Las Edades del Hombre redescubre a Santa Teresa de Jesús desde el corazón de Ávila

Convento de Nuestra Señora de Gracia, en Ávila. Primera parada en la visita a la exposición de Las Edades del Hombre 2015, 'Teresa de Jesús, maestra de oración./
Convento de Nuestra Señora de Gracia, en Ávila. Primera parada en la visita a la exposición de Las Edades del Hombre 2015, 'Teresa de Jesús, maestra de oración.

El convento de Gracia, Mosén Rubí y la iglesia de San Juan, listas para la inauguración

PABLO GARCINUÑO

Todo está preparado para que la Reina Doña Sofía inaugure este lunes la edición extraordinaria de Las Edades del Hombre dedicada a Santa Teresa de Jesús, con cuatro sedes repartidas entre Ávila y Alba de Tormes (Salamanca). Más de 200 obras provenientes de 13 comunidades autónomas conforman una exposición en la que más de la mitad de las piezas provienen de conventos carmelitas. «Muchas de ellas no se han visto jamás fuera de la clausura», afirma el carmelita descalzo Juan Dobado Fernández, uno de los dos comisarios de la muestra.

Tres son los templos abulenses en los que se desarrolla Teresa de Jesús, maestra de oración: el convento de Nuestra Señora de Gracia, la capilla de Mosén Rubí y la iglesia de San Juan Bautista. La distribución varía mucho de un lugar a otro. «Nos empeñamos mucho en que los espacios determinen cómo mostramos las obras», afirma Gonzalo Jiménez, secretario general de la Fundación Las Edades del Hombre.

El origenEl primer capítulo, Os conduje a la tierra del Carmelo, se ubica en el convento de Nuestra Señora de Gracias, el lugar donde el padre de Teresa la internó en su adolescencia. De hecho, se puede ver el comulgatorio donde recibió la comunión durante el tiempo que estuvo como educanda. Éste es el lugar en el que se despierta la vocación religiosa de la mística abulenses, así que la selección de obras se centra en el origen de la Orden del Carmelo.

En este primer templo se pueden ver un total de 15 piezas, entre las que destacan un relieve en madera policromada sobre la entrega del escapulario a San Simón Stock, del taller de Gregorio Fernández; el óleo de Juan Valdés sobre Elías y los profetas del Baal, y una Virgen del Carmen de Francisco Salzillo se cree que representó la cara de su mujer para esta talla-. También se han incluido las constituciones del convento de la Encarnación, con anotaciones de la Santa.

Época de cambios

La capilla de Mosén Rubí acoge dos capítulos. El segundo, titulado En la España de la Contrarreforma, se recrea el contexto en el que vivió Santa Teresa desde distintos ámbitos. El recorrido comienza con la talla en madera de Isabel La Católica que realizó Felipe Bigarny, y acto seguido se pueden ver varias joyas literarias: el Amadís de Gaula, La Celestina, el Lazarillo de Tormes, etc. Incluso se muestra la matrícula de San Juan de la Cruz en la Universidad de Salamanca.

Tres reliquias de gran importancia conforman la parte central del siguiente capítulo, Las pobres descalzas de Teresa. Se expone un hábito, una capa y una alpargata de la mística abulenses; todo ello frente a dos esculturas de referencia en el Barroco español: San Pedro de Alcántara, de Pedro de Mena, y San Francisco de Borja, de Juan Martínez Montañés.

Parte central

El «corazón» de Las Edades del Hombre en Ávila, según el propio Dobado Fernández, es la iglesia de San Juan, donde bautizaron a Teresa de Cepeda y Ahumada. Aquí se desarrolla el capítulo cuarto, titulado Maestra de oración, donde se quiere reflejar el encuentro de la abulense con Cristo. Este apartado comienza mostrando algunos de los niños Jesús que la Santa llevaba a todas sus fundaciones, como El Peregrinito de las Carmelitas Descalzas de Valladolid.

Una de las piezas centrales es el Cristo de los Desemparados de Juan Martínez Montañes, uno de los dos que quedan en España. Se encuentra en el centro de una sala en el que se muestran distintos cristos, como si fuera «un diálogo entre Andalucía y Castilla», señala el comisario. Unos metros más allá, La Santa Faz de El Greco, rivaliza en protagonismo con el Cristo atado a la columna de Gregorio Fernández. En este capítulo hay que destacar también una Dolorosa de Pedro de Mena, la Aparición de la Virgen a Santa Teresa de Francisco de Goya, el San José coronado por Cristo de Francisco de Zurbarán, y un San José con el niño tallado en madera por Pedro de Mena.