Mejor una piscina que el Pontón

La Escuela de Socorrismo alerta del «alto riesgo» del embalse y añade que, aunque el baño no está prohibido, tampoco está autorizado expresamente

N. SÁEZSEGOVIA
Cartel de aviso del riesgo de bañarse en el Pontón Alto de Segovia. / El Norte/
Cartel de aviso del riesgo de bañarse en el Pontón Alto de Segovia. / El Norte

Al margen de la responsabilidad del socorrista, la seguridad depende en primer lugar del bañista, que también tiene que atender una serie de deberes. La Escuela Segoviana de Socorrismo (ESS) ofrece un decálogo en el que recomienda a particulares, en primer lugar, que conozcan dónde se bañan, es decir, las normas, situación y características de todos los elementos de la instalación, playa, río o embalse. Es necesario documentarse de las medidas de seguridad y ducharse bien antes de zambullirse, sobre todo si uno se va a bañar después de comer, de realizar un ejercicio físico intenso o de una exposición prolongada al sol. Así, baja la temperatura corporal y el riesgo de sufrir una hidrocución mal llamada corte de digestión.

Del mismo modo, los expertos aconsejan no bañarse solo, y en ningún caso si no se conoce la zona ni la profundidad, no se sabe nadar bien o se va a bucear, e informarse de si hay obstáculos antes de lanzarse al agua. El cuidado de uno mismo, el respeto a los demás, la vigilancia de los más pequeños y la disposición a mejorar el nivel de atención son otros de los preceptos para un baño seguro. Todos ellos son perfectamente aplicables al pantano del Pontón Alto, «un lugar de alto riesgo para las actividades en el agua» recuerdan los representantes de la ESS «en el que el baño no está prohibido, pero tampoco expresamente autorizado».

Sin equipamiento adecuado

La escuela recomienda acudir a una piscina pública con socorristas antes que al Pontón Alto, ya que el embalse no cuenta con equipamiento ni tiene márgenes acondicionados, es muy profundo y a pocos metros de la orilla ya cubre; hay corrientes y grandes distancias entre las orillas y su fondo tiene rocas, piedras, limos, residuos y otros obstáculos que no se pueden observar desde la superficie. Además, no hay servicio de socorrismo. Así, cualquier ayuda tardará más de diez minutos en llegar y, si una persona se sumerge, es prácticamente imposible localizarla. La ESS incide en que han sido varios ahogamientos en los últimos años.

Los profesionales también apostillan la amenaza de sufrir picaduras de insectos, cortes y molestias gástricas e infecciones por el agua. En el agua del embalse hay otras actividades, como la pesca y el piragüismo y en su entorno se practican senderismo, rutas a caballo y otros deportes; hay cabañas ganaderas y el cercano paraje de Parque Robledo es una zona de esparcimiento con barbacoas muy frecuentada por familias y grupos.