«He hecho muchos amigos»

La joven italiana Marta Marchesi ha desarrollado su labor en los centros de la Fundación Personas de Vallelado y Cuéllar

CRUZ CATALINAVALLELADO
La presidenta de La Tahona, Maru González, y Marta Marchesi, que muestra un álbum de fotografías. / C. Catalina/
La presidenta de La Tahona, Maru González, y Marta Marchesi, que muestra un álbum de fotografías. / C. Catalina

Hace unos días, coincidiendo con el día su cumpleaños, lo que hizo que afloraran en ella múltiples sentimientos y más de una lagrima, la joven italiana Marta Marchesi (Bergamo 1986) ponía punto final a una experiencia, «que no por repetible, siempre será única, porque en mi corazón siempre será la primera».

Licenciada en mediación lingüística y cultural, Marta Marchesi poco sabía o nada del Servicio de Voluntariado Europeo (SVE) hasta que en su empeño de conocer mundo y vivir una experiencia que de alguna manera enriqueciera su vida se informó sobre el programa europeo 'Juventud en acción', en el cual se incluye el SVE y cuyos proyectos son cofinanciados por el Fondo Social Europeo.

Si bien reconoce hubo de pasar un tiempo desde que formalizó su solicitud en tierras trasalpinas hasta encontrar un destino en otro país europeo, «destino que me daba lo mismo donde fuese, pero cuando me notificaron era España, me alegre enormemente, por aquello de que ya conocía algo».

Lo que no sabía era que la entidad acreditada de acogida en España, la Asociación Cultural la Tahona, estaba en un municipio de apenas poco más de 700 habitantes. Cosa que a ella no le importoó, como tampoco que su proyecto lo tuviera que desarrollar entre Vallelado y Cuéllar, en esta última en los Centros de la Fundación Personas en cuya residencia y taller ocupacional se atiende y trabaja con discapacitados psíquicos. «Venía un poco preparada para todo, incluso para vencer esas diferencias que podamos tener italianos y españoles, cosa que al final he podido comprobar no son tan grandes, yo diría que es mas lo que nos une que lo que nos separa, al fin y al cabo somos ambos somos latinos y mediterráneos».

De forma rebotada, «pues en principio no era la persona que había sido asignada», como señala Maru Gonzalez, presidenta de La Tahona, responsable del proyecto denominado 'Gotas del Mar de Pinares' y tutora de Marta, aterriza en Vallelado a primeros de julio del pasado año con el objetivo, como bien indica el programa 'Juventud en acción', de animar a los jóvenes a tomar parte en actividades voluntarias en el extranjero y al mismo tiempo aumentar la conciencia europea en los pequeños núcleos, dar mayor conocimiento del trabajo voluntario, fomentar la educación no formal, «y trabajando a través de ella la adquisición de valores de crecimiento personal, potenciar la solidaridad y tolerancia, encaminar a los ciudadanos a la ruptura de barreras sociales y exclusión de personas por diferentes motivos». Sobre estas premisas su labor como voluntaria de acuerdo al proyecto le ha llevado a lo largo de estos nueve últimos meses a participare en un amplio programa de actividades.

Así, de julio a noviembre, la residencia y el centro de día Mar de Pinares fueron los lugares en los que junto a los profesionales que a diario desarrollan su labor allí colaborando como monitora. De diciembre hasta su marcha, en que se ha desarrollado la segunda parte del programa, su trabajo ha sido fuera de dichos centros, más concretamente en los pisos tutelados.

Durante todo este tiempo, como indica Maru «la actividad se ha desarrollado en numerosos frentes siempre bajo la supervisión de los profesionales de los centros». Actividades que han ido desde las propiamente ocupacionales, a las relacionadas con autonomía personal y social, participación en actividades de formación y rehabilitación de este colectivo, «sin olvidar el ocio y tiempo libre».

A preguntas sobre cuáles han sido los momentos claves de su estancia en tierras segovianas, Marta no duda en señalar varios, el primero indudablemente su llegada, otro el alojamiento durante un tiempo con un grupo de personas con discapacidad intelectual en uno de los pisos tutelados, «que he de reconocer me costó un poco», el compartir vivienda estos últimos meses con otras jóvenes, «que no son de Cuéllar pero trabajan aquí y con la que he entablado una gran amistad», y finalmente el momento de la despedida, «con esas fiestas que unos y otros han preparado para mí», asegura la joven italiana.