017 por toda España, en grandes superficies y en restaurantes de todo el país que venden su cochinillo asado como si fuera de ellos. «Para mí es maravilloso que un cocinero no se complique porque le guste el mío».

Prieto asegura que son muchos años estando al pie del cañón además de proceder de familia empresaria. Los errores, asegura, «son lo mejor. Meter la pata te hace ganar seguridad», afirma.

Hace un mes ha lanzado una receta más de cordero y cabrito, y espera poder sacar para las próximas navidades más productos, además de estos y el cochinillo. Recientemente, en la Alimentaria de Barcelona y Salón del Gourmet de Madrid, ha vuelto a testar estos productos «con una acogida excepcional», al igual que la presentación del prototipo de un paté de cochinillo asado trufado, que en vista del éxito obtenido «estará disponible próximamente».

 ambién, en un futuro espera igualmente poder dar servicio a esas empresas abulenses que tienen productos de la tierra, pero que no los venden cocinados por falta de infraestructura. «De esta manera podríamos dar servicio a los productores y elaborar de otro modo sus productos».

Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno

Pero a veces para poner en marcha un sueño no solo hacen falta años de experiencia. La ayuda a los emprendedores, futuros empresarios, es básica no solo a nivel económico, sino docente. La Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno en Ávila, conocida como el Observatorio Activo Ávila 1.131, oferta diferentes becas a fondo perdido para los proyectos que logren pasar una selección.

«La beca es una parte muy llamativa», cuenta Daniel García-Moreno, coordinador de Ávila 1.131 Observatorio Activo, «pero lo que da realmente valor añadido al programa es la formación y el <em>network</em> entre ellos y con diferentes profesionales. Hay más inversión en formación, que en becas».

Y es que, en otoño, un consejo asesor selecciona los proyectos con más futuro de entre todos los presentados. En esta presente edición, en el mes de enero arrancaron veinticinco proyectos de abulenses de la capital y provincia, que desde entonces, y hasta la primera fase que llega a marzo, se han estado formando en diferentes áreas de manera «cien por cien gratuita, con diez itinerarios formativos como validación del proyecto, laboral, fiscal, marketing». A esta fase le siguen los talleres que la fundación ofrece o que los becarios solicitan, «como temas de patentes y marcas o protección de datos», cuenta García-Moreno.

El mes de marzo trajo consigo el ecuador del programa, donde se entregaron tres becas de seis mil euros, a tres de los veinte emprendedores que continuaron formándose tras el inicio. Una de las becadas fue a Sonsoles Prieto y su proyecto, New Cooked Gourmet, junto a Tooenergy y Caracoles de Gredos.

A este ecuador los futuros emprendedores «llegan con los proyectos más asentados, tienen más tiempo para ir trabajando en ellos e irlos lanzando. Por tanto, a partir de ese momento se les ofrece un temario más horizontal, en el que se reúnen con otras personas para hablar de experiencias empresariales diferentes, realizar actividades grupales o asistir a otros talleres de temática que se haya podido quedar por el camino». A esta formación gratuita se suman «paquetes de horas que ellos van utilizando», como pasar dos horas con un abogado o con un diseñador web, «así pueden ir dando forma a sus ideas».

Todo, hasta llegar al mes de junio, momento en el cual se ofrecen otras tres becas a tres de los proyectos que llegan hasta el final. Todas, igualmente a fondo perdido.

«El objetivo es fomentar el emprendimiento en Ávila, evitar fugas de talentos. Hacer que gente de Ávila sea capaz de desarrollar en un ecosistema seguro sus ideas emprendedoras para convertirlas en proyectos, en empresas, y así cambiar el ciclo que existe en la ciudad, que tiene un ciclo empresarias relativamente envejecidos», explica Daniel. De este modo, «damos la vuelta a la ecuación y que sea la juventud con buenas ideas y capacidad de desarrollarlas la que haga de Ávila la base desde donde emprender».

Mañana se conocerán los ganadores de las segundas becas que ofrece esta fundación.

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