Good News abarrota el Calderón

El coro de Gospel celebra sus diez años

VIRGINIA T. FERNÁNDEZVALLADOLID
Good News, en el Calderón. / H. SASTRE/
Good News, en el Calderón. / H. SASTRE

¿Quién dijo que en el corazón meseteño reina la adustez? El coro de gospel Good News demostró ayer que rascando un poco bajo las escamas de la austeridad encuentra uno el fin de ciertas músicas: sacudir el ánimo, paliar males propios del siglo XXI. «Enfrentarse a la falta de alma y de sentimiento, como expresión y resistencia» es uno de los objetivos de este «grupo de amigos» que echó a andar como coro hace ahora diez años en Simancas. «La música es tan pegadiza, tan alegre que siempre llega, el público siempre termina emocionado en los conciertos», comentaba Loli Gutiérrez, cofundadora de la formación. Los simanquinos plantearon el concierto como «un hermoso viaje de música y amistad», en palabras de Belén Artuñedo, que presentó la actuación destacando «el espíritu de comunidad» que les une para ofrecer «una humilde contribución a la belleza» y hacer que el «mundo pueda seguir girando».

Sin más gasolina que su pasión por la música negra (y sus notables voces), el motor de Good News rugió con fuerza en el Calderón y derrochó energía ante un auditorio muy receptivo plagado de familiares y amigos. Una gran fiesta para celebrar una década sobre los escenarios. Cuarenta y nueve voces, dirigidas por Mario del Campo, cautivaron con los clásicos del gospel tradicional y contemporáneo salpicados por temas más 'souleros'.

'Siyahamba', un canto tradicional zulú, abrió el concierto con los componentes del grupo entre el público enfundados en trajes de toques étnicos. África como origen del gospel fue el inicio del viaje musical. A Mandela, delicado de salud en estos días, le dedicaron 'Shosholoza' ' una canción tradicional sudafricana que se cantaba en contra del 'apartheid'.

Reivinidicaciones históricas pero también ambiente festivo. Los imprescindibles 'Amen', 'Happy Day' o 'When the saints go marching in' no podían faltar en el variado repertorio. Parecía que Woopi Goldberg irrumpiría en cualquier momento para respaldar el popular 'I will follow him'. El patio de butacas bien pudo ser la nave de la iglesia donde la monja díscola reanimaba corazones en 'Sister Act'. No hizo falta. Los Good News se bastaron por sí mismos para hacerlo pasar bien.

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