El creador visual Fernando Guijar busca la identidad humana en el paisaje

La galería vallisoletana Javier Silva, en colaboración con el Patio Herreriano, expone las fotografías del medinense

VIRGINIA T. FERNÁNDEZVALLADOLID
Fernando Guijar, delante de su intervención en el Patio Herreriano. / RICARDO OTAZO/
Fernando Guijar, delante de su intervención en el Patio Herreriano. / RICARDO OTAZO

La naturaleza acuna al hombre desde que es hombre, pero no siempre el ser humano la ha mirado conscientemente. No al menos como fuente de emoción y placer, no con ojos capaces de encontrar en ella disfrute estético porque el entorno natural ha sido y es transformado por la acción humana. Entre estas dos ideas se mueve el creador visual Fernando Guijar, natural de Medina del Campo, en 'El paisaje latente', exposición que se podrá visitar en la galería vallisoletana Javier Silva (C/ Renedo, 8-10) desde hoy hasta el 15 de marzo. La exhibición tiene una extensión en el Museo Patio Herreriano, donde luce una intervención del artista en el marco de LienzoMPH.

'El paisaje latente' es un diálogo formal entre fotografía y pintura. Cada pieza gráfica está intervenida plásticamente. Licenciado en Bellas Artes, Fernando Guijar es también Ingeniero Técnico de Telecomunicaciones y ha realizado un máster en Artes Visuales y Multimedia. Su otra faceta como diseñador gráfico se cuela en las obras de esta muestra que es un alegato a la naturaleza «cuando no es protagonista» porque aparece poblada por animales y elementos flotantes de la cultura visual contemporánea. Se generan así escenas en las que «pasa algo», reflexiona Guijar, «el espectador se pregunta qué ocurre allí dentro».

El medinense justifica conceptualmente su obra salpicando su discurso de referencias a las distintas consideraciones que ha otorgado al paisaje la Historia del Arte. Durante la Edad Media en la que imperó la visión teocéntrica del mundo la representación de la naturaleza quedó vinculada a mero telón de fondo. En 'El paisaje latente' la naturaleza se presenta «a punto de ser paisaje», aun como escenario de la civilización occidental. Es a partir de la reforma protestante del siglo XVI cuando el paisaje logra autonomía como género pictórico. Ya en el siglo XX, Guijar encuentra en la búsqueda de la «identidad vinculada a la naturaleza» por parte de los artistas americanos del Land Art uno de los antecedentes de su obra. Todas las fotografías están tomadas en parajes boscosos de Castilla y León durante largas caminatas del artista por la comunidad. La mirada artística sobre la tierra ayuda a «conocer nuestro entorno, a sentirlo y a valorarlo», declara. La presencia animal es otro aspecto fundamental. Para explicarla Guijar recurre a planteamientos del alemán Joseph Beuys en cuanto a la necesidad de 'retorno a los orígenes': «Él pensaba que el animal es el único vínculo que le queda al hombre con la naturaleza, porque es el que sigue formando parte de ella, el hombre también pero no de la misma forma, el animal está integrado en ella, es el único interlocutor con el entorno natural».La intervención del Museo Patio Herreriano se titula 'Entre lo sublime y lo pintoresco', y juega con el paisaje como «constructo cultural». «Lo sublime es una categoría estética que surge en el Romanticismo cuando los artistas trataban de transmitir sentimientos con la pintura», explica Guijar, quien asocia a esta interpretación la parte de la instalación en que se observan tres planos recortados con siluetas de montañas. La completa una retícula irregular de madera ensamblada que remite a lo topográfico. La imagen fotográfica de un bosque es el tercer componente del conjunto: lo pintoresco elevado a categoría estética.

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