Un huerto urbano entre pulpo, vieiras y solomillo al cabrales

César Díaz aprovecha la terraza de la Taberna Celta para plantar productos que regalará a todos sus clientes y vecinos

ALFREDO J. GÓMEZ
Detalle de una fresa a punto de madurar./ Henar Sastre/
Detalle de una fresa a punto de madurar./ Henar Sastre

Es un activista de la solidaridad que desde hace años prepara todo tipo de actos para beneficiar a los más necesitados. La última idea de César Díaz ha sido aprovechar las jardineras que delimitan la terraza de la Taberna Celta para plantar lechugas, tomates, albahaca, fresas, calabazas con hojas de menta, pimientos «pimientos morrones y del Padrón, que por algo soy gallego», entre otros productos de la huerta.

La iniciativa ha tenido una respuesta positiva inmediata entre los clientes y los vecinos de la zona. «Ya que tengo los maceteros para aguantar las mamparas de la terrazas y siempre he tenido flores, este año quería hacer algo diferente y ya que soy gallego, y los gallegos llevamos los huertos en la sangre, decidí crear un huerto urbano para que la gente lo vea, los niños y padres se involucren un poquito y les expliquen lo que es cada uno de los productos que he plantado».

«La gente mayor es la que más me está ayudando. Antes pasaban y apenas nos cruzábamos un saludo de buenos días, pero ahora se paran, te hablan, te cuentan, te dicen cómo hay que cuidar los tomates, los pimientos y al mismo tiempo se sorprenden por el hecho de que esto exista dentro de la ciudad».

César Díaz agradece que «toda la gente está respetando este pequeño huerto» y afirma que como experiencia se lo recomienda a todo el mundo. «Porque aunque sea en plena ciudad y la gente no tenga mucha idea, con que planten una tomatera en el suelo o en una macetera, cualquier cliente, cualquier persona le va a decir lo que tiene que hacer y aprendes prácticamente de todo». También considera que a nivel social «es una experiencia estupenda. Haces lo que te gusta, cosas diferentes a lo que es nuestro negocio y esto es algo bueno para todo el mundo».

Como la iniciativa surge como una idea solidaria, César Díaz afirma que «voy regalar todos los productos. Lo tengo puesto en los carteles, 'este es tu huerto, respétalo y coge sus frutos cuando estén maduros'. La gente puede coger lo que quiera, lechugas, tomates, pimientos, perejil, albahaca y menta, calabaza, hierbabuena, fresas, que ya hay una madura y me van a traer guindillas» y a modo de broma añade que «lo malo es que no se pueda sembrar el marisco».

También asegura que en la terraza «los clientes socializan mucho hablando del huerto. Se rompe el hielo. La gente habla y cambian impresiones. El martes vino una pareja francesa y se quedaron haciendo fotos y asombrados porque nunca habían visto un huerto en pleno centro de una ciudad».

Considera que el resultado «ha sido genial. Solo por lo que hemos disfrutado hasta ahora, tanto mis clientes como yo, ya es suficiente y ha merecido la pena».

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