Mundo natural: armonía o deformidad

Mónica Gener y Laura Salguero diseccionan las relaciones del ser humano con su entorno en el contexto del festival Miradas de Mujeres

VIRGINIA T. FERNÁNDEZVALLADOLID
Mónica Gener cuelga una de sus obras en la sala de exposiciones del Palacio de Pimentel. / Henar Sastre/
Mónica Gener cuelga una de sus obras en la sala de exposiciones del Palacio de Pimentel. / Henar Sastre

Dos miradas artísticas hacia un tronco común: el ser humano frente al mundo natural. Un tronco con tantas ramificaciones como interpretaciones genera cada una de esas miradas en el espectador. Los ojos que escrutan pertenecen a dos mujeres, aunque el sexo es lo de menos cuando se habla de un alma creativa. Lo cierto es que las exposiciones de Mónica Gener (Valencia, 1968) y de Laura Salguero (León, 1987) en Valladolid se encuadran en el programa del Festival Miradas de Mujeres, organizado por la Asociación de Mujeres en las Artes Visuales (MAV), que tendrá lugar simultáneamente en más de 300 sedes en 15 comunidades autónomas a lo largo de este mes de marzo.

'Madre Naturaleza / Padre Arquitectura' es el título de la muestra que luce en la Sala de Exposiciones del Palacio de Pimentel. «Homenaje a mis padres no biológicos/ que me condicionan la visión del mundo (...)». Son los dos primeros versos de la declaración de intenciones que abre el discurso expositivo de la propuesta de Gener.

La idea que preside su concepción artística en torno a las relaciones entre naturaleza y producciones humanas es la armonía. Los humanos son hijos de una familia prototípica. La madre representa los vínculos sanguíneos más íntimos e instintivos; el padre, la rectitud y lo racional.

En las piezas de la valenciana anida un diálogo sosegado de fuerzas porque los progenitores aportan el haz y el envés de un todo equilibrado, «una convivencia más armónica» entre padres e hijos, cuenta la artista radicada en Madrid.

No se encuentra un ápice de reproche al hombre depredador de su entorno sino la confirmación de que ser humano y naturaleza se necesitan mutuamente. Piezas como 'Naturalmente artificial', 'Deja que me acerque a tu muro' o 'Habitando un armario' muestran la aparente antagonía conceptual y material que recorre la obra de Gener: lo industrial (maquetas de edificios incompletos) convive con lo doméstico (papeles pintados), lo antiguo (grabados, cartillas de aprendizaje, muebles usados adquiridos en mercadillos) con lo actual, el artefacto científico con el mundo natural.

Existe un afán autobiográfico en sus obras, asegura Mónica Gener, que son tributos a su profesión ('Homenaje al dibujo') y al objeto viejo y olvidado como «transmisor de sentimientos»: «Yo voy buscando cosas pero al final es el objeto el que me encuentra a mí», reflexiona.

Caótica Salguero

De antagonías y fuertes ejercicios dicotómicos se alimenta igualmente la obra de la joven Laura Salguero pero a la leonesa el proceso creativo se le presenta de modo mucho más convulso y fragmentario. Su visión de la naturaleza se adivina oscura e inquietante, genera en el que mira preguntas e identificaciones desde el yo más ignoto de cada cual. 'Mirabilia' es una galería del bestiario particular de la creadora: seres deformes o híbridos, entre lo animal y lo humano, a imagen y semejanza de los que pueblan las fábulas mitológicas, tan enraizadas en la conciencia occidental pero de las que Salguero intenta desprenderse, infructuosamente, lo reconoce, tal es la fuerza visual con que permanecen ciertas imágenes en el inconsciente colectivo.

Gabinetes de curiosidades

El espacio creativo La Atómica acoge esta singular muestra, desarrollada por La Gran (editora de objetos de artista) y comisariada por Marta Álvarez. 'Mirabilia' recupera la idea de los gabinetes de curiosidades nacidos en la Europa del siglo XVI para dar cabida a todo tipo de extrañezas provenientes de las indias: grabados de seres exóticos vistos en territorios vírgenes, malformaciones conservadas en formol, utensilios de alquimia. Lo inimaginable.

Las series de 'Chupópteros' (combinación de bronce con alas de mariposa reales) o de 'Especímenes' evocan la disolución de fronteras. Salguero tiene un poco de coleccionista y de exploradora, de teratóloga y de antropóloga. Dice rastrear lo común a las tradiciones populares de culturas distantes para radiografiar «la necesidad de entender y traducir el mundo de una manera fantástica». Considera el arte como «una forma de conocimiento desde lo irracional» y se siente subyugada por las manifestaciones artísticas nacidas al margen del poder establecido. En esos terrenos de intersección entre lo visible y lo invisible, la ciencia y la magia, en el fondo más recóndito, salvaje y reprimido del ser humano, se sitúa la obra de la leonesa.

Poética Gener, caótica Salguero. Dos prospecciones del ser a ensanchar por el espectador que se acerque a sus piezas. Hasta el 30 de marzo en Pimentel, hasta el 7 de abril en La Atómica.