BNK muestra pozos polacos para defender la seguridad del 'fracking'

La petrolera, con permisos de exploración de gas pizarra en Burgos, pone en el escaparate 49 pozos en Polonia «sin incidentes»

SUSANA ESCRIBANOGDANSK (POLONIA)

Polonia como espejo. BNK Petroleum ha acercado hasta la región polaca de Pomerania a varios grupos de cargos públicos (entre ellos el director general de Energía de la Junta, Ricardo González), miembros de colectivos sociales, empresariales y sindicales y periodistas para mostrar sobre el terreno cómo se perfora un pozo de exploración de gas pizarra o shale gas. La Pomerania polaca es una región agraria y turística, en la que pozos de gas convencional (con fractura hidráulica) producen desde hace decenios en mitad de una población y a trescientos metros de una playa del Báltico en un espacio natural protegido, y donde se han perforado ya pozos de investigación de gas pizarra.

Es el penúltimo intento de la compañía petrolera de contrarrestar la fuerte oposición que la técnica de fractura hidráulica, conocida como fracking, provoca en España, pero más concretamente en Burgos, provincia en la que BNK es titular de dos permisos de exploración y tiene pendiente un tercero para ver si hay reservas de gas suficientes como para plantearse luego extraer ese combustible. «Queremos mostrar un escenario real y europeo en el que se desarrolla el shale gas con toda normalidad en un territorio con unas condiciones de política medioambiental y sociales similares a las nuestras», asegura Juan_Carlos Muñoz-Conde, director general corporativo de BNK España.

El gas pizarra o shale gas es un gas natural que está atrapado en formaciones de roca entre 2.800 y 4.500 metros de profundidad. Para llegar hasta él hay que perforar un pozo y luego se hace una estimulación o fractura hidráulica que rompe la roca y facilita la liberación de las pequeñas burbujas de gas a través de las grietas. A la técnica que se emplea para hacer estas fisuras se le llama fracking. Consiste en inyectar agua a fuerte presión con arena y aditivos y es el epicentro de la contestación social al shale gas.

Los colectivos que se oponen a la perforación argumentan que la técnica emplea cantidades ingentes de agua que se contamina con multitud de aditivos y retorna en gran parte a la superficie, que ¬puede afectar a los acuíferos, que la fractura puede provocar pequeños terremotos y que libera elementos naturales radiactivos atrapados en el subsuelo.

«No tenemos nada que ocultar», resalta Muñoz-Conde. Y pone Polonia en el escaparate. 49 pozos «y ningún incidente», resalta a pie de la perforación que la empresa horada en Gapowo, cerca de Gdansk. El pozo tiene más de 3.000 metros de profundidad y BNK perforará otros tantos en horizontal, a través de la capa de roca madre._Es ahí donde hará fractura hidráulica. Luego valorará el resultado para ver si le interesa iniciar el proceso de explotación. De no ser así, el pozo de sellará.

La fractura hidráulica

El directivo de BNK se esfuerza en desmontar los «mitos» contra Esa técnica. Explica que el proceso se hace una única vez por pozo, que dura unas horas, que la cantidad de agua es asumible hasta el punto de que podría cogerse en el norte de Burgos de los abastecimientos municipales, y que los aditivos que se usan, como bactericidas o gelificantes, son pocos entre 3 y 12, la mayoría sin toxicidad y se emplean en pequeña cantidad (0,1%). «Algunos se compran en droguerías. Es una técnica madura», insiste Muñoz-Conde. «Lo más delicado es cuando la perforación atraviesa un acuífero superficial, pero la tubería lleva tres capas de hormigón y tres de acero. La protección física es enorme», asegura el directivo de BNK España. Esa protección atiende a cuestiones medioambientales, pero también al propio interés de la empresa. «Cualquier microporo (en la tubería) estropearía todo el proceso», recalca.

La filial de la petrolera canadiense tiene en el norte de Burgos dos permisos de investigación firmados. En los de Urraca y_Sedano ultima la documentación para someterse a la Declaración de Impacto Ambiental de los seis puntos concretos en los que quiere perforar. Hay una tercera solicitud en trámite, Rojas, pendiente de la última firma de Tomás Villanueva, consejero de Economía y Empleo de Castilla y León. La Junta de Castilla y León mantiene una actitud prudente frente al gas pizarra y la fractura hidráulica. Oficialmente no se pronuncia.

La contestación social en Burgos y su entorno, muy fuerte, se diluyó en otras zonas de Castilla y León al mismo tiempo que la petrolera decidió retirar solicitudes que abarcaban Palencia, Valladolid, Soria, e incluso comarcas de Segovia,_León y Zamora, tras hacerse público un informe que ubica entre Cantabria, Álava y Burgos el grueso de las posibles reservas de gas ¬pizarra en España. Concretamente, en el subsuelo burgalés calcula la existencia de gas suficiente para abastecer España durante diez años, lo que trasladado a euros supondría 100.000 millones de euros. La empresa ha presupuestado los trabajos previos de investigación y sondeos de exploración (no de explotación) en 250 millones de euros.

Dilálogo social a la polaca

«Lo que pedimos es que se pueda dialogar con normalidad. Hay un yacimiento de gas. La pregunta es si lo queremos explotar o no. Aquí se han pedido estudios a tal nivel que es como para desanimar a las empresas», precisa Juan Carlos Muñoz-Conde, que demanda una mayor implicación de las administraciones.

Si para explicar la técnica el ejemplo para España es Polonia, también es el espejo polaco en el que a la petrolera le gustaría que se mirasen los políticos españoles. Si en Castilla y León hay un comisionado para los Caminos de Santiago, en Pomerania hay una delegada para el Shale Gas. Malgorzata María Klawiter ha asumido esa responsabilidad y asegura que ven el gas pizarra «como una oportunidad, pero no cerramos los ojos a los problemas».

En Polonia llevan desde 2008 con los trabajos de investigación y han puesto en marcha un programa de diálogo social en «comités locales» en los que se sientan todas las partes, con un moderador y el asesoramiento de expertos. Eso ha allanado, en la práctica, el camino a las investigaciones. Klawiter reconoce que no todas las empresas están satisfechas con el resultado de sus trabajos. Algunas han tirado la toalla, pero confía en que el shale gas, junto con la energía eólica y la solar, alivie el peso que el carbón tiene en la balanza energética polaca y sirva, además, para dejar de depender del suministro de gas ruso. Un vecino con el que los roces son históricos.

Pero España no es Polonia ni Castilla y León, Pomerania. En Burgos, por cercanía, BNK_ha buscado sin éxito terrenos municipales donde señalar un punto de perforación y por la oficina de información que abrió en Medina de Pomar ha pasado una persona al día. La oposición social es muy fuerte. El mejor de los escenarios para la petrolera sitúa el inicio de los trabajos de investigación en el año 2015.