Las lagunas del Raso de Portillo, nuevo recurso turístico y ornitológico

Entre La Pedraja y Aldeamayor se encuentra este paraje, paso de las aves que cruzan España

C. M.LA PEDRAJA DEL PORTILLO
Aspecto que presentan los humedales. / C. M./
Aspecto que presentan los humedales. / C. M.

Los vecinos más mayores recuerdan muy bien cómo en la zona del Raso de Portillo siempre ha existido un humedal y hasta hace pocos años la lluvia dejaba en estas tierras de La Pedraja de Portillo varias partes encharcadas por las que pasaban diferentes aves. Lo que no podían imaginar los pedrajeros es que actualmente su pueblo contaría con un enclave destacado en la provincia para observar y disfrutar de las aves en pleno campo.

Las Lagunas del Raso de Portillo, aún sin inaugurar de forma oficial, ya están consideradas por los expertos ornitólogos como unas de las más importantes de Castilla y León, principalmente porque por estas tierras han pasado en el último año muchas de las especies de aves ligadas a entornos húmedos que recorren España, por lo que se convierten en uno de los puntos elegidos por aficionados y viajeros apasionados por la naturaleza.

En el denominado Raso de Portillo se encuentran dos lagunas, de 2,8 y 8 hectáreas, que se extienden a ambos lados del arroyo del Molino, un afluente del río Cega por el lado derecho y que llega hasta ese punto desde la localidad de Portillo. Estas lagunas, cuyas obras comenzaron en abril de 2012 y han culminado hace varias semanas, han sido creadas gracias al II Plan de Restauración de Riberas en la cuenca del Duero y, entre sus objetivos, se encontraba la regeneración medioambiental de ríos y riberas, así como la reparación de espacios riparios.

Para acceder a este espacio, entre La Pedraja de Portillo y Aldeamayor, se puede entrar desde la carretera de Madrid hasta la localidad de La Pedraja, y antes de llegar a la residencia de ancianos tomar el primer camino a la izquierda. Sin perderse, el turista descubrirá a pocos metros este paraje donde se pueden contemplar cigüeñuelas, avutardas, fochas, escasas y difíciles de detectar, polluelas y cigüeñas, desde un total de seis observatorios, construidos alrededor de las lagunas y comunicados por una red de senderos que salva el curso del arroyo por medio de pasarelas de madera.

El vallado del paraje y la plantación de diferentes especies de árboles autóctonos a lo largo de los caminos, acompañan al paisaje y a las aves que cada día realizan su parada habitual o comienzan su estancia en estas lagunas, cuyo acceso es totalmente libre. Junto a este enclave se encuentra la conocida Ribera de La Pedraja de Portillo, donde están instaladas mesas y sillas de piedra para que todo el que quiera pueda realizar un descanso durante su visita a las lagunas.

Nivel freático

El estudio geológico que se realizó antes de desarrollar el proyecto de creación del humedal permitió detectar que el Raso de Portillo había un elevado nivel freático, capaz por sí solo de alimentar las lagunas que ahora ya se pueden contemplar.

Y la posibilidad de derivar aguas del arroyo del Molino, que atraviesa el paraje de este a oeste, sirvió también de base al diseño de un sistema de conducciones de agua, con el fin de mantener inundadas las lagunas durante la mayor parte del año y establecer también un flujo de caudales que evite el estancamiento y facilite la renovación de aguas.

El funcionamiento hídrico se basa en la captación de agua del arroyo del Molino y gracias a los sistemas instalados de forma artificial, la laguna principal podrá estar inundada durante gran parte del año, lo que permite que las aves puedan vivir e instalarse en este lugar. Este proyecto pretende que se creen hábitats favorables para que las lagunas cuenten con un elevado número de especies ligadas a medios acuáticos continentales

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