Las viviendas coloristas de la calle Monegros de Barrio España

Los vecinos de las viviendas redecoradas en 2000 critican los continuos problemas de humedad que sufren

V. V.VALLADOLID
Agustín, Magdalena, Jesús, Pilar y José Manuel. / RAMÓN GÓMEZ/
Agustín, Magdalena, Jesús, Pilar y José Manuel. / RAMÓN GÓMEZ

Dice José Manuel Dopico el apellido es gallego, de allí procedía su abuelo paterno que aunque las placas dicen ahora que se llama Monegros, en realidad esta ha sido siempre la calle Ancha. Lo explica con el argumento de autoridad que otorga el haber vivido más de 60 años en Barrio España. Y a su lado, sus vecinos Agustín López o Jesús Escudero lo confirman. Ellos son los residentes históricos de la calle Ancha, de esta calle Monegros en la que sobreviven dos de los pocos comercios que todavía quedan en el barrio. La calle Monegros es una colección de casitas molineras que tiene una estampa curiosa a la altura de la calle Baztán. Esta fue la zona elegida para un proyecto de rehabilitación urbana llevado a cabo en el año 2000 por el que se decoraron 20 casas según un «colorista proyecto del muralista Cristóbal Gabarrón», según contaba El Norte del 15 de febrero de ese año. La inversión fue de 35 millones de pesetas (210.000 euros) y permitió, es verdad, darle una estética atractiva a las viviendas, con mucho color y curiosos remates. José Manuel Dopico el del abuelo gallego ya aparecía entonces en las páginas del periódico, encantado en 2000 por el nuevo aspecto de su casa, aunque ya se preguntaba que quién correría con los gastos de conservación.

Esta inquietud al final se ha tornado en trascendental, ya que todos los vecinos, sin excepción, relatan los continuos problemas que tienen con las humedades. Marisol 32 años y los 32 en Barrio España se queja por las continuas filtraciones. Magdalena Hernández relata los problemas de humedad en la cocina. María Pilar Ramírez explica que los albañiles han intervenido ya «80 veces» y la cosa sigue sin arreglo. «Hicieron unas canalones tan pequeños que no tragan agua y todo se queda dentro», se lamentan.

Son los veteranos de Monegros, vecinos que llevan aquí toda la vida y que, ya puestos, le hacen un repaso a la zona. «Tendría que haber más vigilancia, porque nos han robado ya la trasera, las herramientas, una máquina de coser», explican Agustín López y José Manuel Dopico, quienes además piden controles de velocidad en la calle Valle de Arán, que se repongan las farolas y los bancos rotos y que se atienda mejor los árboles que se han secado.

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