La faraónica Ciudad del Medio Ambiente de Soria se quedará solo en polígono

El Gobierno regional tendrá que aprobar primero el decreto que permita desbloquear la CMA

ISABEL G. VILLARROELSoria
Edificios a medio construir en la Ciuad del Medio Ambiente de Soria. / Julian Garcia/
Edificios a medio construir en la Ciuad del Medio Ambiente de Soria. / Julian Garcia

La soberbia, la celeridad y la falta de negociación. Son tres malos compañeros de viaje en la toma de decisiones. Tres conceptos que se apoderaron de la idea de construir en la provincia de Soria un macro proyecto, una Ciudad de, que pusiera a Soria en el mapa y que señalara a la Junta de Castilla y León como un ejemplo de gestión en España. De qué se podría construir en Soria una Ciudad. Del Medio Ambiente. Soria es la provincia más despoblada de España, con una densidad de población de 9 habitantes por kilómetro cuadrado, y uno de los territorios más despoblados de la Unión Europea. El entorno natural y los recursos que proporciona han sido históricamente el medio de vida de los sorianos. La estructura económica de la provincia de Soria descansa, fundamentalmente, en la industria de transformación de la madera y fabricación de muebles, que al mismo tiempo que aprovecha los recursos forestales autóctonos ha contribuido al mantenimiento de sus montes y a la generación de empleo.

La Ciudad del Medio Ambiente surgió de un mitin electoral que celebró en Soria Juan Vicente Herrera en mayo de 2003. Anunció entonces un parque temático del medio ambiente y desarrollo sostenible para la provincia que se ubicaría en Garray, iría encaminado a explicar a los ciudadanos la gestión de los residuos urbanos y la gestión del ciclo del agua. Era el primer paso de un proyecto ambiguo que ahora, diez años después, continúa siendo enigmático.

Pasados tres años, en el 2006 parecía que la idea podría ir tomando forma con las explicaciones que aportaba la mano derecha de la entonces consejera de Medio Ambiente, María Jesús Ruiz, soriana nacida en Ágreda. Fue José Manuel Jiménez, como secretario general de la Consejería de Medio Ambiente, quien hablaba de construir un gran campus institucional rodeado de paneles fotovoltaicos, calefacción con biomasa, diseños bioclimáticos y reciclaje, compuesto por ocho edificios, 800 chalés, hoteles, zonas deportivas y un polígono industrial, todo sostenible y ecológico, un gran núcleo urbano en un entorno rural con respeto al medio ambiente y aprovechando las posibilidades que este ofrece. Incluso se atrevió a establecer plazos: estaría operativo en 2012.

Un año después, María Jesús Ruiz lleva a las Cortes una ley singular para poder desarrollar el proyecto. En el último pleno de la legislatura 2003-2007 fue defendida por el actual alcalde de Almazán, José Antonio de Miguel, quien se apartó del Partido Popular por discrepancias con la cúpula provincial y terminó formando Plataforma Por el Pueblo Soriano. «Lo que nosotros queríamos en aquel momento era acelerar los trámites para darle un impulso rápido a la provincia de Soria, nosotros solo pensábamos en Soria cuando hacíamos la ley, un proyecto que iba a traer desarrollo e ilusión, empresas y puestos de trabajo», dice José Antonio de Miguel. En el mismo sentido se ha pronunciado María Jesús Ruiz: «En ese momento hicimos lo correcto porque así lo preveía la Ley de Ordenación de Castilla y León».

«Aberración» urbanística

Aprobada la ley singular en 2007, el actual alcalde de Soria y procurador socialista en las Cortes en aquel momento, lo advirtió: «Lo que hoy se aprueba aquí es una tropelía importante para la provincia de Soria jugando con la calificación de los terrenos». Fuera del hemiciclo esperaban los ecologistas. Carlos González, portavoz de ASDEN, lo recuerda perfectamente: «Nos trataban como tipos peligrosos, no nos dejaron ni entrar, y nosotros al menos sí hemos mantenido el mismo discurso desde aquel día hasta ahora. Esto es una aberración urbanística, lo fue desde el día de la aprobación de la ley, lo está siendo ahora y lo será si sigue adelante el decreto que elabora el consejero de Medio Ambiente actual». En Soria todavía nadie sabe para qué servirá un edificio «monstruoso», el de La Cúpula de la Energía, que se erige en medio del campo, que lleva años construyéndose y que siempre presenta la misma cara, la que presentará para el fin de los tiempos porque las obras están paralizadas.

Un año más tarde, en 2008, el Gobierno regional compró 343 hectáreas por 6 millones de euros y 256 hectáreas a Caja Duero por 3,8 millones de euros. La entidad debería revertir la cantidad que le pagaría Gesturcal en una actuación en la CMA. Al mismo tiempo se presenta el buque insignia del proyecto, que es La Cúpula.

Han pasado cinco años y el paisaje es desolador. Una estructura a medio construir, una estación depuradora de aguas residuales y una planta térmica de biomasa. Es lo único que se observa en 560 hectáreas de superficie del Soto de Garray. Ha sido el tema de conversación de bares durante diez años, entre amigos, portadas de medios de comunicación, promesa tras promesa sobre un proyecto que nunca llega y que nadie ya se cree que llegue, pese a la nueva fórmula que el consejero de Medio Ambiente, Antonio Silván, anunció el pasado viernes que la Junta había adoptado para continuar con la CMA. Las apuestas están en la calle: la que cobra más adeptos es la construcción de un polígono, el polígono de El Soto de Garray, olvidando todo lo demás. Antonio Silván ya lo anunció hace semanas y lo confirmó en su última visita a Soria: «El proyecto hay que redireccionarlo porque ahora tiene que basarse solo en la actividad empresarial».

La indignación de los sorianos es ahora más fuerte que la soberbia de María Jesús Ruiz al aprobar una ley que evitaba todo tipo de negociación con los interesados y cualquier control judicial externo. La resignación de los sorianos también crece, como crecían las prisas en el año 2007 en las Cortes por aprobar un proyecto a través de una ley que ahora el Alto Tribunal ha declarado inconstitucional. Tiempo y dinero perdidos.