Treviño y Castilla y León, un matrimonio con 800 años de historia

El dictamen jurídico de la UBU concluye que no es posible que el enclave se independice sin el beneplácito de la comunidad

L. SIERRA (ICAL)BURGOS
Una roca pintada recoge la reivindicación a la entrada a Condado de Treviño. / R. Ordóñez-Ical/
Una roca pintada recoge la reivindicación a la entrada a Condado de Treviño. / R. Ordóñez-Ical

La historia de Condado de Treviño y las localidades que integran el enclave burgalés (Condado de Treviño y Puebla de Arganzón) se encuentra ligado a Castilla desde el siglo XII. Cerca de 800 años de historia que han fraguado jurídica y administrativamente, además de social y económicamente, el devenir de dos poblaciones que desde el siglo XIX, y con más fulgor desde mediados del XX reclaman su segregación de Castilla y León y adhesión al País Vasco. Ocho siglos en los que Treviño ha conformado una identidad similar a la del resto de poblaciones del norte de la provincia de Burgos, tal y como recoge el informe que la Diputación encargó a la Universidad de Burgos y a la Institución Fernán González. Un documento en el que se concluye que Treviño fue siempre un territorio ligado a Burgos, y no a Álava, al tiempo que se deja claro que si el Gobierno de Castilla y León no da su «anuencia» o beneplático a la segregación, no puede divorciarse de la región.

Para hablar de Treviño es necesario remontarse ocho siglos en el tiempo. Concretamente al año 1179, momento en el que el rey navarro Sancho VI El Sabio y el monarca castellano Alfonso VIII proceden al reparto de las tierras alavesas, dejando las tierras de Treviño en manos de la corona castellana. Desde ese momento, las tierras que en la actualidad conforman los dos municipios del enclave formarán parte hasta el siglo XIII de un orden de realengo a manos de las órdenes del monarca castellano de turno, al tiempo que formarán parte del arciprestazgo de Álava, integrado en el de Calahorra (La Rioja).

El siglo XIV introduce cambios, al introducirse nuevas vías de abandono del sistema de realengo. La guerra civil que enfrenta en Castilla a Pedro I y a su medio hermano Enrique, futuro Enrique II de Trastámara, conduce a que don Pedro Manrique se haga dueño del territorio treviñés. De este modo, Treviño y sus aldeas (condado desde 1458) y La Puebla de Arganzón se unen a una de las familias nobiliarias más arraigadas de la corona de Castilla, Los Manrique. Así se dispone en el informe elaborado por el profesor de Historia Medieval de la UBU, Francisco Javier Peña, y el director de la Real Academia Burgense de Historia y Bellas Artes, José Manuel López.

Uno de los puntos claves en la historia del enclave, y que ahora cobra especial importancia -ya que lo desvincula de Álava- tiene lugar en el siglo XVI, cuando los recaudadores de Felipe II diseñan un mapa de circunscripciones fiscales, que deja a Treviño y a La Puebla al margen de las hermandades de las tierras vascas. Se incluye al enclave en el distrito de Burgos para compartir destino fiscal durante siglos.

Como anécdota, destacar que en 1646, la Junta General de la Hermandad de Álava solicita la adhesión de Treviño en su régimen fiscal. Un intento baldío debido a la oposición de la Hermandad de Salvatierra y otras hermandades menores a que estas zonas tributasen con privilegios alaveses. La división provincial, tal y como hoy la conocemos, la lleva a cabo en 1833 Javier de Burgos, quien integra el condado en la provincia de Burgos.

Base jurídica

La última vez que Treviño solicitó su segregación de la provincia de Burgos y su agregación a Álava se produjo en 1998. Así lo recoge el informe jurídico firmado por los profesores titulares de Derecho Administrativo de la Universidad de Burgos, Santiago A. Bello y Tomás Prieto, quienes consideran en el mismo «que no parece lógico que en este espacio de tiempo hayan cambiado las vinculaciones con las provincias burgalesa o alavesa». Asimismo, recuerdan que en los últimos 15 años, ni las instituciones provinciales, ni las regionales, así como las autonómicas no han modificado su voluntad respecto a la situación de Treviño.

Tampoco han cambiado las sentencias dictadas por los tribunales, en tanto y en cuanto se considera que el euskera no puede declararse idioma oficial del municipio, ni compartir espacio en rótulos oficiales, como se planteó en su momento. Tampoco cabe tener en cuenta la situación de «indefinición administrativa» alegada desde Treviño, y echada por tierra por el TSJCyL quien, en mayo de 2001, dictó una sentencia en la que indicaba que «no existe en el ordenamiento jurídico español tal definición», por lo que concluye que cuando se habla de enclave se hace referencia a un concepto geográfico, y no jurídico.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos