Europa reconoce la Denominación de Origen Protegida de los vinos de Cebreros

Denominación de Origen de Cebreros/Fran Jiménez
Denominación de Origen de Cebreros / Fran Jiménez

La Comisión Europea ha aprobado el registro de dicha denominación que afecta a 400 hectáreas de terreno y a nueve bodegas

ISABEL MARTÍN Ávila

La comarca histórica de los vinos de Cebreros ha sido reconocida por la Comisión Europea con la Denominación de Origen Protegida. La CE, a través del Comité para la Organización Común de los Mercados Agrícolas-Vino, ha aprobado el registro de esta denominación, que se publicará próximamente en el Diario Oficial de la Unión Europea.

Esta denominación afecta a más de 400 hectáreas de terreno y a las nueve bodegas que se han sumado al proyecto desde que en 2015 se inició el proceso de reconocimiento de la DOP. La tradicional comarca vitivinícola de Cebreros ocupa 35 municipios de las cuencas del Alberche y del Tiétar, donde se cultivan principalmente la Garnacha Tinta y el Albillo Real, variedades más destacadas de esta demarcación.

Fue la Asociación de Vinos de Cebreros quien impulsó la petición de DOP ante la Consejería de Agricultura y Ganadería de la Junta de Castilla y León. El consejo directivo de esta agrupación es ahora el órgano de gestión de la denominación de origen , que ha permitido que en el etiquetado de las botellas procedentes de las cosechas de 2017 y 2018 pudiera aparecer ya la distinción de DOP de Cebreros.

Consolidación

Para el presidente de la Asociación de Vinos de Cebreros, Rafael Mancebo, a partir de ahora hay que ser «prudente» y «consolidar el proyecto», consiguiendo que «Ávila se lo crea». «Es un proyecto que puede generar trabajo» en el ámbito rural, fijar población y poner en valor el territorio.

Mancebo ha descartado que se cree un consejo regulador para esta DOP a corto plazo. La calidad del producto seguirá siendo controlada directamente, de momento, por el por el Instituto Técnico Agrario de Castilla y León (ITACYL). La denominación de origen está ya trabajando en conseguir la adhesión de «nuevas iniciativas», en dar de alta nuevos viñedos y en elaborar un censo de la zona geográfica protegida.

Durante los próximos tres años, el tiempo que tiene la DOP Cebreros para hacerse «autosuficiente», se trabajará en «poner en valor» el producto y conseguir abrirse camino para que «se hable del proyecto». Para ello, organizan acciones de promoción, y participan en eventos destacados, como el Congreso Mundial de Garnachas que tendrá lugar la próxima semana en Perpignan. También se están preparando eventos de maridaje y de presentación del producto a nivel internacional.

La Denominación de Origen Protegida de Cebreros se va a caracterizar por estar formada, en su mayor parte, «por artesanos y pequeñas bodegas» donde el «mimo y el cuidado» de la producción será el principal atractivo del producto.

Viñedos 'de altura'

La tradición de la comarca vitivinícola cebrereña es histórica, como también lo son sus viñas, caracterizadas por su longevidad, «sobreviviendo en las alturas» durante décadas.

Son características peculiares frente a otras áreas de producción de garnacha, que «la gente quiere conocer». Una graduación alta, pero controlada; una acidez equilibrada, su buena aptitud para crianzas prolongadas y el intenso sabor de sus tintos hacen de la garnacha un producto con mucha «singularidad».

Un largo recorrido

Fue la Junta de Castilla y León, a través de la Consejería de Agricultura y Ganadería, quien puso las bases para conseguir la aprobación de la Denominación de Origen Protegida de Cebreros y su reconocimiento a nivel europeo. En 2017, una resolución de la Dirección General del Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León, de 17 de mayo, aprobó la concesión de protección nacional transitoria de la denominación de origen protegida. Al mes siguiente se aprobó el reglamento de la DOP en una orden por la que la Junta reconocía el órgano de gestión de la DOP de Vino de Calidad de Cebreros.

Pero la andadura va mucho más atrás en el tiempo, incluso cuando se pensaba que la uva ya no era un negocio en esta zona. «Donde la gente veía piñas abandonadas yo veía futuro», reconoce Rafael Mancebo, impulsor desde hace años de la calidad de los vinos de esta demarcación geográfica, con el «apoyo de algunas gentes».

El resultado es que actualmente «hay proyectos de gente joven», nuevos emprendedores que «están recuperando las viñas de sus abuelos».