«Entre un 25% y 30% más de afluencia» en la jornada principal del Mercado Medieval de Ávila, según el Ayuntamiento

Una de las calles del centro de Ávila, adornada en el Mercado Medieval /P.V.
Una de las calles del centro de Ávila, adornada en el Mercado Medieval / P.V.

Miles de personas han visitado Ávila durante este fin de semana, que ha destacado por transcurrir en un ambiente festivo y de normalidad, con apenas incidencias, y con buen tiempo acompañando a las tres jornadas

Paula Velasco
PAULA VELASCOÁvila

Éxito de las Jornadas Medievales «Mercado de las Tres Culturas», que cada año organiza el Ayuntamiento de Ávila, y que este fin de semana han dejado miles de visitas en la ciudad amurallada cuando han cumplido su vigésimo tercera edición.

Según alcalde de Ávila, Jesús Manuel Sánchez Cabrera, el día grande, que fue la jornada del sábado, dejó «entre un 25% y un 30% más» de visitas con respecto al año anterior, que quedó por entonces más deslucido, como indicó en 2018 el responsable de Turismo en el consistorio, Héctor Palencia, debido a las lluvias. No será hasta mañana cuando el consistorio arroje cifras sobre la afluencia de visitantes, aunque el pasado año la institución calculó que rondó entre los 80.000 y 100.000

Las buenas temperaturas que se han vivido en esta ocasión han provocado que el Mercado se alargara «hasta la madrugada» del sábado, ha explicado Cabrera, aunque los servicios de limpieza disponibles en la ciudad han trabajado para que las zonas transformadas a la Edad Media y las aledañas luzcan todo el día «con todo su esplendor» desde temprano, momento en el que la ciudad comenzó a registrar la primera actividad por las calles.

El espectáculo de Justas Medievales, celebrado en el atrio de San Isidro y que cada año es uno de los puntos más fuertes de la programación, obtuvo gran afluencia de público. Eso sí, su celebración al lado de la muralla, pero «a pleno sol», hizo que los servicios de Emergencias tuvieran que atender tres lipotimias.

También, según informó Cabrera, una persona sufrió un infarto en la plaza del Grande y tuvo que ser atendida por el dispositivo de seguridad. Posteriormente fue trasladada al Hospital Nuestra Señora de Sonsoles, donde «evoluciona favorablemente».

Un conato de pela en la plaza de Santa Teresa y seis niños extraviados, «pero rápidamente localizados», fueron otras de las incidencias. Al hilo de esta última, el alcalde ha querido destacar el trabajo de Protección Civil y Cruz Roja en los puestos donde se han repartido las pulseras identificativas a los más pequeños. Solo hasta la noche de ayer se repartieron 2.359 pulseras, cuando el año anterior fueron, en el total de los tres días de Mercado Medieval, 1.731, lo que «nos sirve también para decir que ha habido más afluencia y más concienciación».

Principal atención tuvieron también las zonas de mayor colapso, como el arco del Alcázar o el arco del Peso de la Harina, que otros años tuvieron que cortarse al tráfico de peatones. Este año «se reguló el acceso» a estas dos entradas de la muralla, «pero no hubo que cortarlo», explicó Cabrera.

Las Jornadas Medievales dejan, como cada año, miles de turistas venidos de toda España y el extranjero. Dan inicio también, en la ciudad, al comienzo del curso escolar, que normalmente coincide con el lunes posterior a la celebración de este Mercado. Una de las fiestas más concurridas en Ávila, donde los vecinos salen a la calle en masa y ataviados con trajes de corte medieval. «Es nuestra, es muy de Ávila, llega septiembre y todos pensamos en «los medievales», como los llamamos aquí, antes incluso que en el colegio o la vuelta al trabajo», cuenta una abulense que cada año se disfraza con sus amigas y sus hijos.

«Nosotros nos habíamos acercado algún año como turistas», cuenta Elena, «pero hace seis meses que nos hemos trasladado a esta ciudad y estamos viviéndolo de manera distinta, es muy envolvente, la ciudad se ha transformado y nos sentimos parte de ella, como en una película».

Los puestos de multitud de objetos para vender inundan las calles y plazas dando ambientación, pero también aportando aromas y sonidos, que hacen que el paseante se traslade en el tiempo y olvide por unas horas que se encuentra en una ciudad del siglo XXI. «Nosotros venimos cada año y es uno de los mejores mercados, la verdad. Siempre hay mucha animación y además la estética de la ciudad, las murallas, ayudan mucho a que sea un mercado medieval más creíble», cuenta uno de los vendedores que suele acudir a otras provincias.

Una fiesta que regresará el año que viene y ya cuenta con el sello de Interés Turístico Regional desde hace dos años.

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