La trastienda de la selectividad

Los 138 docentes encargados de la corrección revisarán de 120 a 170 pruebas cada uno y cobrarán tres euros por examen

FIDELA MAÑOSOPALENCIA
La trastienda de la selectividad

Los aspirantes a universitarios hace tiempo que tienen marcado en rojo en su calendario las fechas de selectividad. Son claves. Saben que en unas pocas horas se la juegan. Son tres días hechos un manojo de nervios, pero quizá desconocen que eso que se resuelve en poco tiempo requiere meses de preparación.

Y como a efectos de las pruebas de acceso, Castilla y León se considera distrito único el examen es el mismo y se hace de forma simultánea en las cuatro universidades públicas la comisión organizadora que pone en marcha todo el proceso la integran representantes de ambas instituciones y de la Consejería de Educación, que es la encargada de fijar las fechas de la convocatoria de selectividad, que se hace con un año de antelación.

Por cada materia que entra en juego en las PAU (Pruebas de Acceso a la Universidad) 29 entre obligatorias y optativas se asignan dos profesores por institución académica, uno universitario y otro de Secundaria. Es decir, son ocho docentes por materia los que configuran las comisiones interuniversitarias en las que se establecen los modelos de examen, los criterios de calificación y otros aspectos inherentes al trámite académico.

Para elegir los contenidos de los ejercicios se toma como referencia el curriculo de las asignaturas de segundo de Bachillerato que se imparten en la comunidad, aunque a la hora de hacer una primera selección de los temas, son los cuatro profesores universitarios de cada materia los encargados de hacerlo. De esta forma, establecen un número de propuestas superior a las necesarias para el examen, y será la comisión organizadora de Castilla y León la que, mediante sorteo, extraiga entre todas ellas las que irán a examen en junio y en septiembre.

Y precisamente son los miembros de esta comisión, en torno a 16 personas, los únicos que conocen las preguntas concretas que deberán responder a partir del próximo martes los bachilleres, aunque se cierra más el círculo y es un representante de cada universidad el que tiene acceso material a dichas pruebas. Uno de ellos es José Vicente Antón, director del Área de las Pruebas de Acceso de la UVA, que guarda el secreto como un auténtico tesoro.

En un recinto de la UVA se custodia el examen, bajo llave y mil candados. Ya medida que se acerca la fecha hay que hacer miles y miles de fotocopias, con suficiente antelación para que todo esté a punto y lleguen a los campus. La cadena de custodia no se rompe en ningún momento y el último eslabón es el presidente de sede.

Asiento ocupado y vacío

Así, poco a poco, llega el día del examen. Con el DNI en la mano los alumnos entran en el aula. Cada uno, dos espacios. Un asiento ocupado y otro vacío. Por si acaso. Hay que evitar las tentaciones de copiar. Y empieza el reparto de papeles, el primer vistazo, los sofocos... Es hora de serenarse y a por todas. Los cerca de 3.500 estudiantes estarán distribuidos entre las diez sedes con las que cuenta la UVA en sus cuatro campus: dos en Palencia, otros tantos en Segovia, uno en Soria y cinco en Valladolid.

En el caso de Palencia, las pruebas se desarrollarán en el campus de La Yutera, en las aulas de la 1 a la 8, y en el Centro Tecnológico del Cereal de Castilla y León, también ubicado en el Campus, en las aulas 16 a 25. Habrá 138 vigilantes para las pruebas de carácter general, una cifra que se reduce a la tercera parte en las específicas, aquellas que se eligen para subir nota, porque no todos optan por esta prueba.

Y habrá otros tantos correctores, que cobrarán en torno a tres euros por examen que pasa por sus manos para ser calificado, una media que podría situarse entre 120 y 170 ejercicios cada uno de ellos. Estos profesores se presentan voluntariamente, aunque se establece un sorteo para ser elegidos.

Código de barras

Los ejercicios no llevan el nombre del alumno, sino un código de barras para mayor seguridad. «Sería imposible que alguien intentara alguna manipulación, el procedimiento está totalmente blindado», asegura Antón. Conocerán los resultados de las pruebas el próximo 20 de junio, a partir de las 17:00 horas. Y una vez que tengan las notas, los jóvenes pueden solicitar una segunda corrección si no están de acuerdo con ellas, una posibilidad a la que suele recurrir el 10% de los presentados.

Los futuros universitarios tendrán que pagar una tasa para hacer la prueba, una cantidad que será mayor en función de las asignaturas de las que se examinen. La tasa ordinaria de la fase general es de 89,38 euros, 44,69 si es familia numerosa; y en la fase específica, es de 22,34 euros por cada asignatura de la que se examinen (un máximo de cuatro), 11,17 para familia numerosa. Además, están las exenciones para personas con discapacidad, con un grado reconocido superior al 33%, y víctimas de terrorismo.

¿Puede ser esta la última selectividad que se realice si sale adelante la LOMCE?

En este punto, José Vicente Antón dice rotundamente que no:«Ya está fijada la del próximo año», espeta de primeras, pero se explica. «Desde que se levanta la liebre hasta que cuajan las cosas hay un procedimiento. La Ley está en trámite parlamentario, hay que hacer modificaciones... fácilmente podrán pasar dos o tres años antes de que realmente desaparezca la PAU. Todo parece apuntar que la fase general, en vez de hacerse en recintos universitarios se hará en los de Secundaria, y se llamará prueba de Estado o reválida, pero todavía falta, no va a ser tan inmediato».