Masaaki Suzuki: «Ser fiel a ti mismo es lo que te diferencia de los demás»

El director del Bach Collegium Japan hace mañana un monográfico de Bach en Valladolid

VICTORIA M. NIÑOVALLADOLID
Masaaki Suzuki, en Valladolid. / GABRIEL VILLAMIL/
Masaaki Suzuki, en Valladolid. / GABRIEL VILLAMIL

En abril cumplirá 60 años, diez menos que su maestro Ton Koopman. Masaaki Suzuki, (Kobe 1954) es el músico japonés que se obsesionó siendo estudiante con Bach y desde entonces lo acompaña. En 1983 terminó su formación en Holanda y el entonces organista y clavecinista interesado en el barroco prendió aquella llama en su país. En 1990 creó el Bach Collegium Japan, la orquesta y el coro con el que actúa mañana en el auditorio Miguel Delibes. ha elegido tres cantatas previas a la Cuaresma y una misa luterana del 'padre de la música'.

Acaba de llegar de Bilbao, son dos autocares con los músicos, los instrumentos de época y el coro. Mitad europeos, mitad japoneses, entre ellos la esposa y el hijo del director. «Al principio teníamos que invitar a más músicos europeos porque no éramos bastantes. Ahora cada vez hay más músicos japoneses interesados en el barroco, muchos de ellos están en Europa», explica Suzuki, que ha sido profesor durante dos décadas en la Universidad de Tokio. Acaba de grabar la cantata 55 de Bach con el sello BIS, zanjando una aventura que comenzó en 1995. Algunos de sus colegas como el propio Koopman o Gardiner crearon su sello discográfico porque no encontraron partenaire perfecto en la industria. «Yo no he tenido esa necesidad, BIS nos ha tratado muy bien y se ha esforzado mucho para que saliera todo».

Las 'cantatas' son para los directores especialistas en el barroco una suerte de 8.000 m. para los alpinistas. A la pregunta de por qué esa necesidad general de grabarlas, Masaaki contesta: «Cada uno tiene su razón. En mi caso son un repertorio constante desde que estudiaba. Acabé en 1983 y en 1985 se celebró el 300 aniversario de Bach, ya hacíamos este repertorio. Como obras de una colección, ni tan pequeña ni tan inabarcable, te da una visión completa de Bach y puedes pasar toda la vida con ellas. Cada una tiene un tema y aunque estén ligados al texto bíblico hablan de cuestiones universales: la pobreza, la enfermedad, la relaciones humanas. Su mensaje está vivo. Por otro lado cada una utiliza una técnica y un lenguaje musical, son muy ricas». Se ha medido con su maestro en el mismo terreno y aunque reconoce la impronta musical de la fuerte personalidad de Koopman, al final «lo que me enseñó es su condición humana, su manera de ser honesto consigo mismo, su frescura y vitalidad. Yo también intento ser honesto. Esa es la única manera de distinguirnos, cuando eres fiel a ti mismo ahí ya estás marcando la diferencia con los demás».

Nacido en una familia cristiana, reconoce en ese entorno el interés primero por Bach aunque ahora el maestro de capilla de Leipzig suma públicos muy diversos. «En Japón solo un 1% es cristiano, oficialmente son el budismo y el sintoísmo las creencias mayoritarias. Sin embargo desde el punto de vista cultural la penetración es mayor, todo el mundo celebra algo la Navidad, todos saben cuándo es Pascua. Religioso o no, sí hay una necesidad general de creer en algo superior. Muchos se acercan a Bach porque buscan un mensaje y otros, porque les ayuda en su vida».

En 2015, al frente de la OSCyL

Atribuye la aceptación internacional de la música clásica europea a ser «la única que es instrumental pura. En general la música asiática y en particular la japonesa, está vinculada al texto. Sin embargo la europea tiene más capacidad de traspasar fronteras por su universalidad sonora, está basada físicamente en la percepción auditiva de las octavas y eso hace que sea aceptable por todos». Dentro del repertorio, considera que el barroco enlaza mejor que el romanticismo con el espíritu japonés por la claridad de la «estructura lineal polifónica, parecida a nuestra artes tradicionales basadas en el blanco y negro».

En Valladolid dirigirá tres cantatas propias de los meses que preceden a la Cuaresma. «La 72 está compuesta para justo después de la Epifanía, la 125 es la celebración de la purificación de María y la 200 es una menos conocida». Completa el programa una 'misa luterana'.

El Bach Collegium Japan continúa gira por España, después París y de nuevo al litoral mediterráneo. Luego, viaje a Nueva York donde hará la 'Pasión según San Juan' y después a Japón, con la 'Pasión según San Mateo'. Clavecinista y organista, el Suzuki director acepta de vez en cuando el reto sinfónico. A Valladolid volverá en 2015 para ponerse al frente de un programa de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León.