«Estoy llegando a Santiago»

El vallisoletano Manuel Sierra Morán envió un mensaje a familiares y amigos pocos minutos antes de fallecer

C. DÍEZVALLADOLID
Familiares de una de las víctmas del accidente. / Reuters./
Familiares de una de las víctmas del accidente. / Reuters.

Las historias que deja en el camino el trágico accidente del Alvia Madrid-Ferrol son todas muy diferentes y muy parecidas. La angustia de familiares y amigos que esperaban en el andén de la estación de Santiago cuando el rumor del accidente comenzó a circular fue paralela al miedo y la desesperación que prendió en Valladolid cuando las primeras noticias de la tragedia se difundieron, con la zozobra de qué podía haber pasado a sus seres queridos.

Es lo que vivieron la familia y los amigos de Manuel Sierra Morán y Juan Manuel de Diego Bajón, dos de los vallisoletanos que fallecieron en las vías del tren.

Manuel se había despedido de los suyos con una foto y un mensaje desde uno de los vagones siniestrado. «Estoy llegando a Santiago». Se disponía a pasar unos días allí. Tenía 40 años y trabajaba en el Instituto Cervantes de Budapest. Se encontraba en España para colaborar con la Fundación de la Lengua, donde iba a realizar un trabajo en agosto y había quedado con unos amigos en Galicia. Joven, inquieto, viajero, amante de la fotografía, llevaba su cámara allí donde viajaba. Por eso sus contactos con amigos y familiares estaban plagados de fotografías que reflejaban cómo veía su entorno. Una visión poco convencional y alejada de la imagen de un turista al uso. Era un gran comunicador con presencia activa en las redes sociales.

Un profesor entregado

A Juan Manuel de Diego Bajón le esperaba en el andén de Santiago su amigo Fernando Negueruelo. Eran compañeros desde su época universitaria y habían quedado para disfrutar de la fiesta gallega. Juan Manuel había aprovechado la parada en Orense para informar de que estaba llegando. «Ahora te veo». Cuando la noticia del descarrilamiento se supone, Fernando empezó a llamar al móvil y, según avanzaba la noche, a buscar en los centros hospitalarios. Ante la falta de noticias recurrió a los amigos para ponerse en contacto con la familia.

La confirmación de la trágica muerte llegó a primeras horas de la tarde de ayer.

Fiel amigos de sus viejos compañeros de estudios y del barrio, seguía manteniendo el contacto periódico con ellos. Ayer estos se movilizaron para ofrecerse apoyo mutuo en los momentos angustiosos en los que no se sabía qué había ocurrido.

Juan Manuel, de 54 años, daba clases en Ávila. Era profesor interino y los últimos años había impartido docencia en el Instituto Jorge Santayana, pero siempre se le podía ver por el barrio de San Andrés, donde vivía, en la calle Panaderos, con su madre.

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