Velilla, en la copa de un pino

Sergio Pérez repite el título de campeón en la pinada del mayo

JOSÉ CARLOS DIEZVELILLA DEL RÍO CARRIÓN
Participantes en la pinada, a los pies del árbol. / J. C. DIEZ/
Participantes en la pinada, a los pies del árbol. / J. C. DIEZ

El mayo ha vuelto a pinarse en Velilla por tercer año consecutivo, después de haber recuperado la tradición en el 2012 tras un parón de once años. A primera hora de la mañana, los mozos se reunían para ir al monte, cerca de la zona del vivero, con el fin de buscar el mejor ejemplar de pino. Debía ser recto, robusto y sano para poder prepararlo para la pinada en La Reana.

Después de una intensa búsqueda, cuando los mozos eligieron el ejemplar a talar, salieron a relucir las hachas y las motosierras, con las que el árbol fue condenado y sentenciado.

Este año, las anécdotas han sido varias. El primer árbol cayó sobre unas grandes piedras, que partieron el tronco, por lo que hizo falta talar un segundo ejemplar para la escalada.

Por ir mejorando la tradición, en 2012 el árbol midió 20 metros, el año pasado 22, y este año exactamente 24,90 metros, lo que supuso un considerable aumento de altura. Fueron casi tres metros más, que se notaron incluso en el pasacalles.

Después de retomar fuerzas con una comida de hermandad entre todos los que habían colaborado en la preparación, el árbol se montó en el camión del Ayuntamiento para bajarlo hasta el pueblo, donde los vecinos le colgaron rosquillas, adornos y, lo más importante, un jamón, el premio para el primer atrevido que subiese hasta la copa.

Tras esta preparación, los dulzaineros, además de los dueños de las bicis clásicas que se concentraban en la localidad, acompañaron al cortejo hasta el hoyo sobre el que se asentaría la pinada.

Una meticulosa preparación de las cuerdas precedió a la colocación de los mozos en las sogas. Con algo de esfuerzo y, sobre todo, mucha técnica, los mozos pinaron el árbol bajo un sol que hizo el día inmejorable. También acompañaron los cantos de los componentes de la coral, que estuvieron continuamente cantando a su fiesta.

Durante la pinada, se produjo la segunda de las anécdotas del día, cuando una de las sogas se rompió y todos los mozos quedaron tendidos en el suelo. Aún así, el público aplaudió y tras reparar la cuerda, todos volvieron a ponerse a las órdenes de José Martín.

Una vez pinado y tras el aplauso del numeroso público que acudió a La Reana, fueron varios los que lo intentaron, pero fue Sergio Pérez quien repitió título. El año pasado logró llevarse el jamón y aunque animó a muchos a intentarlo, lo volvió a alcanzar en esta edición. La mayor altura del árbol «lo ha hecho más complicado, pero el público anima y te da ese empujón que necesitas cuando las fuerzas flaquean», añadió el campeón, dando fe de que el jamón del pasado año estaba muy bueno y que a buen seguro también el nuevo lo estará.

También se pinó un segundo mayo, de 10,70 metros, para los más pequeños, que no dudaron en encaramarse al árbol.