«No tengo claro que los ahorradores hayan madurado tras el asunto de las preferentes»

Para el directivo bancario, «la conciencia de que lo superfluo es insostenible todavía no está generalizada»

Á. BLANCOVALLADOLID
Joan Antoni Melé, en un momento de la entrevista en la sede de Triodos en Valladolid. / Ricardo Otazo/
Joan Antoni Melé, en un momento de la entrevista en la sede de Triodos en Valladolid. / Ricardo Otazo

La época de convulsión y excesos del sector bancario parece haber pasado o puede que no y ha dejado muchas víctimas por el camino, tanto entidades financieras como ahorradores particulares. Entre los supervivientes, sin embargo, ni todas las primeras han renunciado la especulación, ni todos los segundos han aprendido a vivir de una forma más sostenible. Así lo piensa Joan Antoni Melé (Barcelona, 1951), subdirector de Triodos Bank, quien dejó su trabajo en una caja de ahorros para unirse a un banco fundado en los Países Bajos hace 30 años, atraído por su filosofía de hacer banca ética.

¿Diría que la gente ha adquirido conocimientos financieros como consecuencia del paso de 'las maduras' y la llegada de 'las duras'?

Todavía no lo suficiente. Con todo lo que ha pasado, la reacción debería ser más contundente, pero hay una especie de conformismo. Sí hay gente que ha aprendido, pero no creo que todo lo necesario porque entonces Triodos tendría que crecer diez veces más. La gente tendría que estar más harta de lo otro. Pero estamos satisfechos.

¿Que consecuencias cree que acabarán por producirse por el caso de la comercialización de participaciones preferentes, de la venta de productos complejos a ahorradores no especializados?

Cuando todo esto pasaba, la normativa del Banco de España ya exigía más información. Tiene que haber una mayor madurez por parte de los clientes, no solo basable en la confianza que ofrece la persona con la que tratas. Hay que pedir más información. Nosotros no tenemos preferentes, pero sí acciones del banco, y extremamos los controles con tests de idoneidad, etc. Los empleados tienen que tener muy claras las instrucciones de arriba. Queremos miles de accionistas, pero solo los que entienden lo que están haciendo. En las preferentes ha habido de todo: gente que estaba muy al corriente de lo que firmaba y otros que firmaban con el dedo. Todo esto nos tiene que llevar a un cambio de conciencia. Más vale pecar de insistente. En el caso de la banca ética, hay que ser muy riguroso. Y no sé si hemos escarmentado, porque sigo viendo que aún se hacen cosas que... No se han puesto límites a la especulación. En España están cerrando empresas porque dicen que no hay dinero. Dinero hay, lo que pasa es que está dando vueltas por el mundo y hay quien piensa que es más rentable hacer otras cosas que invertir en una empresa local. Lo otro da un 10%, pero quizá debes renunciar y conformarte con un 4% y conservar los puestos de trabajo. Cada vez más gente quiere saber qué se hace con su dinero. Esto es una revolución silenciosa. El boca-oído funciona.

Renunciar a las cláusulas suelo de las hipotecas, como hace ahora la banca tradicional, ¿es tender hacia la banca ética?

Para mí la ética es tener un criterio de financiación y explicarlo. Esto financiaremos y esto no. No financiaremos energía nuclear, ni productos transgénicos, por esto y por esto. Y luego, la transparencia, contar lo que estamos haciendo hasta el último céntimo. En qué países invertimos y en cuáles no. Ética es pensar no solo en el beneficio que también, sino en los demás. Si una empresa contamina un río, no puedo financiarla. Si para remunerar un depósito a un 5% tengo que cobrar los créditos mucho más caros, entonces la economía acaba convirtiéndose en algo que impide a la gente vivir dignamente.

Dicen que la crisis nos enseñará a vivir dentro de nuestras posibilidades y no por encima, ¿cree que ha sucedido ya?

No lo suficiente. Mucha gente sí, pero se fomentó tanto el consumo superfluo que no es fácil cambiar de mentalidad. Algunos han tenido que aprender sufriendo, pero no tengo claro qué sucedería si volviésemos a una época de bienestar como la anterior. Nuestros clientes sí, están muy concienciados; pero en general, no lo veo como algo global.

Ustedes financian proyectos relacionados con la cultura, el medioambiente y el sector social, ¿qué más deben tener para ser apoyados por Triodos, aparte de pertenecer a estos sectores o actividades?

Todo esto ya es muy amplia. Cuando decimos 'social', ahí entra toda la sanidad, los centros especiales de empleo, la tercera edad, la atención a la infancia... El medioambiente no solo son energías renovables y agricultura ecológica, son las viviendas eficientes y sostenibles.

Los promotores de energías renovables lo están pasando mal y no es raro que los bancos tradicionales acaben quedándose con parques eólicos, o huertos solares enteros debido a impagos. ¿Le sucede a Triodos?

No, por nuestros criterios de prudencia. Todo lo que financiamos lo hemos estudiado minuciosamente, a la manera de los 'stress tests' y no tenemos ningún proyecto que pueda entrar en riesgo. Es una lástima que un país como el nuestro no favorezca en serio las energías renovables, que son salud y riqueza a medio y largo plazo.

La desaparición de las cajas, ¿les abre un nicho de mercado?

No lo sé. Hay gente muy quemada, que ya no se fía de nadie. Es cierto que con la crisis a mucha gente se le ha despertado la conciencia. Pero no es nuestra política aprovecharnos de coyunturas puntuales. Queremos hacer otro tipo de banca porque es necesaria y posible.

Va a hacer cuatro años de la apertura de Triodos Bank en Valladolid, ¿qué balance hace de la receptividad castellana y leonesa?

Bastante bien, aunque menos de lo que me gustaría, porque querría que todo fuera más rápido. Castilla y León es la comunidad más extensa de España, tiene dos millones y medio de habitantes y todo lo tenemos que cubrir con esta única oficina. Podemos crecer más y estoy ilusionado.

Compárenos con el resto de España...

Depende de las regiones y de cuándo se abrió. Aunque los jóvenes trabajan por Internet y por teléfono, las primera veces quieren pasar por la oficina. El crecimiento en España es espectacular, con miles de clientes nuevos cada mes. Estamos abriendo muchas oficinas y abriremos muchas más, para cubrir todas las comunidades. De hecho estamos moderando el crecimiento por prudencia y sensatez. El crecimiento es un resultado, no el objetivo. Aparte de la cuestión de la ética, la gente está viendo que hacemos buena banca. Nuestro ratio de solvencia da mucha tranquilidad.