Guadarrama, viejo amigo

Juan Pedro Velasco publica un libro de postales antiguas sobre la sierra que parte Castilla en dos

CARLOS ÁLVAROSEGOVIA
Juan Pedro Velasco, autor del libro. / A. DE TORRE/
Juan Pedro Velasco, autor del libro. / A. DE TORRE

A la espera de escuchar al autor el día de la presentación del libro será el próximo martes, 3 de diciembre, a las 19:30 horas, en el Palacio de Quintanar puedo presumir ya de tener entre mis manos esta joya literaria con que Juan Pedro Velasco nos obsequia antes de que termine el año. Se trata de 'La Sierra de Guadarrama en las antiguas postales', un libro editado por Temporae que, en la línea de 'Segovia. Un recorrido de hace un siglo a través de la tarjeta postal', publicado la pasada primavera, llega cuando la sierra de Guadarrama acaba de ser declarada Parque Nacional, conquista que ya soñaron, hace casi cien años, los miembros de la Sociedad de Alpinismo Peñalara.

Velasco, que conoce como pocos cada rincón de la dorsal montañosa que parte Castilla en dos, traza un recorrido por la sierra que cantara el poeta Machado en aquellos versos que todos hemos recitado alguna vez en la escuela y que, como segoviano orgulloso de serlo, recuerdo ahora con el vello de punta: «¿Eres tú, Guadarrama, viejo amigo, / la sierra gris y blanca, / la sierra de mis tardes madrileñas / que yo veía en el azul pintada? / Por tus barrancos hondos / y por tus cumbres agrias, / mil Guadarramas y mil soles vienen, / cabalgando conmigo, a tus entrañas». Y es que Juan Pedro echa mano de la antigua postal, de la postal usada, matasellada y manoseada, para mostrarnos los barrancos hondos, las cumbres agrias, los peñascos, los pinares, las poblaciones y las gentes que, a lo largo de los años, han conformado este hermoso paisaje de la Tierra de Segovia.

El libro es único. Incluye más de 250 tarjetas, la mayoría absolutamente desconocidas, u olvidadas, que documentan gráficamente la evolución de este espacio natural tan nuestro. Juan Pedro Velasco ha vuelto a abrir el cajón de los recuerdos para mostrarnos quizá la parte más querida de su colección de postales, porque ama y siente el Guadarrama como pocos, y eso hace que el texto tenga alma. Nadie mejor que un segoviano, un segoviano como Juan Pedro, que ha cabalgado desde niño por las entrañas de la sierra, para documentar esta delicia de 336 páginas que sabe a poco y que tiene un precio ridículo 15,90 euros para el placer que reporta. «Me gusta la postal, más que la fotografía, porque una postal tiene una historia detrás, un remitente, un destinatario, un mensaje humano, una vivencia, no sé, un uso», apunta este buscador de postales antiguas que en 'La Sierra de Guadarrama en las antiguas postales' une dos pasiones: el coleccionismo y la naturaleza.

En cada rincón

No hay un solo rincón de la sierra, a un lado y a otro, que Juan Pedro haya dejado olvidado. El autor habla de los refugios, de los albergues, de las residencias y sanatorios; de Cercedilla y el paso del ferrocarril; de los Siete Picos; de Navacerrada, el Puerto y la Bola del Mundo; de la capilla de la Virgen de las Nieves; del Puerto de Cotos y Peñalara; del refugio Zabala; de la Pedriza y el refugio Giner de los Ríos; de la sierra de La Cabrera; de los puertos de Morcuera y Canencia; de la fuente Cossío; del Valle de Lozoya y la Cartuja de Santa María del Paular; de los puertos de Navafría, Malagosto y Reventón; del Real Sitio de San Ildefonso y Valsaín; de Robledo; de Riofrío y la Mujer Muerta; de Los Ángeles de San Rafael; del Alto del León; de El Escorial y Pinares Llanos; e incluso de Somosierra y la sierra de Riaza-Ayllón. «Raro es el lugar del Guadarrama que yo no haya pisado desde que era chico; así que los conozco todos. Creo que es un libro muy completo», reconoce Juan Pedro con cierta emoción mientras hojea su nueva obra. Lo cierto es que todas las postales le gustan, porque todas aportan algo, aunque hay algunas por las que siente especial predilección, como la tarjeta conmemorativa de la inauguración del refugio Zabala, en 1927, o la del esquiador en la casilla de camineros de 'El Ventorrillo', en la que puede leerse un texto manuscrito: «Por aquí es por donde patinamos».

Las imágenes utilizadas, que están catologadas al final del libro, comprenden postales editadas antes de 1905 y posteriores, hasta los últimos años de la década de los 80. El lector va disfrutar, porque encontrará estampas de paisajes, sí, pero también de humildes paisanos que vivían en los pueblos de la sierra y de aquellos excursionistas, esquiadores y montañeros que empezaban a descubrir el Guadarrama, sus puertos y cumbres, sus ríos y pinares. Como dice el Julio Vías en el prólogo, 'La sierra de Guadarrama en las antiguas postales' «no solo nos permite recrearnos en la nostalgia de una sierra de Guadarrama para bien o para mal ya desaparecida, sino que también nos da la oportunidad de hacer balance de lo que ha significado este siglo crucial para un espacio natural en el que estamos obligados a encontrar el necesario equilibrio entre conservación y desarrollo de cara a su futuro como Parque Nacional».