Rodrigo Martín gana el XVI certamen de relatos cortos Café Compás

'La nariz del Canciller' pretende evitar el matiz positivo que suele tener el concepto «Carpe Diem»

ALFREDO J. GÓMEZVALLADOLID
Mercedes Cantalapiedra entrega el premio a Rodrigo Martín. RICARDO OTAZO/
Mercedes Cantalapiedra entrega el premio a Rodrigo Martín. RICARDO OTAZO

Como consecuencia de su amor por las historias, por las películas y por los libros, Rodrigo Martín Noriega comenzó a escribir en los concursos de su pueblo siendo apenas un niño. Reconocimientos y alabanzas le animaron a seguir escribiendo, hasta que con 14 años, al ganar el premio de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez con «Siguiendo los pasos de Agatha Christie», decidió que aquello no sería solo una opción más, sino que se convertiría en su más apreciado estímulo en la vida. Y no solo escribir; también ganar el premio del Café Compás se había convertido en su obsesión «en mi ballena blanca». Este año, el escritor vallisoletano por fin encontró la recompensa a su particular «caza» al ganar con la obra «La nariz del Canciller» la decimosexta edición del certamen literario de relatos cortos que organiza La Asociación Literaria y Cultural Café Compás.

Amenizados por el grupo Swing Da Capo, el Paraninfo de la Universidad volvió a llenarse de representantes de los sectores culturales de Valladolid para presenciar la entrega de premios del certamen literario de relatos cortos que organiza el Café Compás, en un acto que tuvo al actor y cantante Javier Carballo como maestro de ceremonias y que presidieron Mercedes Cantalapiedra, José María Marbán y Amelia Aguado (Uva), Jesús García (Aquagest) y el periodista Carlos Blanco, quienes hicieron entrega de las distinciones a los premiados.

Mucha participación

En esta decimosexta cita, la organización recibió 395 relatos, diez menos que el año pasado. «De fuera de España nos han llegado de Hispanoamérica (Argentina, Chile, Cuba, Perú, México, Ecuador y Guatemala), de Estados Unidos (6), Israel (3), Tailandia (1), Marruecos. De Europa hemos recibido relatos desde Gran Bretaña, Francia, Alemana, Holanda, Italia y Portugal».

De España, el número mayor de participantes «ha sido de Valladolid, como suele ser habitual, seguido de Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla. De Castilla y León han llegado originales de Salamanca, Palencia, León, Zamora, Soria, Segovia y Ávila. Hemos editado 1.200 ejemplares que, como siempre, se distribuyen de forma gratuita», manifestó Antonio Rodríguez, presidente del premio, que este año tiene una especial dedicatoria a dos personas fallecidas y muy vinculadas al Café Compás como Feliciano Álvarez Buenaposada y Luis Laforga.

Disfrutar el momento

En una edición que tenía como lema «Carpe Diem», el ganador Rodrigo Martín Noriega señalaba que «si tengo que decir algo de este relato es que pretendí, en primer lugar, evitar el matiz positivo que suele tener el concepto de «Carpe Diem» y que creo que trata, en el fondo, sobre la inutilidad de todas las obras 0humanas. O tal vez simplemente trata de un hombre que se obsesiona con algo y pierde la perspectiva. No sé. Siempre he pensado que si algo tiene un mínimo de validez debe tener al menos dos niveles de lectura. Quizá me siento demasiado pretencioso».

Este escritor vallisoletano es un participante habitual en el certamen del Café Compás. «En 2008 fui finalista con el relato «Hombres de frontera», probablemente mi particular homenaje a la épica desencantada de Bruce Springsteen -creo que el disco «Nebraska» es la banda sonora inconfesada de ese cuento- y en 2009 volví a ser finalista con el cuento «Obras maestras de la literatura universal», que considero una broma maliciosa sobre el valor presuntamente catártico de decir la verdad, y tal vez, no sé si debo decir esto, mi particular ajuste de cuentas con la alta cultura oficial y sus apóstoles. Pero, en fin, son relatos muy cortos para sacar tantas interpretaciones».

Para Ángeles Zamora, que logró el primer accésit con «La cálida luz del instante», esta era su primera participación. «Estoy muy contenta, porque he querido narrar una historia familiar tras un viaje a Toledo y la verdad es que estoy muy emocionada por este premio».

Siendo el Café Compás, nada mejor que el compás rumbero del carismático grupo Los Pichas para clausurar el acto y mantener viva la llama de la alegría.

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