Gerardo Boto insiste en que el claustro de Palamós tiene «ADN salmantino»

Las nuevas evidencias documentales reafirman sobre el origen de la estructura

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Los expertos, en primer plano, fueron seguidos por numeroso público./
Los expertos, en primer plano, fueron seguidos por numeroso público.

El investigador Gerardo Boto insistió ayer en que el Claustro de Palamós tiene 'ADN' y es «inequívocamente» salmantino y que se da «una concatenación de evidencias» que indican que fue el claustro de la Catedral Vieja de la ciudad tormesina. Tanto el profesor titular de Historia del Arte Medieval de la Universidad de Gerona como el profesor de Geología de la Universidad de Barcelona, Marius Vendrell, aseguraron en el Casino que «sin ningún tipo de duda, el Claustro de Palamós es salmantino», apuntando que más del 90 por ciento del mismo procede de la ciudad del Tormes. Explicaron que su afirmación se basa en evidencias arqueológicas, arquitectónicas, geológicas y documentales.

Boto afirmó que la antigüedad de este claustro de la Catedral Vieja de Salamanca es «secular» y que data de antes del año 1800. Vendrell apoyó la tesis del historiador porque las pruebas indican que se trata de unas piedras de antes del siglo XIX y «todos sabemos que entre el siglo XII y el siglo XIX a nadie, en España, se le ocurriría hacer un edificio románico». Boto apostilló que «en esa época no era apreciado», refiriéndose al estilo medieval.

El historiador fundamentó su conclusión en hipótesis métricas, en el estilo de los capiteles y en evidencias arqueológicas «como la forma de su construcción», que se parecen «mucho» a los sistemas medievales, añadió Vendrell. El geólogo destacó que es evidente que la piedra de construcción es de Villamayor. Sabemos «inequívocamente» que las piedras son de Salamanca, indicó Boto.

Gerardo Boto manifestó que no existe documentación relativa a la venta o el expolio del claustro de la Catedral vieja porque «no existe toda una serie documental para este tipo de operaciones durante ese periodo» pero añadió que hay otros indicios documentales que si reflejan esa venta, aunque no están inventariados en el archivo. Se mostró esperanzado con la idea de que los nuevos documentos que se han encontrado «y que aún no he podido estudiar», apoyen su convicción.

El claustro fue adquirido por un alemán en 1958 pero se conoce que anteriormente, en 1931, fue comprado por un anticuario madrileño que lo reconstruyó en la finca de una noble y a la que se lo vendió por cinco millones de pesetas de la época. Este conjunto arquitectónico fue reconstruido pieza a pieza dentro de la finca privada donde está ahora ubicado, en las afueras de Palamós (Gerona). Boto aseguró además que su declaración como Bien Cultural de Interés Nacional, con la categoría de Monumento Histórico, por parte de la Generalitat de Cataluña, «es un beneficio para todos, ya que de esta manera no podrá ser desplazado sin el permiso de la Administración y podrá ser visitado por quien quiera», matizó ayer Boto.

Una vez que está clara la procedencia, ahora tendrían que intervenir los expertos «para determinar el origen cronológico, es decir si es el original del claustro antiguo de la catedral vieja de Salamanca o si es una copia de hace noventa años».

Estados Unidos

En este sentido, Marius Vendrell, insisitó en que existen pruebas que avalan su procedencia de la catedral vieja de la Universidad de Salamanca, tanto documentales como en la forma de construcción.

Además, Vendrell también mostró su satisfacción por que este claustro no esté en Estados Unidos, adonde iba a ser vendido pero falló esa venta, por lo que «se podrá seguir estudiando» tras la declaración como Bien Cultural de Interés Nacional con la categoría de Monumento Histórico por parte de la Generalitat.