La Virgen cumple 50 años como alcaldesa perpetua

Santiago López, a título póstumo, y la Corporación municipal actual se convertirán el próximo día 7 en Caballeros de la Virgen de San Lorenzo

JAVIER BURRIEZAVALLADOLID
Procesión de la Virgen de San Lorenzo en la Plaza Mayor en los años sesenta./ Fotografía del Archivo Municipal/
Procesión de la Virgen de San Lorenzo en la Plaza Mayor en los años sesenta./ Fotografía del Archivo Municipal

Recibió la Virgen de San Lorenzo el bastón de mando sin elecciones y desde 1963 su gobierno no está necesitado de renovación pues es alcaldesa perpetua y honoraria. Lo decidió la Corporación municipal presidida por Santiago López González. La Real y Venerable Hermandad de la patrona de la ciudad, coincidiendo con la festividad del 8 de septiembre, lo recuerda cincuenta años después. Convertirá en caballeros de la Virgen de San Lorenzo al mencionado corregidor de 1963 a título póstumo -con la presencia de su viuda e hijos en la parroquia titular el 7 de septiembre-, y a la Corporación municipal actual, presidida por el alcalde Javier León de la Riva, en la catedral, en la misa mayor de la patrona.

Y es que hace cincuenta años, todo parecía poco para la patrona de Valladolid. Tras su apoteósica coronación canónica en 1917, la concesión por el Ayuntamiento (en 1950) de la medalla de oro y brillantes de la ciudad y su restauración por el escultor Antonio Vaquero en 1956, el Ayuntamiento inició los trámites en 1960 para el nombramiento de alcaldesa honoraria perpetua. Lo sugirió, en su sermón ante las receptivas autoridades municipales, el recordado párroco David Sánchez del Caño.

Aquella distinción se mezclaba con otra muy del gusto de la época: la posibilidad de que la patrona recibiese honores de Capitán General, tal y como deseaba la Hermandad titular de la Virgen. Por comunicación del gobernador civil de Valladolid pudieron saber que las autoridades no eran muy partidarias de multiplicar estos honores militares. Parecía más adecuado el título de alcaldesa de honor perpetua. La concesión llegaba finalmente con el alcalde Santiago López González en mayo de 1963, debiéndose hacer efectiva en la festividad de la Virgen.

Tanto el arzobispo García Goldáraz como el alcalde fijaron el 8 de septiembre de 1963 para dar promulgación a esta consideración en medio de un nuevo homenaje ciudadano. Con objeto de solemnizar el acto, solicitaron de nuevo, aunque en esta ocasión reducido puntualmente para este día, los honores militares como Capitán General. El acto se tornó en solemne con el habitual escenario de la Plaza Mayor. Todo ello vino precedido, en tiempos en que no se había aplicado la reforma litúrgica del Vaticano II.

A las ocho de la tarde, con volteo de campanas, se puso en marcha la procesión hacia la Plaza Mayor. La Guardia Civil a caballo encabezaba el cortejo, portándose la imagen mariana en su habitual carroza por aquellos años, rodeada de numerosas mujeres, representaciones de las parroquias, de las cofradías marianas, además del clero. La Corporación Municipal la recibió en la Plaza Mayor. La proclamación se inició con la lectura del acta correspondiente de la sesión del alcalde y concejales. El corregidor Santiago López González se dirigió a la imagen, anunciando su nombramiento de alcaldesa honoraria, hecho por el Ayuntamiento, en nombre y representación de la ciudad, ofreciéndola seguidamente el bastón de mando, que ruega «acepte como prueba de respeto a su autoridad excelsa y de amor filial».

El arzobispo José García Goldáraz tomó la palabra, subrayando que el bastón es el símbolo de la «maternal autoridad sobre los vallisoletanos» y destacando, ante las muchas mujeres reunidas, que la denominación de alcaldesa para la Virgen de San Lorenzo habría de significar la conservación de las «esencias de las tradicionales virtudes de la mujer cristiana», tal y como se entendía en 1963. El acto finalizó con el canto de la salve y la bendición del prelado. Comenzó, de nuevo, la procesión con la participación de todas las autoridades hasta la iglesia de San Lorenzo: «La Santísima Virgen es introducida en su templo entre vivas y aplausos».

Aquel bastón de mando de alcaldesa lo continúa luciendo en su retablo o en la procesión de su festividad.

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