Jesús Legido:«No se puede obviar la música que se está componiendo aquí y ahora»

El compositor se inspira en Machado para el concierto de oboe 'Grises alcores' que estrena la Sinfónica regional

VICTORIA M. NIÑOVALLADOLID
Sebastián Gimeno y Jesús Legido, en el auditorio Miguel Delibes. /  G. Villamil/
Sebastián Gimeno y Jesús Legido, en el auditorio Miguel Delibes. / G. Villamil

Ha venido a ultimar detalles antes del estreno, pero ha encontrado más cabos sueltos de los esperados en la edición de la partitura. Así que más que nervios por saber cómo es la criatura, que llenará el espacio de la sala sinfónica este jueves por primera vez, está pegado a las partichelas de las distintas secciones escudriñando compases. Jesús Legido (Valladolid, 1943) vuelve a su ciudad para el estreno del concierto de oboe 'Grises alcores' y es un valiente, ve el parto desde el primer ensayo, ayer martes.

Ya ha escuchado al solista que lo estrena, Sebastián Gimeno, con la pianista. «Tuve que hacer una reducción, una vez escrito el concierto, para solista y piano. Me ha gustado mucho lo que he oído. Sebastián lo ha salvado brillantísimamente», dice uno de los tres compositores españoles que estrenará la OSCyL esta temporada. Completan la terna Albert Guinovart y David del Puerto.

Legido, un buen lector de poesía y ensayo, ha compuesto mucho sobre versos de clásicos españoles. Ha elegido para la ocasión a Antonio Machado. «Mi mujer es de Soria y conozco bien los lugares que describe el poeta sevillano en sus versos. Esos grises alcores de los que habla también los veo yo cuando estoy en Valladolid, haciendo la abstracción, desde Panorama». Allí se encierra a componer cuando sale de Madrid, donde reside habitualmente.

Tres movimientos

Tres movimientos componen este concierto de una duración aproximada de 25 minutos. «Son tres movimientos un poco aislados entre sí, conectados por el contraste. Trabajo mucho con fugados, con pasajes imitativos y repetitivos, por eso es muy perceptible si se pasa un fallo en la partitura. En los estrenos son más comunes los problemas de dinámicas que de escritura», explica el compositor.

«El primer movimiento está en un tempo medio, seguido de un segundo lento, dulce y lírico en el que introduzco la celesta y el arpa para subrayar ese efecto. El tercero es un allegro movido, rítmicamente muy variado».

Legido, que tiene en su catálogo tanto música 'pura' como música 'programática', confiesa que se siente más cómodo con el punto de partida literario. «La página en blanco me resulta dramática, sin embargo cuando tengo un texto me conduce, me da pie. Hacer una sonata o un cuarteto me cuesta más, pero cuando encuentro algún verso que me gusta, me vuelco en ello más fácilmente». El vallisoletano ha escrito música a los versos de Rosalía de Castro, a los de León Felipe, Lorca, Machado y últimamente ha descubierto la obra del poeta palentino José María Fernández Nieto. En un ciclo de canciones sobre él trabaja ahora y tiene varios estrenos inminentes.

A pesar de los programas de edición musical, sigue pegado al lápiz y la goma. «Borro mucho más de lo que escribo, y todo para quedarte con la primera versión». Legido, que fue profesor de música de Secundaria y de armonía y contrapunto en la Escuela Reina Sofía, se ha jubilado como docente y está entregado a la composición.

Obras en capilla

«Es una tarea aún no valorada en España. En 1990 me encargaron una 'Misa' para Las Edades del Hombre. Tenía orquesta, coros, solistas, órgano, era una obra grande que costó mucho esfuerzo escribir. Fue un trabajo impresionante y Velicia, que era amigo, me decía 'que se hunda la catedral'. Y yo le contestaba que no, que los músicos tenían que comer. Me pagaron con dos palmaditas aunque sí hubo que poner millones para dirigirla. Quedé contento con el estreno, pero lo que quiero decir es que aquí no se valora este trabajo y si se paga, se hace con precios irrisorios». Está contento por estrenar en su ciudad donde, asegura, «los compositores hemos propuesto muchas cosas infructuosamente. Ojalá este estreno no sea algo aislado. Se podían hacer encargos periódicos a los compositores de aquí, no se puede obviar el trabajo que se hace en esta tierra», dice quien recuerda un concierto homenaje en el Calderón a Delibes, en el que se tocó una obra suya, otra de Luis de los Cobos y otra de Félix Antonio. «Quizá merecería la pena hacer más caso a nuestros compositores. Yo trabajé y estudié en Barcelona. Allí te aceptan, tengo buenos amigos, pero a la hora de atender a tu obra, eso ya es otra cosa. Allí eres de aquí y aquí eres de ninguna parte».

Pianista acompañante de Manuela de Sa, «tocaba porque no me gustaba lo que hacían otros con mis canciones», ha dejado el piano, «se pierde la agilidad». Tiene en mente una ópera desde hace tiempo sobre 'El caballero de Olmedo' y espera pueda estrenarse en un futuro no muy lejano el 'Concierto para piano' que escribió a Iván Martín, su amigo y pianista residente del CCMD.