Ocho de cada diez perros recogidos en el depósito municipal logran ser adoptados

El alto índice de inserción rebaja al mínimo el sacrificio de canes desahuciados en la capital

J. A.VALLADOLID
Tres de los actuales inquilinos de la perrera que esperan dueño. / R. OTAZO/
Tres de los actuales inquilinos de la perrera que esperan dueño. / R. OTAZO

Los ladridos que resuenan en el depósito canino municipal del Camino Viejo de Simancas duelen. Hablan de traición, de maltrato. Sin embargo, para los 51 inquilinos que a día de hoy ocupan los cheniles hay esperanza. La puesta en marcha en el año 2007 de una web de adopciones dentro del portal del Ayuntamiento de Valladolid ha disparado desde entonces el número de animales que encuentran una familia que se ocupe de ellos y ha rebajado al mínimo el sacrificio de canes desahuciados en la capital. 'Moking', 'Pocker' o 'Simba', que ahora lucen palmito a la espera de propietario en la página con más visitas del Consistorio, también pueden lograr una reinserción con garantías.

Ahí van los datos. Las cifras que hablan del compromiso creciente con las fieles mascotas de cuatro patas en la última década. En 2003 entraron en las antiguas instalaciones municipales 564 perros. De ellos, 195 tuvieron que ser sacrificados tras una estancia temporal a la espera de un propietario que no llegó, mientras que 156 tuvieron la fortuna de encontrarlo, lo que supuso un porcentaje de adopción sobre los abandonados o entregados por sus dueños del 33%. Diez años después, en 2013, han ocupado las jaulas del nuevo depósito 501 animales, de los que 122 fueron devueltos tras un extravío. De los 379 restantes, 319 lograron un nuevo hogar el 84% y solo hubo que sacrificar a 29 animales, que por razones de edad, enfermedad o comportamiento agresivo eran prácticamente imposibles de colocar.

En las estadísticas también se encuentran los números de la irresponsabilidad. Los 177 propietarios que no valoraron en su momento lo que supone tener un perro y, finalmente, terminaron entregándolo al Ayuntamiento en lo que se puede calificar como un abandono 'legal'. O los 324 animales que fueron encontrados en la vía pública dejados a su suerte por unos desaprensivos con todas las letras. La máxima en este servicio de la Concejalía de Desarrollo Sostenible es apurar al máximo la estancia con el objetivo de lograr la ansiada adopción. Tanto, que el depósito se ha convertido en un centro de peregrinaje que cada año visitan cerca de dos mil vallisoletanos en busca de mascota.

El incremento de la concienciación ciudadana y también Internet han tenido mucho que ver en este cambio de tendencia en la ciudad, que supone un avance para una población de 29.592 vecinos, según el censo canino municipal. El poder de la red en esta buena noticia ha sido incuestionable. Si en 2006, cuando aún no existía el portal del programa Adopta, se lograron 230 reinserciones , un año después, con la web ya en marcha, se disparó hasta las 317. Desde entonces va en aumento.

«En general vienen buscando perros de raza, jóvenes y de tamaño pequeño», explican los veterinarios. No obstante, en el perfil del propietario hay de todo. Los que reciclan galgos bregados en la carrera como perros de compañía o aquellos que buscan tamaños más poderosos para el cuidado de una finca, un chalé o una nave.

En esta tarea de casar animal y humano la labor de los técnicos es importante. Ellos conocen a los residentes y saben del carácter y las condiciones idóneas de tenencia. Las devoluciones por falta de compatibilidad son mínimas. La veta de la persona adoptante suele ser la del cariño por los animales. La del adoptado, la del agradecimiento.