Mágica ilusión de fin de Navidad

Cuatro toneladas de caramelos se lanzaron desde la Cabalgata, que partió del colegio Rufino Blanco, en el parque de la Alamedilla

C. H.SALAMANCA
Desde las siete carrozas se lanzaron un total de 4.000 kilos de caramelos. / Solete Casado/
Desde las siete carrozas se lanzaron un total de 4.000 kilos de caramelos. / Solete Casado

Magia e ilusión propias de la tarde-noche de Reyes llenaron ayer las calles de Salamanca gracias a la gran cabalgata que partió a las 19 horas desde el colegio Rufino Blanco, en el parque de la Alamedilla. Más de 400 personas participaron en esta fiesta de la alegría, que recorrió la plaza de España, avenida de Mirat, puerta Zamora, paseo de Carmelitas, plaza de la Fuente, calle Bordadores, calle Prior, Juan del Rey, plaza del Corrillo, Plaza Mayor, plaza Poeta Iglesias, calle San Pablo, San Justo, Gran Vía, y plaza de España, para finalizar de nuevo en el parque de la Alamedilla.

Elfos, duendes, ángeles y pajes reales, junto a conocidos personajes de cuentos clásicos como Peter Pan o los piratas del capitán Garfío llenaron las instalaciones del colegio Rufino Blanco con la ilusión y los nervios propios de quienes se sabían partícipes de un momento único. Mientras tanto, en las calles aledañas comenzaban a llenarse de público, expectante ante el gran espectáculo que se acercaba. Pese a los cortes de tráfico, los viandantes llegaron sin problemas en su mayoría a la zona del recorrido. Los autobuses urbanos fueron gratuitos desde las 16 horas para facilitar el tránsito de niños y mayores en su búsqueda de los Reyes Magos.

Al dar comienzo la cabalgata, los espectadores pudieron disfrutar del trabajo de seis grupos de animación, que acompañaron a Sus Majestades de Oriente. Se trató de la banda de La Expiración, Consort Music 'Colores', la escuela de circo Santiago Uno, los pasacalles 'La magia del universo', animación Disney y teatro Pavana, un grupo de artistas de diversas nacionalidades. Acróbatas, músicos, bailarines y hombres en zancos con vestidos inspirados en la Comedia del Arte y en el Carnaval de Venecia llenaron la noche salmantina de aires nostálgicos y soñadores. Asimismo, la cabalgata contó con la participación de ciudadanos voluntarios que se habían inscrito para tal fin en el teatro Liceo. «A mí hija le hacía ilusión forma parte y me inscribí con ella, porque es un modo precioso de celebrar la Navidad», comentó Eva Cazalla, quien con hija Clara desfiló vestida de ángel.

La Cabalgata, organizada desde el Ayuntamiento con la colaboración de algunas empresas como el centro comercial 'El Tormes', estuvo formada por tres tronos reales y siete carrozas, tres más que el año pasado, que llevaron por nombre 'Estrella de Belén', 'Tren Disney', 'Campanilla y Queso', 'Barco Pirata', 'Tortuga en el bosque', 'Cenicienta' y 'La casita de Campanilla'.

Parecidos razonables

Los Reyes Magos de este año mostraban cierto parecido con Montse Hidalgo, coach y directora del máster Coaching e Inteligenia Emocional de la Universidad de Salamanca; Eugenio Sánchez, director deportivo del Club Aviva Sánchez-Guijo y Badou Diemg, presidente de la Asociación de Senegaleses de Salamanca y presidente de la Federación de Inmigrantes de Salamanca 'Ciudadanos del Mundo'.

Tanto ellos como sus cortes de honor cumplieron con lo que manda la tradición y lanzaron abundantes cantidades de caramelos desde los tronos y carrozas. Más de 4.000 kilogramos de estos dulces regalos se repartieron ayer entre los salmantinos y visitantes que presenciaron el espectáculo. Al llegar a la Plaza Mayor, Sus Majestades fueron recibidos en el Ayuntamiento y saludaron al público congregado desde el balcón consistorial. El rey Gaspar pronunció unas palabras en las que prometió a los niños que tendrían sus regalos, pero también les pidió que «pintéis de arco iris vuestra casa, vuestro colegio, cada rincón de Salamanca, para que los amigos y la ilusión sean vuestros compañeros de viaje». Afortunadamente, la meteorología, tan severa en los últimos días, respetó el desarrollo de la cabalgata salmantina, que pudo concluir sin mayores incidentes.