Velilla se convierte en sede festiva y reivindicativa del pueblo saharaui

Familias con niños acogidos, amigos y simpatizantes compartieron ayer una comida en un parque cercano

JOSÉ CARLOS DIEZ
Algunos de los asistentes, durante la comida en el paseo de la arboleda/
Algunos de los asistentes, durante la comida en el paseo de la arboleda

Velilla se convirtió ayer en sede del encuentro intercultural entre el Sáhara y Palencia, una cita reivindicativa y festiva que ha sido posible mediante la colaboración de la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui y del Ayuntamiento de la localidad.

Un intenso programa recibió a los niños en Velilla, el pueblo en el que Nasira pasa su segundo año de vacaciones. La niña saharaui ha cambiado la vida de Eduardo y Anabel, sus padres de acogida. La pareja, que tiene una hija, asegura que «nosotros tenemos dos, Nasira y Daniela».

A primera hora de la mañana, un chapuzón refrescó a todos en la piscina, donde tuvieron el acompañamiento de Segis, que amenizó la mañana, hasta que todos se desplazaron al paseo de la arboleda para comer. Allí, una haima, la típica tienda saharaui, esperaba la visita de los curiosos. En ella, Larabas, un joven saharaui residente en Valladolid, ataviado con la túnica darrá, preparaba el té para recibir a todos con la hospitalidad que les caracteriza.

Larabas siguió el ritual con el que los saharauis sirven el té. Un primer vaso de té amargo, que representa la situación de desamparo que viven y la amargura de la vida. Al segundo té se le echa algo más de azúcar, representando que la vida, merece la pena ser vivida, para terminar con uno aún más dulce, con el que se simboliza que tras la vida espera la muerte más dulce. Es un ritual que requiere tiempo. «El Sáhara las cosas se toman con calma, en la haima entras y te reciben, pero la conversación debe ser tranquila y siempre es amena», como explicaba Jesús Merino, presidente de la Asociación.

Quienes lo desearon, se acercaron al paseo de la arboleda, donde también se instalaron mesas y sillas para la comida. Todos los asistentes llevaron alguna vianda para el almuerzo y lo compartieron con los demás, tal y como también es costumbre en el mismo desierto.

Ese fue el momento en el que todos los niños saharauis aprovecharon a reivindicar, junto a los representantes de la Asociación la liberación del Sáhara al grito de «¡Sáhara Libre!». Las familias de acogida, comentaron con los curiosos y visitantes la maravillosa experiencia que supone tener en casa a uno de estos niños. «Muchas veces les faltan hasta los zapatos, pero les puedes hacer felices durante dos meses», según explicaron.

Para terminar una jornada de lo más divertido, aunque también de carácter reivindicativo, los niños pudieron disfrutar de un paseo en piragua en el mismo escenario en el que se celebra la Regata Internacional del Carrión. Entre los atractivos estuvo también la peluquería Kepelos, de la que disfrutaron todos los interesados.

Desde la Asociación se explicó que la realidad del pueblo saharaui es muy dura, después de que hayan sufrido el abandono durante décadas y que desde Marruecos se hayan atacado sus pozos de agua. Por ello, todas las aportaciones que la asociación recibe se destinan a apoyar a los refugiados en los campamentos situados en Argelia y en la zona liberada, donde existe una situación de tensión militar continua.

Las familias palentinas continúan demostrando su solidaridad y su unidad con el pueblo saharaui. Tanto es así que este año había más familias dispuestas a acoger a un niño saharaui que los que finalmente han podido venir. Durante este verano, 18 niños saharauis están acogidos por familias palentinas, dentro del programa Vacaciones en paz, a través de la Asociación de Amigos del pueblo saharaui, una de las dos agrupaciones que hay en Palencia.