El Cuatro Rayas cae derrotado por sus propios errores ante el Cuenca: 22-25

Los vallisoletanos fallaron innumerables lanzamientos en la segunda mitad, en la que solo anotaron 8 goles

MIGUEL A. PINDADOVALLADOLID
El Cuatro Rayas cae derrotado por sus propios errores ante el Cuenca: 22-25

Mucho habrá que sufrir esta temporada. Y mucho más de lo que se esperaba. Y también habrá que mejorar mucho para dar la vuelta a una situación en la que las alarmas han comenzado a sonar. Ocho goles en treinta minutos solo pueden significar la derrota en cualquier campo y ante cualquier rival. El CuatroRayas se estrelló una y otra vez tras el descanso con la portería conquense, algunas veces por mérito por supuesto del guardameta Oliva y las más por los errores garrafales en los lanzamientos. Daba igual que fuese desde el pivote, desde el extremo, desde los seis metros, desde fuera o en contragolpe. El balón siempre golpeaba al portero, en la cara, en la cabeza o en el cuerpo. Y así es imposible ganar un partido. De nada valieron los intentos de Nacho González por recomponer su equipo. A medida que pasaban los minutos, la confianza del Cuatro Rayas se fue por el desagüe y el equipo comenzó a fallar también en defensa. Y eso es algo que no se puede permitir un equipo tan limitado como el vallisoletano.

El Cuenca, que apenas puso oposición en los primeros veinte minutos de partido, tuvo las tablas y la experiencia necesarias para no fallar en los momentos decisivos. Frade campó a sus anchas en el pivote, Lipovina marcó cuando quiso y Sifré se mostró infalible desde el extremo. Yeso que los manchegos perdieron a uno de sus pilares, Sorrentino, por tres exclusiones en la primera mitad.

Buenos inicios

Y eso que comenzó muy bien el equipo de Nacho González. El primer ataque fue toda una declaración de intenciones. Movilidad de la primera línea, continuidad y Paco inaugura el marcador. Durante los primeros veinte minutos el ataque vallisoletano, con Bozovic y Paco en los laterales y Camino de central, fue una apisonadora a la que se sumó Porras. Además, en defensa, Fernando, Ávila Paco y Bozovic formaban una línea que hizo olvidar al lesionado Peciña. Y encima, César se mostró exquisito en la portería

Pero llegó el minuto 20, con un comodísimo 13-6 en el marcador y comenzaron los problemas. El Cuenca vio que se le marchaba el encuentro y apretó las clavijas en defensa. Así son los equipos de Zupo. El veterano técnico ordenó una defensa a ultranza y comenzaron las exclusiones. Poco le importó al Cuenca perder a Sorrentino. La cuestión era frenar como fuese el ataque vallisoletano. Tres exclusiones para los manchegos y dos para el Cuatro Rayas Valladolid destrozaron el ritmo del partido. Y ahí quien salió beneficiado fue el Cuenca, que se mueve mucho mejor en este tipo de partidos trabados, sin conexión, de ida y vuelta.

En los diez minutos que faltaban para llegar al descanso los locales apenas fueron capaces de hilvanar una jugada, perdieron la movilidad que les había dado ventaja y comenzaron a aflorar los errores que le han situado en los últimos lugares de la tabla. Ni se aprovecharon las exclusiones rivales ni se supieron defender las superioridades. Y el Cuenca, como la hormiguita, se marchó al descanso con un 14-10 que aún le mantenía en el partido.

Y el paso por el vestuario fue la puntilla para el Cuatro Rayas. Dos goles en los primeros quince minutos no necesitan mucho más comentario. El ataque había perdido toda la frescura de la primera mitad. La incorporación del cubano Corzo, tras su viaje de ida y vuelta a Catar, no aportó absolutamente nada. Si no lanza, el cubano se convierte en una rémora para el equipo. Y no lanzo. Nacho González paró el partido a los siete minutos de la reanudación. Colocó a Ávila de central. Pero el equipo no reaccionó. Y cuando dispuso de ocasiones claras como varios contragolpes consecutivos, se encontraron con el cuerpo del guardameta Oliva, que se marcó nada menos que trece paradas en esta segunda mitad.

La debacle se veía venir. Nadie en el equipo asumió la responsabilidad. Corzo tampoco. El brazo comenzó a encogerse a la vez que el Cuenca se mostraba cada vez más confiado en la remontada. Al paso por el ecuador de esta nefasta segunda parte Renaud ya había empatado el partido. Ni siquiera en las dos superioridades de las que dispuso el Cuatro Rayas esta segunda mitad fue capaz de voltear el marcador.

Y si en ataque el equipo falló estrepitosamente, en defensa hizo lo propio y convirtió a Frade en el auténtico desatascador del Cuenca. El pivote campó a sus anchas y una y otra vez puso en evidencia a los defensores locales.

Una última bala gastó Nacho González a diez minutos del final(17-19), pero ayer no era el día del Cuatro Rayas. Lo único positivo de la segunda mitad, el debut del joven pivote Nico en la liga Asobal. No salió en el mejor momento, pero el chaval por lo menos forzó un penalti.

Así pues, derrota muy dura para el Cuatro Rayas. Perder por impotencia e incapacidad deja poso. Y Nacho González solo tiene tres días para recomponer el equipo. El martes tiene que visitar la cancha del Villa de Aranda

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